Conversaciones y novedades

Paz en Chiapas

Ángel Gilberto Adame

Año

1925

Tipología

Novedades

 

Palacio de gobierno de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, ca. 1925 

Al principio de la década de los veintes del siglo pasado, el gobierno del estado de Chiapas se debatía entre dos corrientes políticas, los “mapaches” —un grupo de finqueros rebeldes contra el carrancismo que se desplazaban por la noche y comían maíz crudo que arrancaban de las milpas— y el incipiente socialismo que permeaba en toda la península. 

Tras el triunfo del Plan de Agua Prieta, el líder de los “mapaches” Tiburcio Fernández Ruiz asumió la gubernatura. Cuando llegó el tiempo de su sucesión, la influencia del Partido Socialista Chiapaneco hizo que el resultado electoral no complaciera a ninguno de los bandos en pugna. Fernández Ruiz buscaba imponer a su allegado Luis Ramírez Corzo, mientras que los opositores proclamaban el triunfo de Carlos A. Vidal. 

Este desencuentro hizo que coexistieran dos mandatarios que se consideraban con mejor derecho. Sin embargo, el presidente Plutarco Elías Calles prefirió no reconocer a ninguno de los dos. En su decisión influyó el deseo de no antagonizar con los obregonistas, representados por Ramírez Corzo, ni apoyar abiertamente a lo que se llegó a llamar “la camarilla” contraria. Así, Calles le encargó al Senado que lo resolviera: 

Dijo el señor presidente que él quería marcar una nueva orientación en la política electoral de los estados terminando de una buena vez con el cúmulo de conflictos que se presentan en cada elección de poderes locales, y ·en el que se instalan dos o más legislaturas y el conflicto se prolonga indefinidamente con grave detrimento de los intereses de la gente de trabajo que no sabe a qué atenerse. [1]

Declarada la desaparición de poderes, el 6 de diciembre de 1924 Calles envió una terna para que el Senado designara gobernador provisional. El elegido resultó César Córdova Herrera, vocal secretario de la Comisión Nacional Agraria y viejo amigo de Vidal. Esta designación fue un claro indicio de la forma en la que Calles quería que se dirigiera la política chiapaneca. Al asumir el cargo, Córdova decretó la ilegalidad de las últimas elecciones municipales, todavía manipuladas por Fernández Ruiz. En justificación de la medida, Córdova declaró su intención de, “como primer caso en la República, delegar dichas facultades en el pueblo mismo para que éste en forma plebiscitaria eligiera tales consejos”. [2] 

Córdova tenía la encomienda especifica de convocar a elecciones municipales en abril y para gobernador en mayo. Una vez instalado en el poder, notificó acerca del personal que estaría bajo su cargo: 

Telegrama procedente de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 3 de enero de 1925.
Presidente H. Cámara de Diputados.
Permitome comunicar a usted que al tomar ayer posesión del Gobierno de este Estado, designé el personal siguiente: secretario general del Gobierno, licenciado Manuel V. Azuela; oficial mayor, C. Félix Clemente; procurador general de Justicia, licenciado Octavio Paz; asesor general, licenciado Elías E. Tapia; tesorero general del Estado, Croberto Parra; magistrados al Tribunal de Justicia, licenciados Gorgonio Román Herrero, Pastor R. Cámara y Daniel Robles, teniendo el primero las funciones de presidente, e inspector general de Policía, coronel Emilio García C. - Atentamente. - El gobernador provisional del Estado, licenciado César Córdova. [3]

Paz Solórzano fue designado por su pertenencia al Partido Agrarista, el cual había apoyado al binomio Obregón y Calles contra la fracasada rebelión de la huertista, por su activa participación en la Comisión Nacional Agraria y por su vieja experiencia en la elaboración de manuales electorales.

El nuevo procurador arribó a Tuxtla Gutiérrez a principios de enero y se instaló en el vetusto edificio que años después Rosario Castellanos describiría así: “En el Palacio de gobierno de Tuxtla no se escuchaba más que el tecleo de las ruidosas y antiquísimas máquinas de escribir, los murmullos en las salas de espera, los pasos dóciles de los empleados y las órdenes del gobernador”. [4]

Dentro de las funciones que le correspondían al Procurador General de Justicia de acuerdo a la Constitución estatal, tenía a su cargo la persecución de los delitos de orden común ante los tribunales. Debía solicitar las órdenes de aprehensión contra los procesados; buscar y presentar las pruebas que esclarecieran el hecho y aquellas que acreditaran responsabilidad y, por último, pedir la aplicación de las penas.

De las acciones que se le atribuyen al procurador Paz, destacan sus gestiones ante las autoridades de la Universidad Nacional para dotar e inaugurar en la capital del estado las bibliotecas públicas “Dr. Belisario Domínguez” y “Lic. Rafael Gutiérrez”. [5]


César Córdova acompañado de los diputados chiapanecos después de leer el informe de gobierno. 

En sus recuerdos, Hipólito Rébora narra sus andanzas con Paz Solórzano por un diferendo en los comicios de Tapachula. El vidalista Víctor Solís, se había lanzado como candidato en contra del popular lugareño Chemingo Pérez. Solís se valió de toda clase de engaños y se declaró vencedor, desatando protestas y agitación en el pueblo, por lo que tuvieron que trasladarse el gobernador y el procurador Paz a Tapachula. Aprovecharon el viaje y visitaron Tonalá. En ese lugar se encontraron con el general Vidal, quien comisionó a Rébora para que les ayudara a resolver el entuerto:

Efectivamente, en Tonalá subieron al tren, el gobernador Córdova, el procurador licenciado Paz, y el ayudante del gobernador; yo iba sentado en la parte posterior del carro, cuando entraron me vieron y me saludaron y continuaron para los asientos de en medio; ya después  de haber caminado el tren como una hora, llegó el licenciado Paz a sentarse en el asiento de enfrente de donde yo estaba sentado cerca de la ventanilla, preguntándome desde luego si yo llevaba la representación del general, a lo que contesté negativamente diciéndole que yo iba a arreglar un asunto particular y que yo sentía que el general había dejado en manos del licenciado Córdova la resolución del asunto municipal de Tapachula, sobre todo ahora que él era el gobernador.  

Platicamos de otras cosas, pues la conversación del licenciado Paz era muy amena y tenía el don de gente, muy amable y sobre todo muy gentil;  me preguntó también que siendo yo de Tapachula no sabía quién había ganado las elecciones, si Chemingo o Solís, y si le comunicaron el resultado al general;  yo le contesté que yo no tenía ninguna información y que ni al general le había llegado, pero le ofrecía que al llegar a Tapachula, 24 horas después le daría un informe exacto de cómo había estado la elección y quién de los dos candidatos había triunfado;  momentos después se paró y se pasó a platicar con el gobernador.

Rébora da cuenta de la convivencia que tuvo con Paz Solórzano durante la comida y sus maniobras para destrabar la disputa electoral: 

En la comida habló el Lic. Octavio Paz, expresándose en forma cordial tanto del gobernador, como del general  Vidal y de Chiapas;  cuando tomó asiento, pues estaba a mi lado, me preguntó cómo me había parecido el discurso, le dije que muy bien y que lo felicitaba sinceramente porque, en realidad había hablado muy bien;  luego habló Víctor Solís […] ofreciéndole la comida al gobernador y hablando un montón de burradas;  así continué el ágape, hasta las cinco de la tarde, en que regresamos al centro de la ciudad.  

Por la noche estaba sentado en una banca del Jardín Hidalgo platicando con Ernesto Herrera [6] y otros amigos, cuando llegó el licenciado Paz acompañado de otras personas; cuando me vio se detuvo a saludarme y me invitó a dar unas vueltas por el parque; yo le dije que estaba esperando un poco de tiempo para ir a ver al gobernador y me dijo, no hay necesidad de que vaya, él va a venir al parque a dar unas vueltas y aquí le puede usted hablar y más que él tiene verdadero interés en platicar con usted. Me fui a dar unas vueltas al parque con el licenciado Paz, una persona muy agradable y sobre todo muy inteligente, quien me preguntó desde luego yendo los dos solos, y atrás sus acompañantes, sobre la información de las elecciones, pues las noticias de amigos ajenos a la política y dentro de la política, señalaban que Chemingo Pérez había ganado con mucha ventaja y que el pueblo no quería a Solís, pues era un borracho y que se vivía en la casa de la Concha, su querida, que regenteaba una casa de prostitutas. 

“Oiga usted —me dijo—, no sé cómo va a resolver este asunto el licenciado Córdova, pues hoy tuvo una entrevista con Chemingo en la casa de éste, en la que yo estuve presente, me dijo el licenciado Paz, y fue una entrevista muy acalorada y el licenciado Córdova no lo acepta como presidente municipal, pues dice que es un reaccionario y que no cree tampoco que lo acepte el general Vidal, pues además le informaron que había quemado unos ranchos de unos campesinos”.

Yo le contesté a Paz que posiblemente el licenciado Córdova podía tener razón, pero que yo le estaba contestando a su pregunta que me había hecho: que quién había ganado la elección y yo le contesté que Chemingo porque es la verdad […] ahora, la opinión del gobernador, es otra cosa: él puede tener la peor opinión de Chemingo, desde luego puede tener razón en declararlo reaccionario, pero la gente no tiene más que al que conoce y al otro; y que además ya vio los tres meses que ha actuado como presidente municipal y que han sido pésimos, claro que escoge al otro pensando que sea el mejor. “Pues va a ser una resolución muy difícil —contestó”. “Otra cosa: el general Vidal no va a aceptar, pero ni de broma, a Víctor Solís como presidente municipal y usted comprende, licenciado Paz, que entrando el general como gobernador, saca a Solís de la presidencia más rápidamente de lo que entró; por eso le digo a usted que es un caso difícil de resolver para el gobernador” —respondió. “Pues viera usted que yo lo veo muy fácil” —respondí. “A ver, cómo lo resolvería usted” —me interrogó. A lo que respondí: “Pues anulando la elección”. “Pero volver a hacer otra elección —señaló Paz—, que ya sería la tercera, es mucho molestar al pueblo distrayéndolo de su trabajo y el gasto del dinero que esto ocasiona y los odios que se siguen fomentando entre los partidarios y la agitación que esto provoca”.  “En parte tiene usted razón, licenciado —insistí—, pero aquí ya no se va a hacer otra elección; como ya hay Cámara de Diputados, el gobernador envía una terna al Congreso y el Congreso nombra al nuevo presidente municipal” —indiqué. “Tiene usted razón —dijo—, no me acordaba de que ya se había instalado la Cámara; sin embargo, ¿qué candidatos nos propone Ud.?"  “Licenciado —manifesté—, tengo dos candidatos, que creo pueden hacer un buen papel: el ingeniero Teófilo Delabre o Humberto Elorza, los dos son capaces y honrados para figurar como presidentes municipales y administrar los intereses del pueblo”.  “Magnífico, me parece muy bien —contestó Paz—, cuando venga el gobernador habla usted con él y le propone esto que me dice, que desde luego es la mejor solución y la más fácil y yo platicaré después con el licenciado Córdova sobre el particular”.[7]

El radicalismo socialista se fue apoderando de toda la entidad. En abril, en un viaje al Soconusco, el procurador Paz dio cuenta que:

Es el único lugar en el estado en donde se marca perfectamente la división entre la reacción burguesa capitalista y el elemento revolucionario que se compone casi en su totalidad de obreros y campesinos de la región quienes ahora están perfectamente organizados. [8]

Córdova fue criticado porque durante su interinato no se limitó a organizar las elecciones, sino que emitió una serie de resoluciones que no tenían nada que ver con su encargo. Así, a mediados de mayo, se publicó en el Periódico Oficial estatal el decreto número 8 en el que se reconoció a la mujer de los 18 años en adelante en todo el territorio estatal los mismos derechos políticos del hombre, en consecuencia, el derecho a votar y ser votada para los puestos de elección popular, cualquiera que estos sean, lo que causó gran controversia:

Durante el gobierno provisional del licenciado Córdova, este fue censurado siempre por su desmedido afán de elaborar decretos, como si tuviera el propósito de hacer en unas cuantas semanas lo que no hicieron los gobiernos anteriores durante muchos años. Si hasta nosotros, que siempre creímos en la buena fe de dicho gobernante, nos alarmamos de este exceso de disposiciones. [9]

Finalmente, Vidal ganó las elecciones y se le declaró gobernador electo:

Desde el día 1º del mes en curso funciona legalmente la trigésima legislatura local, integrada por los representantes designados en los comicios, habiendo previamente rendido la protesta reglamentaria ante el gobernador provisional. […] El Congreso verificó oportunamente la calificación de sufragios  y expedientes relativos a la elección de gobernador constitucional, habiendo hecho con fecha 5 la declaratoria de ley por la que aparece que es encargado del Poder Ejecutivo chiapaneco el general Carlos A. Vidal. [10]

El 20 de mayo, [11] Córdova entregó el mando. Previamente, dictó su único informe de gobierno. En él indicó que “las oficinas públicas despacharon todos sus asuntos sin dejar nada pendiente, tales como […] la Procuraduría de Justicia del Estado a cargo del Lic. Octavio Paz”.[12]

Una de las primeras acciones del gobernador Vidal fue despedir a todos los funcionarios de la administración anterior. Aunque Paz Solórzano se quedó sin trabajo, no se preocupó. El viernes 21, mientras abordaba el vagón especial que traería a Córdova a la Ciudad de México, meditaba cómo aplicaría lo aprendido en su experiencia chiapaneca en otro estado igual de problemático: Morelos.






[1] Spenser, Daniela, El partido socialista chiapaneco: rescate y reconstrucción de su historia. México, UNAM, tesis profesional, p. 188. 

[2] Spenser, Daniela, op. cit. 

[3] Diario de los Debates de la Cámara de Diputados, Año I, periodo ordinario, XXXI legislatura, 7 de enero de 1925.

[4] Rosario Castellanos, Oficio de tinieblas, México, Planeta, libro electrónico. 

[5] Prudencio Moscoso Pastrana, Historia de las bibliotecas en Chiapas, México SEP, Dirección General de Bibliotecas, 1986, p. 71.

[6] El líder del Partido Socialista Chiapaneco.  Hipolito Rébora, Memorias de un chiapaneco, México, Editorial Katún, 1982, pp. 165 a 175.

[7] Hipolito Rébora, Memorias de un chiapaneco, México, Editorial Katún, 1982, pp. 165 a 175.

[8] Citado por Thomas Louis Benjamin, El camino a Leviatán. Chiapas y el Estado mexicano (1891-1947), México, CONACULTA, 1990, p. 231. 

[9] “La decretomanía del Congreso local”, Balún Canán, 1º de agosto de 1925, p. 1.

[10] “El día 20 será la transmisión del gobierno local”, Excélsior, 8 de mayo de 1925, segunda sección, p. 7.  

[11] “Tomó posesión el gobernador Carlos A. Vidal”, Excélsior, 21 de mayo de 1925, p. 12. 

[12] “Informe que el C. Gobernador Provisional del Estado, Lic. César Córdova rinde ante el H. Congreso Local, sobre su gestión administrativa durante el periodo del 1° de enero del corriente año a la fecha”, Periódico Oficial del Estado de Chiapas, 20 de mayo de 1925, p. 10.