Conversaciones y novedades

El último huertista

Ángel Gilberto Adame

Año

1914

Tipología

Novedades

 

Cárcel de Belem durante un día de visita a inicios del siglo XX. Col. Villasana-Torres.

Tras sus andanzas en Campeche, el licenciado Paz Solórzano, de 29 años, fue recompensado por la administración huertista con un nuevo cargo. El 10 de enero de 1914, el ministro de Justicia Enrique Gorostieta, por acuerdo del presidente de la República, lo designó agente del Ministerio Público. En la prensa se indicó: “El nombramiento del joven abogado, que se esperaba ya en los círculos forenses, ha sido perfectamente recibido. […] El nuevo representante de la sociedad protestará ante el señor licenciado don Agustín Hurtado de Mendoza, procurador de Justicia del Distrito Federal”. [1]

Dos días después, Paz Solórzano fue agasajado en un pomposo restaurante, con una comida que le ofrecieron varios de sus amigos y distinguidos abogados del foro. Ese mismo día, protestó su cargo y quedó adscrito a los juzgados octavo de instrucción, a cargo de Renato Hernández y Hernández, y de lo correccional, cuyo titular era Carlos Salcedo, ambos con sede en el Palacio de Justicia de Belén.

Durante el ejercicio de su cargo, hay algunos procesos en los que se vio involucrado y que fueron registrados en la prensa. El primero comienza el 29 de enero y versa sobre un inspector de trenes quien fue acusado de asesinar a un gendarme.[2] Paz Solórzano estaba cierto de su culpabilidad y pidió la pena de muerte,[3] aunque finalmente se determinó que hubo legítima defensa. En otro, fechado el 19 de marzo, se encargó de conducir las investigaciones en contra de un tal licenciado Garay por el delito de robo.[4]

Algunas coyunturas involucraron desafortunados decesos o desastres a inmuebles:  el agente Paz intervino en el juicio de un hombre que asesinó a puñaladas a su esposa;[5]  en alguna ocasión, lo llamaron para evaluar los hechos respecto a un incendio que ocurrió en los talleres de El Correo Español.[6]  Incluso, estuvo presente en las investigaciones de los daños que causó el derrumbe de una casa junto a El Palacio de Hierro.[7] 

En su tránsito por la procuración de justicia huertista, el agente Paz fue cambiado dos veces de adscripción. A mediados de abril colaboraba con el juez segundo de instrucción, Luis Graham Casasús, y para julio, con el juez cuarto, el ya citado Carlos Salcedo.

En un momento, Paz Solórzano se opuso a la liberación bajo fianza de dos reos.  Con una serie de argumentos sustentados, insistió en que se negara dicha petición.[8]  Pidió la acumulación pertinente en contra de un ladrón de documentos y ropa.[9]  Dio su auxilio en una audiencia solicitada por el encargado de defender a quien le robara una cuantiosa cantidad al Montepío de Saviñón. [10]

Luego de exhaustivas investigaciones, desestimó un asunto relativo al robo de un reloj de oro: “al estarse instruyendo el proceso respectivo, el juez tuvo el convencimiento de que López no había cometido tal delito”.[11]  Además, en otra ocasión, tomó en cuenta la petición de un indiciado de apellido Zamudio para que se le concediera libertad bajo caución. El caso terminó en una multa por 500 pesos. [12]

El 12 de julio, seis meses después de su nombramiento, El Imparcial dio cuenta de una de las últimas menciones del agente Paz. Consistió en un arresto, para el cual recibió la ayuda de dos gendarmes y el detenido fue consignado al juez séptimo de instrucción.[13] Tres días después, Victoriano Huerta renunciaría a la presidencia y huiría del país. 

El 10 de agosto se informaría que Paz Solórzano presentaría sus conclusiones en un expediente de robo.[14]  No hay más noticias de él. Por otro lado, el 14 de ese mes, Álvaro Obregón entraría triunfante a la capital. 

Paz Solorzano reaparecería en la capital el 27 de noviembre dirigiendo el periódico El Nacional con Conrado Díaz Soto y Gama. Ahora era zapatista...




[1] “Nuevo Agente del Ministerio Público”, El País, 11 de enero de 1914, p. 5.

[2] “Un inspector de trenes llevado a jurado”, El País, 29 de enero de 1914, p. 5.

[4] “El matador de un gendarme ante el jurado”, El Independiente, 2 de febrero de 1914, p.8 

[5] “Confesó su delito y espera pronto el fallo de su proceso”, El Independiente, viernes 13 de febrero de 1914, p. 7. 

[6] “El incendio de El correo español”, El Independiente, 14 de febrero de 1914, p. 8. 

[7] “La inspección judicial en el Palacio de Hierro”, El Imparcial, 6 de mayo de 1914, p. 6.

[8] “Se difirió la audiencia”, El Imparcial, 16 de abril de 1914, p. 5. 

[9] “Se pidió la acumulación”, El Imparcial, 15 de mayo de 1914, p. 6.

[10]  “El robo al montepío de Saviñón”, El País, 17 de mayo de 1914, p. 5

[11] “En libertad por no haber delito que perseguir”, El Independiente, 27 de febrero de 1914. p. 7. 

[12] “Se le concedió libertad caucional a Noel Zamudio”, El Imparcial, 12 de mayo de 1914, p. 6. 

[13] “Quedó bien preso”, El Imparcial, 12 de julio de 1914, p. 4.

[14] “El Sr. Ordenckoc presentó una acusación por robo”, El País, 10 de agosto de 1914, p. 7. 


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