Conversaciones y novedades

Tras la gubernatura de Jalisco

Ángel Gilberto Adame

Año

1911

Tipología

Novedades

 

Guadalajara 1911

A los 75 años de edad, Ireneo Paz todavía conservaba aspiraciones políticas. La caída de Porfirio Díaz y la asunción temporal de la presidencia por Francisco León de la Barra, le hicieron alimentar nuevas esperanzas. A finales de mayo de 1911, sus paisanos empezaron a ver en él a un posible gobernante capaz:

Con motivo de la renuncia del señor Manuel Cuesta Gallardo[1] que apenas pudo ser gobernador de Jalisco tres meses bien escasos, un grupo de ciudadanos que figuran en la política militante de aquella entidad, se han puesto de acuerdo a fin de iniciar sus trabajos de propaganda a favor del señor licenciado don Ireneo Paz, para que figure como candidato en las próximas elecciones.  Un colega de aquí nos da cuenta de que el señor licenciado Paz goza de muchas simpatías, no sólo en Guadalajara, sino en todos los pueblos del estado, donde es muy bien conocido.  Lo que quiere decir, sin temor de equivocarse, que hay probabilidades de éxito y en lo general así se espera, toda vez que vamos entrando por el camino abierto de la democracia.[2]

El centro de sus aspiraciones se congregó en el Club Liberal Jalisciense, “Ignacio L. Vallarta”:

En la sesión extraordinaria celebrada por este club, el pasado lunes, fueron proclamadas por unanimidad, las candidaturas de los ciudadanos Francisco I. Madero y Francisco Vazquez Gómez, para presidente y vicepresidente de la República respectivamente, y por una abrumadora mayoría al ciudadano Ireneo Paz para gobernador del estado de Jalisco.  En la tarde del mismo día, una comisión nombrada al efecto ofreció su candidatura al señor Paz, quien la aceptó agradecido.[3] 

  Para sorpresa de muchos, las adhesiones a la candidatura de Ireneo se multiplicaron:

Tengo la honra de participar a Ud. que este club ha recibido una comunicación en la que se le dice que en Atoyac Jal., ha quedado instalado un club que lleva por nombre “Fray Bartolomé de las Casas” que trabajará en las próximas elecciones para gobernador del estado de Jalisco, a favor de la candidatura del señor Lic. Ireneo Paz.[4]  

Otros grupos se sumaron, como el denominado “Pedro Ogazón”, el “Jesús Gonzalez Ortega”, el “Santos Degollado”, el “Ramón Corona”, el “Herrera y Cairo”, el “Serdán”, y el “Benito Juárez”. Un partidario le escribió:

Hace veintiséis años un grupo de sus amigos […] lanzamos la candidatura de usted para gobernador de Jalisco, su estado natal; hicimos propaganda para ella en la prensa metropolitana y, pocos días después, el nombre del coronel y licenciado Ireneo Paz era acogido, merced a los comprobados méritos del candidato, con verdadero entusiasmo en tierra jalisciense. Desgraciadamente, como usted bien sabe, la imposición del centro hizo que su candidatura fuera remplazada. […] Hoy, […] veo con grata sorpresa que un grupo de patriotas coterráneos suyos […] vuelven a postularlo. […] Hacen muy bien, pues nadie es más acreedor a ello que usted.[5] 

Jalisco era una entidad tan importante en el panorama nacional, “que se necesitaba pensar con auténtica solemnidad acerca de la persona que quedaría en el cargo de gobernador”.[6]  Por lo anterior, además de Paz, también se interesaron por la candidatura, entre otros, José López Portillo y Rojas, Rodolfo Reyes, Ambrosio Ulloa, Roque Estrada y Salvador Gómez.

A mediados de julio, en El País, se publicó un emotivo texto de la autoría de Ireneo Paz donde exponía su plataforma de gobierno, detallando los cambios y promesas que cumpliría en pro del bienestar jalisciense: 

Libertad de pensamiento y de imprenta, tan amplia como debe ser en una patria libre, procurando las reformas que sean conducentes para hacer efectivas estas garantías.  

Libertad de comercio y supresión completa de toda clase de monopolios que impidan el ejercicio de esta libertad.  

Libertad electoral, cuidando de que tanto las elecciones generales como las particulares del estado se practiquen honradamente, sin ningún género de presión, haciendo efectivas las penas en que incurren los infractores de las prescripciones oficiales.  

Independencia entre los tres poderes: Legislativo, Ejecutivo y Judicial.  

Honradez administrativa, consistiendo esta no sólo en la mayor pureza para el manejo de los fondos públicos, sino la vigilancia más severa en conducta moral de cuantas personas desempeñen los cargos en todos los ramos de la administración.  

Economías que no dañen el buen servicio público, a fin de que el sistema tributario pueda moderarse en cuanto fuere posible.  

Protección decidida a la agricultura y a todas las industrias en la forma compatible con las leyes vigentes y con las facultades y recursos de que disponga la administración.  

Vigilancia constante sobre las autoridades subalternas de todo el estado, haciéndoles entender que cuantos reciben sueldo no son los amos sino los servidores del pueblo.  

Iniciar leyes ante el Congreso que tiendan al mejoramiento de la clase obrera.

Finalmente, procurar dentro de la ley armonizar los grupos que se disgreguen con motivo de la lucha electoral próxima, a fin de que todos los jaliscienses, unidos en el mismo sentimiento de amor a su suelo natal. trabajen de consuno para su engrandecimiento.

Paz termina su ensayo remarcando la pasión con la que dirigiría su tierra natal: 

Las garantías que puedo dar, sin hacer uso de grandes frases, en un asunto tan sencillo como este, son las que siguen: 

Primera, mi vida toda, sin flaquear nunca, consagrada a la defensa de nuestras libertades.  Segunda, mi nombre conocido de mis paisanos, lo mismo que de todos mis compatriotas, por los escritos que siempre he estado dando a la publicidad.  Tercero, mi honradez sin un punto negro.  Cuarto, el conocimiento que tengo de mi estado y de sus necesidades.  Y, finalmente, el amor acendrado que siempre profesé a mi tierra, la cual nunca he dejado de visitar ni de querer.  

Una consideración podría haberme retraído de aceptar mi candidatura, y es la de mi edad, porque algunos creen que ahora se necesitan elementos jóvenes, robustos, enérgicos, temperamentos llenos de vigor que impulsaren el progreso y, de hecho, si me sintiera débil o enfermizo, hubiera declinado la postulación; pero declaro como hombre de bien, que me siento capacitado para sobrellevar una carga para la cual cuento todavía con suficientes fuerzas.  Méjico, 3 de julio de 1911.[7]


Alberto Robles Gil 1911

Sin embargo, la efervescencia política hizo que la relativa calma que había subsistido en la región desapareciera y empezaran a darse hechos de sangre. Para pacificar la entidad y convocar a elecciones, el 1° de agosto se designó gobernador sustituto a Alberto Robles Gil Tolsá.[8] 

Mientras tanto, Ireneo continuaba con su campaña: 

Ayer por la mañana, encabezada por el señor don Octavio Paz, hijo del señor licenciado don Ireneo del propio apellido, partió para Guadalajara, la comisión de propaganda que trabajará en […] la Perla de Occidente, por el triunfo de la candidatura del señor licenciado Paz.[9] 

Dos factores corrían en contra de las aspiraciones del viejo periodista: sus otros contendientes y el tiempo. Paz creía que Robles Gil convocaría a la brevedad a elecciones. Sin embargo, llegó octubre y nada se insinuaba. Ireneo consideró que el culpable de esa demora era Madero y se sumó a los ataques contra el coahuilense:

Se nos asegura que la impresión que produjo el señor Madero a la sociedad jalisciense con su discurso fue de las más desastrosas […]. Fue de mal efecto lo fatigoso de la peroración para el orador y para los oyentes, pues que si llega a ser cansado un discurso muy elocuente cuando pasa de los límites que pueden mascarse como naturales, con más razón causa fastidio el que no conmueve, el que no electriza, ni sacude los nervios, sólo repitiendo conceptos vulgares que llevan el único objeto de alcanzar casi por el apremio, lo que no se puede conseguir por la persuasión. […] En Guadalajara […] se le quería con fanatismo como en todas partes y ahora… ahora no es más para los jaliscienses un intrigante vulgar.[10] 

Para noviembre, Ireneo acusó a Madero de querer imponer candidato y llamó a la unidad:

No puede ya caber la menor duda respecto de este hecho: el gobierno general trata de colocar un gobernador de su gusto en Jalisco.  Se ha dicho en la prensa con todos los visos de una buena información que el señor ministro D. Abraham González ha citado a una Secretaría a los dos candidatos que visiblemente han disfrutado del apoyo del señor Francisco Madero, antes y después de ser presidente de la República.  cuya cita obedece a la idea de celebrar un acuerdo con ellos y de que no lleguen a ponerse en pugna los elementos de cada uno de esos dos pretendientes al gobierno local, con el peligro de que tal división pueda ser aprovechada por alguno de los otros candidatos.  Los protegidos del ejecutivo federal, son los señores Mayor Salvador Gómez y Lic. David Gutiérrez Allende, cuyos méritos, aptitudes y demás condiciones que se requieren para el desempeño de la magistratura me abstengo de calificar, reduciendo mi apreciación únicamente a la circunstancia muy impolítica, por no llamarle odiosa, de que se trate de imponerlos a un estado que repugna las imposiciones. […]

A la vez invito también a los candidatos independientes y a sus partidarios, con toda cordialidad, con toda honradez, con todo patriotismo y muy desinteresadamente, a que por nuestra parte nos unamos para resistir toda tentativa oficial contra la independencia de nuestro estado.  Los invito igualmente a que formemos causa común y en esa virtud nuestros partidarios celebren una Convención en la que se designe a uno de los cinco que figuramos con aquel carácter para que por él trabajen unidos nuestros elementos.  Cualquiera de los cinco candidatos independientes, que son hasta ahora los señores licenciados Rodolfo Reyes, José López Portillo y Rojas y Roque Estrada, ingeniero Ambrosio Ulloa y el que suscribe, creo con toda franqueza, que hará una labor más amplia, más lucida y más beneficiosa en Jalisco que cualquier otro que vaya llevado allí por elementos intrusos que nosotros no debemos consentir.  

¡Pueblo de Jalisco!  Ciudadanos candidatos independientes; sepamos defendernos en el terreno legal contra la osadía de quienes quiera que sean los que pretendan, una vez, más dominarnos por medio de la intriga.  

Unidos todos seremos fuertes, obtendremos el sufragio efectivo de nuestros conciudadanos en favor de un único candidato, el que resulte electo en la Convención, contaremos con las energías, el valor y la voluntad de todos los hombres de corazón y de valer, aman a su estado; dispersos como nos encontramos ahora seremos aplastados por el poder.  Por mi parte, lo protesto por mi honor: con el mayor gusto daré mi voto y suplicaré a mis amigos que lo den también a aquel de los cinco candidatos independientes que sea designado por la Convención en el caso de que se acepte el medio salvador que les propongo y que deseo sea practicado con toda buena fe bajo la creencia de que así lo exige el bien del estado. 

Unámonos para la lucha electoral haciendo uso de nuestros legítimos derechos, formando un solo partido, y nuestra será la victoria.[11]    

En ese ambiente, el gobernador Robles Gil le escribió al presidente Madero:

En Jalisco, si bien es posible sabiendo mantener la situación, considero remoto que estalle un movimiento contrarrevolucionario con carácter político; pero si tendremos y hemos tenido frecuentes iniciaciones, que ha sido preciso suprimir con toda energía, procedimiento que tendrá que continuar poniéndose en práctica mucho tiempo, sobre todo para conjurar el bandolerismo.

Si no se procede con energía, sí podría llegar a adquirir proporciones peligrosas cualquier movimiento debido a la malísima preparación en que está el proletariado con las propagandas socialistas y disolventes que han estado haciendo algunos candidatos al Gobierno del Estado, despertándose malsanas ambiciones, estimuladas por la baja prensa, la que al fin y sin ser esa su misión, consigue que el pueblo siga perdiendo el respeto a las autoridades y elevados mandatarios, siendo como es natural, un serio inconveniente, pues la labor de esa prensa no es política ni de conveniencia pública, sino de medro y chantaje, de ultraje é inmoralidad, en manos por lo demás, de gente vil y miserable, que indudablemente está haciendo un gran mal a la República.

Yo no anhelo amordazar a la prensa; por el contrario: creo que en su verdadera libertad está el estímulo y el control de la Administración Pública, redundando así en beneficio del país; más entre la libertad y el libertinaje hay una gran diferencia; por lo que creo que es conveniente que las personas que procedemos con buena fe y honradez, y que por lo tanto debemos rehuir todo lo que sea una venganza, debemos también procurar, cada uno en la esfera de su acción, el que la prensa se moralice. […]

Hecha esta digresión, paso a tratar el asunto principal de su estimada carta, siendo el que se refiere a la convocatoria para la elección de Gobernador de esta Entidad, lo cual, como Ud. mismo reconoce, he creído indispensable se haga cuanto antes, según lo manifesté a Ud. en mi anterior. […]

La opinión pública sensata y la mayoría de las personas que representan intereses, sin que me jacte ni haga de ello grandes ilusiones, han considerado sí, que convendría continuar con una política de principios, de orden y seguridad, como lo he procurado en el corto tiempo que me he visto al frente del Gobierno, pidiéndome muchos, como he dicho antes, que aceptara mi candidatura, lo cual además de que considero ya tardío, no lo haría, si no fuera contando con un apoyo decidido del Centro, el cual para considerarlo así tendría que traducirse en retirar el apoyo que hoy se da al señor Gómez y poner un nuevo Gobernador Provisional que ofreciera toda clase de garantías. […]

Con lo dicho, creo que no es conveniente que yo vaya y decidir de una manera definitiva la no aceptación de mi candidatura, y por lo mismo, convocar cuanto antes a elecciones, con lo cual honradamente creo ser a Ud., como he dicho antes, de más utilidad lo mismo que al país.[12] 

Rodolfo Reyes recuerda detalles de esa campaña:

Yo había presentado mi candidatura al gobierno de Jalisco, y en verdad que fue ello ocasión para observar muy de cerca la situación del maderismo y su desconcierto, pues un gran número de círculos maderistas en la campaña presidencial eran mis partidarios para dicha gubernatura; percibí maniobras positivamente ingenuas del señor Madero que, con franqueza, me hicieron pedirle explicaciones.[13]

El llamado de Ireneo no tuvo mayor eco y, a principios de 1912, se murmuraba que las elecciones se convocarían en octubre,[14]  por lo que el tuxtepecano entendió que su oportunidad había caducado. Así, renunció por segunda vez en su vida a ser gobernador de su estado e intentó contender por una diputación en la XXVI legislatura. Tampoco lo logró. Ese hecho evitó que formara parte del Congreso que validó la usurpación de Victoriano Huerta, pero definió que Ireneo Paz nunca más ejercería un cargo público. 



[1]Fue el último gobernador porfirista. Renunció el 24 de mayo. Asumió el interinato David Gutiérrez Allende. 

[2]“El licenciado Ireneo Paz candidato para gobernador”, El País, 30 de mayo de 1911, p. 3.

[3] “Club Liberal Jalisciense Ignacio Vallarta”, El País, 6 de julio de 1911, p. 3.

[4] “Don Ireneo Paz, candidato”, La Actualidad, 6 de agosto de 1911, p. 2.  

[5] Félix Trilles Gil, “Jalisco y México”, La Patria, 22 de julio de 1911, p. 3.

[6] “El gobierno de Jalisco”, El Tiempo, 1 de noviembre de 1911, p. 5. 

[7] “Manifiesto de un candidato al gobierno del estado de Jalisco”, El País, 15 de julio de 1911, p. 4.

[8] Javier Hurtado, Los gobernadores y las élites de Jalisco, 1911-2015, Jalisco, El Colegio de Jalisco, 2015, pp. 24 y 25. 

[9] “Salió para Guadalajara la comisión de propaganda”, El Grito del Pueblo, 28 de agosto de 1911, p. 2. 

[10] “El discurso del señor Madero en Guadalajara”, La Patria, 6 de octubre de 1911, p. 1. 

[11] Ireneo Paz, “Al pueblo de Jalisco y a los candidatos independientes para el gobierno de ese estado”, La Patria, 6 de octubre de 1911, p. 1. 

[12] “Carta de Alberto Robles Gil a Francisco I. Madero”. Guadalajara, 24 de diciembre de 1911.

[13] Rodolfo Reyes, De mi vida. Memorias políticas (1899-1913), Madrid, Biblioteca Nueva, 1929, p. 165. 

[14]  José López Portillo y Rojas tomó posesión del cargo de gobernador el 23 de octubre de 1912.