Conversaciones y novedades

Octavio Paz, Premio Cervantes 1981

Arely Pantoja Cruz

Año

1981

Lugares

Alcalá, España

Tipología

Historiografía

Temas

La consolidación de la figura: Vuelta, encuentros y desencuentros (1976-1991)

 

Luis Rosales, reina Sofía de Grecia, rey Juan Carlos I, Octavio Paz, Marie José Tramini y Manuel Prado y Colón de Carvajal, Alcalá de Henares, 22 de abril de 1982
Elegido ganador

El Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes fue inaugurado en 1975. Cada año lo concede el Ministerio de Cultura de España, a propuesta por la Asociación de Academias de la Lengua Española. Consiste en la entrega de una medalla y 125 mil euros; busca reconocer aun autor de lengua hispana que haya contribuido de forma cabal al patrimonio cultural hispánico.

Para ser considerado como candidato, la persona en cuestión debe ser propuesta por la Real Academia Española, por las Academias de la lengua de los demás países de habla hispana, y por ganadores de ediciones anteriores del premio. El ganador debe ser elegido un año antes de la entrega del galardón.

La ceremonia de premiación se lleva a cabo en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, el 23 de abril, día en que fallece el Miguel de Cervantes y Saavedra. Durante el evento, el rey de España entrega el galardón, posteriormente, junto con el ministro de Cultura español y el ganador del premio pronuncian, cada quien, un discurso relativo a la obra de Cervantes, el tenor del idioma español, mencionar autores clásicos y explayarse sobre la vida y obra del escritor premiado.

Octavio Paz fue declarado ganador del Premio Cervantes en 1981, pero no es sino hasta 1982 en que se llevó a cabo la ceremonia de entrega. 

El suceso comenzó en 1980, cuando Juan Carlos Onetti ganó el Cervantes, y, a su vez, se determinó que Paz sería el próximo galardonado. Para dar la noticia, el diario El País publicó una nota el día 23 de noviembre de 1981:

El poeta y ensayista mexicano Octavio Paz, de 67 años, obtuvo ayer el Premio Cervantes de Literatura 1981, concedido por el Ministerio de Cultura y dotado con diez millones de pesetas, en reconocimiento a la obra literaria de un escritor en lengua castellana. El finalista del galardón fue el poeta español Rafael Alberti. En ediciones anteriores obtuvieron el premio Jorge Guillén, Alejo Carpentier, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Jorge Luis Borges y Juan Carlos Onetti. La candidatura de Octavio Paz fue propuesta por las academias de la Lengua Española de Bolivia, Colombia, Estados Unidos, Honduras, México y Uruguay. A Rafael Alberti le propuso la Real Academia Española.[1]

Ese mismo día, Paz recibió una llamada del Radio Nacional de España en donde le preguntaron cuál era su reacción al enterarse que ha sido declarado públicamente como el ganador del Premio Cervantes del año 1981:



La noticia no estaría libre de polémica, pues al día siguiente, cuando el secretario de Cultura ofreció una conferencia de prensa para comunicar la decisión, se le cuestionó la elección de Paz en lugar de Rafael Alberti, a quien Juan Carlos Onetti habría otorgado su voto. En el diario El País, con fecha del 24 de noviembre de 1981 Rosa María Pereda realiza una nota de la que destaca lo siguiente: 

«No sólo es un excelente escritor, como poeta y como prosista, sino que además se ha caracterizado siempre como un luchador por las libertades», dijo Iñigo Cavero, el ministro de Cultura, en la conferencia de Prensa en la que se comunicaba el fallo del premio. Octavio Paz obtuvo el galardón por mayoría. Su competidor fue el poeta español Rafael Alberti.
El ministro de Cultura, que hizo un cálido elogio de la ejecutoria de los dos escritores, y que señaló la dificultad que el jurado había tenido que vencer este año, el segundo en que Octavio Paz era candidato –en la edición anterior resultó finalista– […]
Por su parte, Juan Carlos Onetti, miembro del jurado como premio Cervantes de 1980, intervino para revelar su voto por Rafael Alberti. Una intervención que recogía los ecos de otra protagonizada, el año anterior, por Jorge Luis Borges, si bien ni el lenguaje ni el estilo se parecían. Para que no pudiéramos olvidar su origen, Juan Carlos Onetti dijo que la poesía de Octavio Paz, «tan parecida a la de Borges», coincidía con ella en una característica que a él personalmente le disgusta: «Las dos están hechas con la inteligencia, con la cabeza. Son demasiado intelectuales. En cambio, Rafael Alberti escribe con el corazón», dijo. Más tarde, algunos periodistas le oirían decir que Octavio Paz «ha hecho recientemente una defensa del presidente norteamericano Ronald Reagan realmente estremecedora», y «no ha llegado todavía a elogiar a Haig, pero no me extrañaría». [sic] [2]

En esa misma nota de Onetti en 1980, añadió una observación que, aunque no pretendió fomentar una polémica, señala su participación en el programa de Televisa en 1981, donde habla sobre la situación política global:

En este sentido había sido preguntado, en la conferencia de Prensa, el ministro de Cultura. Acerca de si la conducta pública de Octavio Paz en los últimos años, y concretamente en el programa televisivo que mantiene con la cadena mexicana Televisa, en el que el escritor hace, dos días por semana, un comentario sobre política internacional, había inclinado la balanza del premio frente a la no menos pública conducta política de Rafael Alberti. El ministro respondió que no se habían tenido en cuenta cuestiones políticas, y que si Octavio Paz puede ser calificado ahora como muy prooccidental, también es cierto que su ejecutoria pública ha sido de lucha por las libertades civiles, desde su dimisión como embajador cuando ocurrió la matanza de la plaza de las Tres Culturas, hasta sus artículos contra la opresión, esté donde esté [sic] [3]

El precedente: Onetti, Premio Cervantes 1980


El año anterior, la noticia sobre Onetti como ganador del Cervantes lo tomó por sorpresa, según expresó a Carmen Fuentes, corresponsal del periódico ABC Madrid, el 17 de diciembre de 1980, de la que tomo un fragmento: 

— ¿Qué representa para Juan Carlos Onetti el Premio Miguel de Cervantes?
— Representa diez millones de pesetas, ni más ni menos. 
— ¿Pero usted se lo esperaba? 
— No, porque hace unos días mme habían asegurado que se lo iban a dar a Octavio Paz. [4]  

Sumado al hecho de que Borges también había expresado su preferencia por Paz, las declaraciones de Onetti llamaron en exceso la atención, sobre todo porque era una de las primeras ocasiones en que se consideraba entre los candidatos a más de un escritor latinoamericano. Una vez declarado ganador del Cervantes, declaró en una nota de El País del17 de diciembre de 1980, que él también hubiera elegido a Paz como ganador:

«Yo prefiero entre todos a Valle-Inclán y Baroja, ya ve usted, tan distintos uno de otro». Y de los vivos no quieren saber nada, porque, como, dice, cuando una periodista le pregunta qué opina de Borges y de que haya declarado que ha votado a Octavio Paz, a Juan Carlos Onetti no se le encuentra con la guardia baja. «No me interesa el chismerío literario», dice. «No responderé sino que yo hubiera votado también a Octavio Paz» [5]

Resulta interesante saber que cuando Jorge Luis Borges formó parte del jurado para otorgar el Cervantes en ese año, declaró que él había otorgado su voto a Octavio Paz, y no a Onetti; esto también lo explica años más tarde en una entrevista con Carlos Cortínez publicada en la revista trimestral Fractal: 

C.C.: Se supo en España, pese a que la votación fue secreta, que cuando se otorgó el Premio Cervantes a Onetti hubo un voto disidente en favor de Octavio Paz. Y las malas lenguas dicen que ese voto fue suyo.
Borges: No las malas. Las buenas y verdaderas lenguas.
C.C.: ¿Eso significa que puedo hacerle una pregunta sobre Octavio Paz?
Borges: Qué extraño. Admiro mucho a Octavio Paz. Me gusta lo que escribe. No tengo nada interesante que decir sobre él en este momento. Soy simplemente un lector agradecido de Octavio Paz. Y voté por él. Siento que darle el premio a Onetti fue una equivocación, pero finalmente la vida está hecha de errores, sobre todo la mía, que es una especie de antología de errores.
C.C.: Pero subsanaron esa equivocación, porque le dieron el Premio Cervantes a Octavio Paz al año siguiente.

Borges: Cierto.

Poco tiempo después, apareció en el número 185 de Vuelta una conversación por carta que compartió el mismo Paz. Estas cartas aparecieron publicadas con un breve mensaje del poeta dirigido a Guillermo Sheridan en donde intentó poner en contexto la naturaleza de esa conversación y le explicó por qué ha surgido concretamente el desacuerdo ideológico entre ambos, mismo que también fue alimentado por las tergiversaciones de otros diarios amarillistas: 

Las cartas que le envío son de dos fantasmas que todavía andan vivos y coleando: el novelista Juan Carlos Onetti y su servidor. Sucede que el diario gubernamental El Nacional, que con rara constancia se dedica a pescar toda clase de chismes que pueden hacer daño a los escritores mexicanos independientes, publicó el 14 de marzo pasado un cable del corresponsal en Argentina de la Agencia Notimex (también gubernamental) en la que, bajo el título: “Revela Juan Onetti reproches de Octavio Paz” se reproducen fragmentos de una entrevista con Onetti aparecida en el conocido periódico de Buenos Aires, Clarín Reproduzco el fragmento en cuestión “Buenos Aires, 13 de marzo. El escritor uruguayo Juan Carlos Onetti reveló que su colega mexicano Octavio Paz le reprocho no haber votado por él cuando integró el Jurado del Premio Cervantes. Onetti dijo que no fue una pelea sino un ‘reproche’ de Paz cuando éste y el poeta español Rafael Alberti eran candidatos a obtener el premio”.

...

Nunca le reproché a Onetti que no hubiese votado por mí ni nuestra correspondencia versó sobre sus juicios y preferencias literarias sino sobre sus opiniones políticas. Cuando se me otorgó el Premio Cervantes, algunos diarios españoles publicaron unos juicios de Onetti, que era uno de los jurados, en los que decía, entre otras cosas, que yo era un partidario del imperialismo norteamericano, un propagandista de Reagan y defensor de las dictaduras militares de América Latina. Le envíe inmediatamente tanto la transcripción de lo que había dicho realmente en la Televisión mexicana sobre la elección de Reagan como unos fragmentos de un ensayo mío, “Polvos de aquellos lodos” publicados en Plural, en marzo de 1974 y recogidos en El ogro filantrópico, en 1979. Era un ensayo acerca de las revelaciones de Solyenitsin sobre la realidad soviética (esas si merecen el nombre de revelaciones); en la parte final decía que los horrores de allá no justifican las faltas de acá, fueran las del imperialismo o del racismo, los asesinatos de Chile y las torturas de Brasil o la prisión de Onetti (app. 259 y 260). Onetti me contestó con una larga carta y yo respondí con otra un poco más corta. Le envío copias de ambas cartas. Ojalá que ésta “pluie de lettres” no oxide su buzón.

Así pues, luego de ese altercado, en una carta con fecha del 15 de febrero de 1982, Juan Carlos Onetti le escribió a Paz con tono conciliador al respecto de las controversias que se desprendieron del asunto mediático y de sus declaraciones polémicas sobre política internacional:

 [...] Personalmente, considero un poco absurdo que se haya fraguado una fricción Paz-Onetti. Ignoro qué versiones te llegaron de mi intervención en el jurado para el Premio Cervantes del año 1981. Quiero decirte algunas verdades que son definitivas porque las escribo bajo palabra de honor.

Cuando integré el jurado en el último Premio Cervantes supe de inmediato que ya te estaba adjudicado. Luego del fallo asistí a una conferencia de prensa en la que me extendí elogiosamente sobre tu intento, siempre vano, de explicar qué es Méjico y los esfuerzos que tú habías hecho mediante tus libros para también decir a nosotros, hispanoamericanos, y tal vez resolver, el problema llamado Méjico. Acaso pasados algunos siglos esa actual gigantesca confusión pueda alcanzar límites respetables de claridad.

En esa conversación con periodistas, puedo asegurarte y reiterar que expresé con admiración la calidad de tu obra. Luego de la conferencia un grupo de aprendices de periodistas, siempre jóvenes y simpáticos, me acorralaron asegurando que se veía en mis ojos que yo había votado por Alberti. 

Un año atrás, tal vez los mismos periodistas me preguntaron que si yo hubiera sido miembro del jurado, por quién habría votado. Les contesté, y espero que también de esto te hayas enterado, que hubiera votado por Octavio Paz. Considero y consideré que tu obra era más importante que la mía porque tú te habías dedicado, con extraordinaria inteligencia y voluntad de comprender, a los problemas de esa tan diversa América en que nacimos.

Lo mío no era, y espero que lo siga siendo, nada más que un conjunto de obras de ficción en que lo único que me interesaba era mi yo enfrentado y tal vez unido a las peripecias de muchos personajes que la vida me impuso o que acaso yo haya imaginado.

Creo que con esto queda disuelto todo mal entendido que haya llegado a tu país. Ratifico, sí, que cuando los chicos aludidos me rodearon y acribillaron con preguntas, les dije que mucho lamentaba tu actual inclinación hacia la derecha y tu saludo radial a un buey paranoico y esquizofrénico que se ha metido en una tienda de porcelana. Bien sabes a quién me refiero; y les expresé a los muchachos que mucho temía que Octavio Paz elogiara algún día al sargento Haig.

Eso y exclusivamente eso es lo que ha motivado sin duda tu reacción que sigo considerando amistosa.

[…] Queda otro aspecto. Recuerdo haber dicho a los jóvenes periodistas que consideraba tu poesía admirable y tan emparejada con la de Borges pero, para mi pobre sentido crítico, era, como la otra, en exceso hermética y cerebral.

Querido Octavio, los tiempos cambian y los años pasan. Como tú sabes, ya estoy viejo y mucho le temo al frío. De todas maneras haré lo posible para abrazarte con motivo de tu consagración el próximo 23 de abril.


Juan C. Onetti

 

La respuesta de Octavio, en una carta del 10 de marzo de 1982 no fue menos diplomática. Defendió, además, su inclinación política basado en lo que representaba la influencia de los gobiernos de izquierda en América Latina:  

 Comprendo tus juicios sobre mis versos y mi prosa aunque, claro, no los comparto. Pero no fueron tus opiniones literarias sino las políticas las que me irritaron un poco y me entristecieron otro poco. ¿Cuándo y dónde he defendido a Reagan? En un artículo de una serie, publicado en El País y en otros diarios, después de lamentar la mediocridad de los dos candidatos (Carter y Reagan), intenté explicar las razones de la elección de este último. Escribí que entre los grandes electores de Reagan -además del mal estado de la economía, la incoherencia de Carter y los reveses internacionales de los Estados Unidos- se encontraban aquellos que, como Brejnev y Castro, con sus actos y sus palabras, unos y otras agresivos, fortalecen a los conservadores en todo el mundo. Sigo pensando lo mismo[...]

Un abrazo de tu lector que te admira,

Octavio Paz

 

En una entrevista para el periódico madrileño Ya, José María Bermejo le preguntó al poeta cuáles eran sus ideas respecto a la influencia que sus inclinaciones políticas tenían en cómo era percibida su vida como escritor:

Octavio Paz ha llegado a Madrid, es decir, a la casa de la lengua, para recibir mañana, en la Universidad de Alcalá, el premio Cervantes de literatura. Pero no se es famoso en vano. Su llegada ha desatado aquel inevitable saqueo de la intimidad al que, no sin remordimiento, he contribuido. Y este ha sido precisamente el tema de la primera pregunta:
—¿Cómo resuelve Octavio Paz el conflicto entre lo personal y lo público, entre intimidad y alteración?
—Para mí —contesta el escritor mexicano— no es un conflicto. Es, en cierto modo, una contradicción que afecta a todo el mundo. La vida pública invade la vida privada (televisión, teléfono, entrevistas, etc.). La calle se ha metido en la casa. La vida política nos influye directamente. Las catástrofes del siglo XX han arruinado la vida de millones de personas y no podemos eludir ese hecho. Esta es una de las grandes tragedias que padecemos y uno de los rasgos que caracterizan al hombre moderno: la pérdida de intimidad. La función del escritor es recordarle a cada quien lo que es realmente, que cada uno vuelva a ser cada uno. Cuando nos reconocemos en una obra de arte, lo que realmente percibimos es que estamos recobrando nuestra intimidad. Escribir es también una manera de rescatarnos y de explorarnos.


La ceremonia de entrega en Alcalá



Primera imagen: El rey Juan Carlos entrega a Paz el Premio Miguel de Cervantes. Fotografía de Manuel Hernández de León; en la segunda imagen: el rey Juan Carlos felicita a Octavio Paz por el Premio Miguel de Cervantes; tercera imagen: la reina Sofía felicita a Octavio Paz por haber ganado el galardón; cuarta imagen: el rey Juan Carlos entregando la medalla del Premio Cervantes a Octavio Paz. Alcalá de Henares, 23 de abril, 1982


Durante la ceremonia en la Universidad de Alcalá de Henares, el 23 de abril de 1981, Juan Carlos I, rey de España, hizo entrega del premio a Octavio Paz. Al evento asistieron otras personalidades, como la reina Sofía de Grecia, el presidente del gobierno español Leopoldo Calvo Sotelo, la ministra de cultura Soledad Becerril y el catedrático Raimundo Manuel Martel San Gil.


En su discurso abordó algunos temas sobre la consolidación de la historia literaria como el producto de la convergencia de varios elementos: las culturas que han influenciado a la hispana a lo largo de su historia, los lectores y todas las obras, el conjunto de lectores, y lo que estas obras reflejan la visión del mundo del contexto en el que aparecen. Esta linealidad temporal también permite seguir el rastro de los cambios que ha presentado la lengua española en sí misma, pues así como lo es la literatura, el idioma también es una forma de ver la realidad. En este video se encuentra completo el programa de la ceremonia en donde se realiza la presentación de los asistentes y el discurso de aceptación del poeta:




Como un recurso adicional, existe una entrevista realizada desde México por Federico Volpini, llevada a cabo el 28 de noviembre de 1981, por corresponsal de la televisora española y del programa Informe Semanal en donde quien desde la casa del poeta, le realiza varias preguntas sobre sus preferencias políticas en cuanto a su decantación por políticas de izquierda o de derecha, siendo así crucial para dar seguimiento a la defensa del autor de las libertades en contraposición con las dictaduras de uno y otro corte político.

 



[1] “Octavio Paz, premio Cervantes de Literatura”, en El País, 23 de noviembre de 1981.

[2] Pereda, Rosa María. “Octavio Paz ganó el Premio Cervantes de Literatura, dotado con diez millones de pesetas, en El País, 23 de noviembre de 1981.

[3] Pereda, Rosa María. “Onetti: Yo hubiera votado a Paz”, El País, 17 de diciembre de 1980.

[4] Fuentes , Carmen. “Un Día de Vino y Rosas En La Vida de Juan Carlos Onetti”. ABC Madrid, 17 de diciembre de 1980, sec. Cultura y sociedad.

[5] Pereda, Rosa María. “Octavio Paz ganó el Premio Cervantes de Literatura, dotado con diez millones de pesetas”, en El País, publicada el 24 de noviembre de 1981.




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