Correspondencia

Las cartas a Elena Garro: los meses en Mérida. Cuarta entrega de 1937

Guillermo Sheridan

Lugares

México, Yucatán

Tipología

Carta

Lustros

1935-1939

 

Presento cinco más de la serie de cartas enviadas de Mérida por el joven Octavio Paz a su novia Elena Garro en la primavera de 1937, previas a su boda y a su viaje a la España en guerra civil. Se suman al medio centenar que, escritas a partir de 1935, ya ha recogido la Zona Paz.

 

Paz está fastidiado de la parte burocrática de su trabajo, y se declara arrepentido de haber aceptado el trabajo. Bajo la influencia de sus camaradas, y de nuevos amigos como Clemente López Trujillo (poeta y editor del Diario del Sureste) y el narrador Juan de la Cabada, radicaliza su compromiso político y le declara solemnemente a su novia: “soy comunista, es decir, hombre al servicio del partido universal de los trabajadores.” Además del trabajo en la escuela, practica un intenso híperactivismo político. Las páginas del Diario del Sureste registran su militancia, y su presencia, en los mítines del Comité Pro-Democracia Española, los Comités Ejecutivos de las Sociedades de Padres de Familia, la Unión Magisterial Revolucionaria, el subcomité “Pablo Moreno” de las Juventudes Socialistas Unificadas de México (JSUM), el Sindicato Único de Trabajadores de la Enseñanza de Yucatán, así como soltando arengas en las Ligas Gremiales de la Casa del Pueblo y tomando parte activa en diversas veladas artísticas y literarias.

 

La prolongación de su activismo a su poesía es moderada. Como había argumentado en su ensayo juvenil “Ética del artistale parecía preferible una vía intermedia y exigente a las recompensas instantáneas de la “poesía comprometida”. Continúa escribiendo su poema sobre el henequén, “Entre la piedra y la flor” en el que la indignación política es más una autoexploración personal que un manifiesto. No obstante, al mismo tiempo abraza algunas actitudes propias de la hora, como encontrar superiores a las cultivadas las fuentes populares de expresión, y sumarse al denuesto, que azuzan sus camaradas en la Ciudad de México --sobre todo Efraín Huerta— contra la poesía exquisita y decadente (es decir, la de los poetas del grupo Contemporáneos).

 

Encendidas por este activismo que a veces adquiere una temperatura eufórica, su vida íntima posee en estos días un talante más luminoso, cargado de himnos al amor y al enamoramiento infusos de minuciosas fantasías eróticas y potentes alabanzas, en prosa y en verso, a la amada móvil. Como es ya habitual, todo esto se cruza con especulaciones sobre la naturaleza de su relación y las complejidades de su amor, así como inevitablemente cruzadas, a veces, por los celos irreparables y las ansiedades propias del amoroso alejado de la amada.

 

52. 8 de abril de 1937

53. 10 de abril de 1937

54. 14 de abril de 1937

55. 15 de abril de 1937

56. 15 de abril de 1937. (“Entre la piedra y la flor”)