En la mirada de otros

En la mirada de Bartomeu Costa-Amic

Bartomeu Costa-Amic

Año

1936

Tipología

Novedades

 

Bartomeau Costa-Amic y León Trotsky

Bartomeu Costa-Amic (1911-2002) fue un político y editor español, exiliado del franquismo en México. A finales de 1936, fue delegado como miembro del POUM en México, con el encargo de Andreu Nin para entrevistarse con Lázaro Cárdenas, a fin de solicitar asilo político para León Trotsky. 

          En León Trotsky y Andreu Nin, dos asesinatos del estalinismo (aclarando la historia), da cuenta de su amistad con el poeta y de la posición ideológica de éste. (AGAL)




I

Recuerdo mi asistencia a reuniones de la LEAR (Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios).  Conocí allí, entre otros muchos, a Concha Michel, con sus enardecedores corridos, a List Arzubide “El Estridentista”, a Arqueles Vela de la misma escuela, a José Mancisidor, a Abreu Gómez, me acuerdo bien de ellos porque al correr los años ha sido editor de obras suyas; a Octavio Paz, a Alfaro Siqueiros, a Velasco "El Ratón", director de “El Machete” y decenas más.  Entre esos escritores, artistas y estudiantes del momento, se encontraba Elena Garro, jovencita que nos seguía al grupo de milicianos españoles a cuanta reunión o mitin organizábamos en la ciudad.  Alguna vez, con Elena, nos fuimos a bailar a “La Swástica” (hoy “La Tablita”) en las Lomas de Chapultepec. 


II

Octavio y Elena, ya casados, hicieron un viaje a España atraídos por la revolución en marcha; los encontré en Las Ramblas de Barcelona. Yo iba acompañado por Bertram D. Wolfe, el político y escritor norteamericano, gran biógrafo de Rivera; a éste le había encontrado en la frontera francesa, en Cervera, interceptado por el Comité de No Intervención, que no dejaba pasar a extranjeros.


III

Octavio y Elena quedaron impactados por las luchas partidistas existentes en las filas antifranquistas; Paz estaba influenciado por los izquierdistas mexicanos, especialmente por el sector comunista; sus contactos con escritores y artistas de esa tendencia instintivamente le acercaban a sus amigos de juventud y de estudios.  Pero en Valencia, en contacto con delegados socialistas verdaderamente independientes, seguramente pudo conocer a fondo la cruda realidad de la retaguardia republicana. Debió, entonces, iniciar una clara y profunda revisión de todas las posiciones políticas; bien lo ha demostrado, a través de medio siglo de ensayista excepcional. 


IV

La posición de Octavio Paz ante el asesinato de Andreu Nin, viejo compañero y amigo, dirigente del POUM, partido político al que los comunistas quisieron inundar de infamia y al que intentaron organizar, en plena guerra civil española, un proceso —fallido en germen— al estilo Procesos de Moscú, despertó la admiración y la estimación hacia el POUM de jóvenes socialistas muy bien curados del sarampión comunista. La posición de Octavio Paz ante la revolución española, fue de alta categoría intelectual, de consecuente dignidad.


V

A Octavio Paz no volví a verle hasta el año 1957, en la cena privada que el embajador israelí me ofreció en su casa, en ocasión de la publicación del libro de Walter J. Laqueur, “Comunismo y nacionalismo en el cercano oriente”.  En aquella cena nos juntamos alrededor de la mesa, con el señor embajador, Octavio Paz, Víctor Alba y yo. Como una deferencia del anfitrión todos brindamos con agua del Jordán.