En la mirada de Alfonso Reyes

Alfonso Reyes

Alí Chumacero, Alfonso Reyes, Juan Soriano, Octavio Paz, José Alvarado y Emilio Uranga; México, ca. 1953.

 

Paz y Alfonso Reyes (1889-1959) iniciaron su trato amistoso a poco de que Paz regresase de Valencia a fines de 1937. En la Fundación Octavio Paz, en coedición con el FCE, publicamos su Correspondencia (1939-1959) editada por Anthony Stanton. En 1966, Paz publicó su ensayo “El jinete del aire” (4:226) en el que traza una emotiva semblanza de su amigo —y, a veces, protector—, el clasicista, el gongorista y el autor del poema dramático Ifigenia cruel (1923) que Paz admiraba. Ese ensayo termina celebrando las “armas” de su amigo: “la mano y la inteligencia, el sol y el corazón”.

 

Los párrafos siguientes provienen de “Encuentros entre Alfonso Reyes y Octavio Paz”, ensayo que nuestro consejero Adolfo Castañón —recientemente celebrado con el Premio Alfonso Reyes— publicó en Jus. Revista Digital.


 

 

Méx­ico, jueves 13 abril 1939. Anoche cen­amos chez Alfonso Caso con Susana Larguía, Guillermo Lom­bardo y señora, y la otra her­mana de ellos, creo que Elena. Tra­bajé mucho para empu­jar los acuer­dos pres­i­den­ciales. Los carpin­teros siguen tra­ba­jando en mis estantes en casa. Hoy almorcé con Eduardo Vil­laseñor en su casa. El Pres­i­dente firmó al fin el acuerdo nom­brán­dome pres­i­dente de la Casa de España y entre­gando a ésta $200,000 más de los $180,000 con que se ha ini­ci­ado. Estoy estu­diando ya con Daniel Cosío la insta­lación de la oficina. De tarde me vis­i­taron Octavio Paz y Rafael Solana para hablar de su revista Taller poético, etcétera, muy afec­tu­osos. Vino Car­los Obregón Santa­cilia a traerme el orig­i­nal y pruebas de su libro sobre arqui­tec­tura mod­erna y pedirme con­sejo sobre distribución de libr­ería. Le arreglé que ponga el pie de imprenta “Letras de Méx­ico” y se lo dis­tribuya el Fondo de Cul­tura Económica. Asistí a la junta del naciente Cen­tro Español.

 

Méx­ico, martes 13 junio 1939. Arrecian los ataques con­tra la Casa de España, hacién­dome víc­tima de denuestos por lo que yo no pla­neé ni con­cebí. Ahora es Pal­lares el amar­illo, en El Uni­ver­sal. ¡Mis­e­ria! Me retiro del despa­cho a las 11 1/2 para cuidar mi salud en casa. En casa, santo de Tikis. Tra­bajo desde aquí. Recibo a las seño­ras de Eduardo Vil­laseñor, Tere­sita Canedo de Márquez y de Cosío Vil­le­gas. Recibo al té a San­tos Vahlis y señora. Escribo Sobre la Casa de España, respuesta de ataques. He pasado débil, ama­gado de jaqueca, pero mejor. Tarde me vis­itó Octavio Paz.

 

Méx­ico, lunes 19 junio 1939. Espan­toso tra­bajo para arreglar otra vez la ter­cera con­fer­en­cia de María Zam­brano para pasado mañana, la de Bergamín en Bel­las Artes (cuyo salón siem­pre está ocupado), para recor­dar a todos los miem­bros de la Casa España sus obliga­ciones pendientes, recibir a Formiguera y, a su regreso, a Zafora con los nuevos planes que tengo para con Arreguín para cur­sos Giral y Car­rasco, etcétera! De tarde (almuerzo c[on] mi hijo en el cen­tro), a la peña para tratar asun­tos con var­ios. Otra vez a Casa España para ver que acaben dis­tribu­ción invita­ciones curso Salazar, a Man­cisidor con los prob­le­mas Jarnés y Ontañón, atasca­dos en Ver­acruz, a quienes ya salvé, con los mucha­chos de Hora de España para lo mismo, c[on] Pel­licer, Octavio Paz, etcétera.

 

Méx­ico, martes 27 junio 1939. El exceso abru­mador de tra­bajo me viene de las muchas personas que quieren entrar en la Casa de España, con o sin méri­tos para ello, cuando ésta ya no tiene pre­supuesto para más, ni puede tal vez lograr que el ambi­ente cul­tural de Méx­ico resista más. Entre las vis­i­tas de la mañana llegó Negrín a des­pedirse: va a ver al Pres­i­dente, y de ahí a Europa, ofre­ciendo volver en otoño (?). De tarde, larga charla con Octavio Paz.

 

Méx­ico, lunes 7 agosto 1939. El tra­bajo. De noche, Octavio Paz.

 

Méx­ico, martes 8 agosto 1939. Llegó Joaquín Xirau. Almuerza Lupita Dávila Reyes, habla de su kinder­garten y su vocación. De tarde, Bis­son, con su tesis franco-mexicana: se va cua­tro meses al inte­rior en gira com­er­cial. De noche, Bergamín se olvida de venir y viene otra vez Octavio Paz. Carrancá se olvidó de venir por la tarde.

 

Méx­ico, lunes 14 agosto 1939. Ban­quete de la Aso­ciación Cul­tural de Acción Social, for­mada por Pruneda hace 12 años entre pres­i­dentes y ex pres­i­dentes de todas las aso­cia­ciones y cen­tros cien­tí­fi­cos mex­i­canos, en hom­e­naje a Ruiz de Alar­cón y para recibir a los miem­bros de la Casa de España. Con­curre una docena de mex­i­canos (los demás fal­tan por miedo) y dos docenas de mis cat­e­dráti­cos. Hablan muy bien Luis Sánchez Pon­tón, Jiménez Rueda y José Giral, y yo presido y hablo con éxito. Gabriel Fer­nán­dez Ledesma y (creo) Clara Par­cent me piden pre­sidir cierto comité para un teatro de las artes, y me piden cierto tra­bajo ante Cár­de­nas y Roo­sevelt a favor del brasileño Prestes. Luego, en Bel­las Artes, la primera con­fer­en­cia de Caso en la Casa de España sobre la filosofía de Mey­er­son (¡otro dis­curso!) con éxito increíble para lo poco que ha… Viene Octavio Paz de ahí con­migo, y me ago­bia de chismes lit­er­ar­ios: ¡cosa ya inso­portable! Imposi­ble describir hasta qué punto me comen­tan e inco­modan. De ahí, al “Patio”, a reunirme con mi familia y Gabun­cio y la linda y querida… que están con Ema Barón, y su hijo, de paso por Méx­ico, ami­gos argentinos.

 

Méx­ico, martes 15 agosto 1939. Almuerzo con Bergamín (que va a Nueva York por su familia) y Octavio Paz: proyec­tos edi­to­ri­ales y refuerzo a Taller. Día de las Marías. No viene Ramón Igle­sia. Muere Fed­erico Gam­boa, pres­i­dente de la Acad­e­mia. Visita pésame. Junta Patronato Casa España. Muy interesante.

 

 

Diario 8

 

Méx­ico, martes 30 abril 1940. Ayer excur­sión de Manuelita a Xochim­ilco, y almuerza aquí Isabela Corona, la actriz que hará Niebla. De noche, la afonía de Soler (desde antes de ayer noche pre­sen­tida por Canedo y por mí) se declara por la emo­ción de ver a su padre regre­sar en avión, muy enfermo, de Costa Rica, y hay que sus­pender el Cyrano ayer y hoy para dar mañana dos fun­ciones (que así conviene el Día del Tra­bajo, que cier­ran los cines). Hoy, de mañana, ensayo de Niebla sin Soler. Almuerzo pesado con Bar­rios Gómez. Siesta pesada. Aire pesado de llu­via no resuelta. Octavio Paz se pasa aquí la tarde tra­ba­jando para una antología poética his­pana, de Rubén Darío al día, que hará para Séneca con Xavier Vil­lau­r­ru­tia y Gil- Albert. Ayer salió en la Casa de España el libro de Xavier Vil­lau­r­ru­tia, Tex­tos y pre­tex­tos y hoy, el de Moreno Villa, Cor­nu­copia de Méx­ico. Ayer vino de tarde, de Tampico, mi amigo del Liceo Francés el inge­niero de petróleos Ricardo Gar­cía Grana­dos, y hoy fue a verme de nuevo a La Casa.

 

Méx­ico, miér­coles 26 junio 1940. Entregué a la nueva revista his­pano juve­nil América mi artículo “El prob­lema de América”. Voy a preparar otro para Estampa, que me pidieron ayer. Pero en la tarde tuve vis­ita de Octavio Paz.

 

Méx­ico, sábado 10 agosto 1940. Ayer, tres vis­i­tas ves­per­ti­nas con­sec­u­ti­vas estor­baron mi tra­bajo. Hoy lo estor­bará el tener que ir a Bel­las Artes a ver a Clementina Otero. Ayer: María Asún­sulo (hoy casada con un ¿alemán? ¿Bron?) con una solic­i­tud imper­ti­nente que su belleza hace per­donar; después, Octavio Paz, luego, mi prima Elvira Madri­gal que pros­pera en el Banco de Méx­ico donde la colo­qué por gen­tileza de Montes de Oca. Me llevé a Torri a Bel­las Artes y luego al té, y pasé una tarde muy feliz con él. En la com­pañía encon­tré, además de Clementina, a Lucille Bowling.

 

Méx­ico, viernes 16 agosto 1940. Llegó Pablo Neruda, de Cón­sul Gen­eral de Chile, con su actual esposa Delia del Carril, antigua amiga argentina her­mana de Adelina de Güi­raldes. La tarde pasaron en casa, con Car­los Pel­licer y Octavio Paz y su señora.

 

Méx­ico, lunes, 27 enero 1941. De mañana, la gran lata en El Cole­gio. De tarde, Octavio Paz con sus planes de libros y con­fer­en­cias para su sec­ción lit­er­aria de la Direc­ción de Edu­cación Extraesco­lar y Estética de la Sec­re­taría de Educación Pública. Los Etiem­ble para que Yarm cor­rigiera la tra­duc­ción de su Oran­ge Bleue que me ha prestado. Y Julio Zetina, de la Radio Met­ro­pol­i­tana, mi com­pañero de armas de la Sala Tim­peri en la infan­cia, hijo del zap­a­tero que tuvo su gran taller en esta misma calle en que vivo y que casi fue de esa familia, her­mano de los que viven aquí enfrente, viene a pedirme tres char­las sem­anales de 15 min­u­tos para comen­tar noti­cias. Le resolveré el miér­coles. Mi Alfon­sito sigue enfermo, y yo lleno de tris­teza y con sueños funestos. Copiando Aristóteles.

 

Méx­ico, martes 11 febrero 1941. De tarde: Alfon­sito Say­ono, argentino, en viaje de recreo, viniendo de la Habana y rumbo a Nueva York. Lo llevo al Café París, con Xavier Vil­lau­r­ru­tia y Octavio Paz: hor­ri­ble ambi­ente. Di fin a mi curso de invierno en la Fac­ul­tad de Filosofía y Letras con la con­fer­en­cia sobre Teofrasto. Buena falta me hacía para cobrar mañana, pues con los males de mi pobre hijo estoy arru­inado. De mi aula, fui a la exposi­ción de Car­los Orozco, muy animada.

 

 

Cuaderno 9

 

Méx­ico, jueves 2 octubre 1941. Acabé de primera revisión las prue­bas del final de La crítica en la edad ate­niense, índice alfabético. Recibí por la mañana a Xavier Vil­lau­r­ru­tia y, de tarde, a Octavio Paz. Decidí ir a dar a Mon­ter­rey mis dos con­fer­en­cias (sobre Lit­er­atura y Crítica) el domingo en avión, para que el viaje sea rápido. Tengo que ir a la caída de la tarde al té de cumpleaños de Xavier Icaza, para que no piense que le huyo por su reciente fra­caso público.

 

Méx­ico, jueves 30 enero 1942. Cor­regí el capí­tulo de Aristóte­les. Me están copiando “El lugar de la retórica en el mundo ant.” De tarde, seguí con el capí­tulo de Cicerón, muy inter­rumpido, por visita de Alfredo Gómez de la Vega y de Octavio Paz. Aquél para con­tarme su plan teatral y obra que pon­drá el sábado con Clementina Otero. Éste, para con­sul­tarme si acepta puesto 3er. Can­ciller embajada en Buenos Aires que le ofrece Jaime Tor­res Bodet. Le dije que sin duda. Siguen ensayos para com­prarme nuevo radio y tocadis­cos inalámbrico.

 

Méx­ico, domingo, octubre 10 1943. Llegó de los Ánge­les, en avión, de paso al sur, Vic­to­ria Ocampo. Almorzamos con ella en San Ángel Inn con los Octavios (Barreda y Paz). Barreda me cuenta el epigrama sobre la Car­lota de Méx­ico pre­sen­tada en Bel­las Artes por Miguel Lira:

Música y danza se admira
en esta come­dia rara:
¿Si es la Car­lota de Lira,
o es la Car­lota de Lara?
Pero tam­bién puede ser
de Car­lota Pellicer.

Y me contó que el pin­torcete chileno Raúl Uribe, marido de la pin­tora jali­sciense india María Izquierdo, la lla­man “cero a la Izquierdo”. Octavio Paz, a la sal­ida de Neruda, lo des­pidió con mordiscos, dicién­dole que entendía la literatura como una satrapía ori­en­tal. Cuando llegó la noti­cia de que el mari­cón Mojica se metía de monje en un convento del Cuzco, aban­do­nando el cine, el no menos Sal­vador Novo dijo:

Por más que busco y rebusco,
ninguna razón explica
por qué se nos fue Mojica
hasta la sierra de “Cuzco”.

 

 

Cuaderno 10

 

París, viernes 22 noviem­bre 1946. Desem­barco en Glas­gow el 20. La ONU de Nueva York me había arreglado, a través de la Anchor Line, mi slep­per noc­turno de allí a Lon­dres. Bajamos Samuel Ramos y yo a las 2 p.m. Tiempo hor­ri­ble, Puerto feo. Fascinerosos car­gadores. Vamos al hotel de la Cen­tral Sta­tion, donde té y cena. Gente sim­pática y amable. “Tan­creadas” en la estación y cho­chos en celofán. Blan­cas de leche. Tren a las 10:25 p.m. Lon­dres, con hora y media de retraso, la mañana del día sigu­iente, a las 8½. Nadie en estación. Emba­jada, espera hasta 10½; Anselmo Mena, encar­gado de Nego­cios y el per­sonal lle­gan: que me perdieron en la estación. ¡Que perdí (y pagué) los bil­letes para el avión a las 8 a.m.! (¡bes­tias!), y, no habi­endo más lugares en los demás aviones, dormi­mos en Londres, Atheneum Court, Pic­cadilly Road, frente al Green Park. Almuerzo, antes, en Ambas­sadeurs. Paseo imponente de West­min­ster, el río y el puente, el crepús­culo (¡hubo sol!), la National Gallery. En el White Hall vemos al rey y a la reina en coche, pasar al alcance de la mano ¡curiosa coin­ci­den­cia! Cena en Bagatelle (¡pres­tidig­i­ta­dor!). Y hoy, de mañana, 8:20 tren a Dover, bote del canal, Calais, ¡mi Fran­cia! y París, donde en Gare du Nord me esperan Bernardito, Denise, fun­cionar­ios españoles y mex­i­canos. La linda hijita de Bernardito, Marina. ¡El lunes viene Rodolfo! ¡Está aquí Nacho Chávez! Justito Sierra, Muégano Ser­rano, Octavio Paz, Her­rero, Paco Giner, el Gen­eral Sar­avia (República Española), etcétera. La Unesco me manda al Hotel Mon­ta­lam­bert, casa del dia­blo, pero Bernardito me arregla el Clar­idge, donde me reciben e insta­lan regia­mente. Allí mismo, cena. Viene Manuel Martínez Báez y me dice ¡que tengo la pal­abra mañana en la con­fer­en­cia! Escribo un breve dis­curso. Preparo mis cosas, y a escribir a mi Manuela.

 

Méx­ico, martes 1 febrero 1949. Tra­ba­jando en Eurípi­des. El histól­ogo polaco Dr. Nyka me con­sulta prob­le­mas person­ales. W. Pach me pide ayuda para que se publique en la América Latina una traducción de su obra sobre los museos de los Esta­dos Unidos. Nina Tablada, en memo­ria de José Juan, pide aux­ilio desde Nueva York. Id. la mujer del escritor tap­atío con cinco hijos Sáenz Rivas, que se ha vuelto loco. Id. la viuda de Car­l­i­tos Díaz Dufóo, que quiere vender unos libros raros. Id. Hugo Diez Tomé, que quiere cosas de archivología. Reunión de Cuader­nos Amer­i­canos: con­sigo colaboraciones de Tou­s­saint y el Abate. Octavio Paz me manda su libro de ver­sos para ver cómo se publica.

 

Méx­ico, viernes 11 febrero 1949. Visita de Lagarde en El Cole­gio. Me ocupo de Lib­er­tad bajo palabra, libro de ver­sos de Octavio Paz. Voy a más de media rap­so­dia VII Ilíada en traducción.

 

 

Cuaderno 12

 

Méx­ico, jueves 8 octubre 1953. Fui a Cuer­navaca el lunes de tarde y volví hoy para la recep­ción de Tor­res Bodet en el Cole­gio Nacional. Daniel Cosío Vil­le­gas de tarde. Esplén­dida la sesión Bodet-Toussaint que presidí en el Nacional. Cenita ambigú chez Nacho Chávez. En el público, Octavio Paz, de vuelta de Europa, y Américo Castro!

 

Cuer­navaca, domingo 15 noviem­bre 1953. Anoche, charla con el direc­tor de cine Nor­man Fos­ter, el pres­i­dente del Insti­tuto Mex­i­cano del Libro Gar­cía Tre­viño, y el chileno Vil­le­gas de la edi­to­r­ial Imán, a quien resulta que yo doc­u­menté en mi emba­jada de Buenos Aires para su viaje a Méx­ico. Gar­cía Tre­viño me da car­tas de Con­greso por la Lib­er­tad del Pen­samiento, que quiere comité en Méx­ico. Ayer y hoy he estado leyendo pape­les del con­curso Díaz Mirón. Hoy, mi hijo y su familia, él cumple 42 años. Después, Octavio Paz y su Elena, Petit de Murat. Petrone el actor argentino y Ufano el librero argentino. Luego lle­gan Sarita Mon­tiel y Juan Plaza. Se van todos, menos Sarita. Gran tarde.

 

Cuer­navaca, 10 enero 1954. Domingo. Acabó de copiar y cor­re­gir para artícu­los de Todo los Orí­genes de la lit­er­atura francesa, etcétera. Día triste, que se me ale­gró en la tarde con visita de Octavio y Elenita Paz, Ulises Petit de Murat, Petrone y los boli­vianos Tamayo y la hija del emba­jador de Bolivia.

 

Méx­ico, lunes 19 abril 1954. Cansadísimo. Prue­bas de El cazador. Colab­o­ra­ciones a Tri­buna Israelita (Dos lec­ciones de Goethe), a Pre­visión y Seguri­dad de Mon­ter­rey (Breve biografía de Goethe) al Nacional de Cara­cas (Epíl­o­gos II) y a copiar Los demo­nios de Goethe para suple­mento de Novedades. Visita de Octavio Paz, muy que­joso, pero no hay que acom­pañarlo en sus que­jas, porque nada más se le daña, y luego sus que­jas mudan de rumbo. Manuel San­doval Val­larta a meren­dar. Miedo gen­eral con la desval­orización sufrida en la equiv­a­len­cia del peso al dólar.

 

Méx­ico, jueves 3 junio 1954. La vida sem­brada de tum­bas. No bien escribo una carta al Ate­neo Español de Méx­ico (con­ducto Julián Calvo) sobre los diez años de la muerte de Enrique Díez-Canedo, recibo telegrama Bernardito con la con­s­abida preparación o noti­cia del agravamiento de Rodolfo mi her­mano tal vez ha fal­l­e­cido ya. Mando a El Nacional de Cara­cas la segunda parte del Supuesto olimp­ismo de Goethe. Doy mi décima con­fer­en­cia en El Cole­gio Nacional sobre filosofía ale­jan­d­rina. Mar­gos, de mañana, me avisa su nueva casa en Alcázar de Toledo. Tarde: visita afec­tu­osa de Octavio Paz. Me pide que le publique un fol­leto de 15 poemas.

 

Méx­ico, domingo 14 noviem­bre 1954. Tarde, Octavio Paz. Y a meren­dar, él, Elena y Elenita. Buen rato.

 

Méx­ico, lunes 29 noviem­bre 1954. Octavio Paz pasa con­migo la mañana y me da el primer ejem­plar de su libro Semi­l­las para un himno. Imprenta Juan Pab­los: dos erratas de Parentalia. Carta de Londres, de Paquito Icaza. ¡Ha reco­brado la edi­ción de mi Pere­grino de Lope hecha en 1916 y olvidada en los archivos de Nelson!

 

Méx­ico jueves 23 diciem­bre 1954. Ya huele a fies­tas. A almorzar, vino Ramoncito Xirau; y después Anita con Octavio Paz. Gaos a la merienda.

 

Méx­ico, sábado 15 enero 1955. Tarde: Pablo González Casanova, Octavio Paz y Gaos. Yo muy cansado.

 

Méx­ico, viernes 28 enero 1955. Entrego prue­bas cor­regi­das (y pido otras de Quince pres­en­cias. Recibo de Guadalajara (Méx­ico), fechado en 7 enero cor­ri­ente, nom­bramiento y diploma académico Con­se­jero Lit­er­ario de la Acad­e­mia de Genealogía y Heráldica. “Mota Padilla”. De Mon­ter­rey, Zertuche avisa a Calvillo que orga­ni­zan para agosto seis con­fer­en­cias sobre mí y le pide se encar­gue de uno. Los otros invi­ta­dos serán José Alvarado, Martín Luis Guzmán, no sé quién más, y otro a ele­gir por Calvillo, que acude a Octavio Paz. Tarde: un joven poeta de Ideas de Méx­ico me visita de parte del Depar­ta­mento Edi­to­r­ial de la Uni­ver­si­dad de México.

 

Méx­ico, domingo 30 enero 1955. Rendón, desde Mon­ter­rey, me hace tra­ba­jar mucho en mi bibliografía. Sigo con las car­tas de R. Foulché-Delbosc, y con las memo­rias. Tarde: Octavio Paz.

 

Méx­ico, domingo 27 febrero 1955. Sigo la His­to­ria doc­u­men­tal de mis libros. Tarde, Octavio Paz y Elenita.

 

Méx­ico, sábado, 14 mayo 1955. Tras de empezar la noche con cóli­cos y moles­tias, con irrita­ciones que me inco­modan hace tres días, hoy a las 5 de la mañana empiezo a reac­cionar nor­mal­mente. Lucía de Teresa de Ruiz, pre­ciosa señora, me trae a con­sulta ver­sos anodi­nos. Tarde: Pablo González Casanova; y después, pero alcanzán­dolo a él, Octavio Paz, Car­los Fuentes a Ami Hernán­dez, la exesposa de José Luis Martínez, guapísima.

 

Méx­ico, 2 julio sábado 1955. Gran empel­lón al primer tomo de Obras com­ple­tas. Casi se acabó copiar doc­u­men­tos para Mon­ter­rey. Tarde: Octavio Paz.

 

 

Cuaderno 13

 

Méx­ico, domingo 24 julio 1955. Sigue el frío. Hoy me lev­anté de la cama, pero sólo me sentí bien ya de noche. Vis­i­tas de Octavio Paz (a quien explico la métrica antigua y las adapta­ciones bár­baras, y frag­men­tos de mi Ifi­ge­nia que no entendía del todo bien, para su dizque con­fer­en­cia en Mon­ter­rey), Bernardito Dávila Reyes, esposa e hijo Bernardito, y Alex.

 

Méx­ico, sábado 5 noviem­bre 1955. Orga­ni­zando con Manuelita el tomo IV de Obras com­ple­tas. Despa­cho en casa los pape­les del Cole­gio. Copias a Ampar­ito Dávila. Fotos de Salazar para número “hom­e­naje” de Novedades. Por radio, la ter­ri­ble nueva de que el Sec­re­tario de Comu­ni­ca­ciones, Carlos Lazo, muere en der­rumbe de avión al volver de Aca­pulco, por el Peñón. Con él venían hijos y sobri­nos Margáin: heri­dos. Tal vez hay más víc­ti­mas. Mala suerte del pres­i­dente Ruiz Cortines, se le mueren primero su sec­re­tario Rodríguez Cano, y ahora, éste. El avión era scop, e iba a Aca­pulco. Cayó en Tex­coco, en pleno lago: aún hay encer­ra­dos bajo el fuse­laje. Muer­tos Car­los y su hijo Car­los, herido mal un hijo, y lev­e­mente otro y un hijo de Jorge Margáin. Me lo cuenta Manuel San­doval Val­larta, que trae a Manuelita de regreso de casa de Yolanda, la viuda. Visita de Octavio Paz.

 

Méx­ico, domingo 18 diciem­bre 1955. Cine. His­to­ria siglo. Octavio Paz y sus prob­le­mas. Merienda en casa.

 

Méx­ico, sábado 31 diciem­bre 1955. Solos en casa: Manuelita, los per­ros, los libros y yo. Vis­i­tas: Doc­tor de la Peña, Alex a almorzar, Bernardito, esposa y niña. Hen­rique González Casanova. Adelanto algo mi tomo VI. Octavio Paz por telé­fono. Muy fatigado. Solos. Nos dormi­mos tem­prano y entramos dormi­dos en el Año Nuevo.

 

Méx­ico, jueves 16 febrero 1956. Prue­bas ya cor­rec­tas de segundo tomo Obras com­ple­tas. Notas dantescas para futura con­fer­en­cia en el Insti­tuto ital­iano. A medio día Enrique Ayala Med­ina (Fundidora), Canals, Mass, y otros regiomon­tanos, a entre­garme diploma y medalla que me otorga por mis bodas de oro con la pluma el Cír­culo Mer­can­til Mutu­al­ista de Mon­ter­rey. El Fondo de Cul­tura me envía $4,800 liq­uidación ade­lan­tada sobre 1,000 ejem­plares de mis Obras, tomo I, tipo C. Copio para Esta­ciones, nueva revista lit­er­aria de Elías Nandino, La “obra soñada” de Mal­larmé, de mis antiquísi­mos inédi­tos. Emma Sper­atti viene por libros presta­dos de poetas argenti­nos y uruguayos para una antología que prepara Octavio Paz para Obregón.

 

Méx­ico, sábado 7 abril 1956. El nuevo plan que desea Orfila me obligó a tra­ba­jar desde la madru­gada en la orde­nación de mis futuros tomos de Obras com­ple­tas, pero Joaquín Díez-Canedo aún no está con­forme con el plan Orfila, y me piden espere un poco a que ellos cal­culen el espe­sor y repar­ti­ción de los orig­i­nales ya prepara­dos para los tomos III, IV y V, para lo cual les remito el V tal como yo lo había con­ce­bido antes. Pido reposi­ción de mi ejem­plar B tomo II, que resultó defec­tu­oso. Envío a Alex tres artícu­los más de Todo (La guerra G. Franco pru­siana). Envío a Junco, para Ábside, el final de la Cor­re­spon­den­cia entre R. Foulché-Delbosc y Alfonso Reyes. Despa­cho en casa. Arreglo Páginas com­ple­men­tarias de Entre libros para algún tomo de Obras com­ple­tas. Vis­i­tas de tarde: Pablo González Casanova, con con­sul­tas. Sol Arguedas, que va a Europa, ya algo imper­ti­nente el pobre. Octavio Paz, que merienda aquí y se queda hasta media noche.

 

Méx­ico, martes, 17 abril 1956. Desde anoche: Revista M. de Lit­er­atura número 4, muy bueno. El arco y la flecha de Octavio Paz, excelente.

 

Cuer­navaca, sábado 12 mayo 1956. Visto lo mal que dormí el viernes, ayer mismo me vine solo a Cuer­navaca, sin más fin que des­cansar. Dormí toda la tarde, y muy bien la noche. Mi hijo con sus prob­le­mas y mis penas innu­mer­ables. La familia Belden. Luis Alberto Sánchez y Ser­a­fina Núñez, poet­isa cubana. Elenita ex Octavio Paz con Archibaldo Burns, y sus extrav­a­gantes his­to­rias de gangsters de Chicago.

 

Méx­ico, domingo 24 junio 1956. Vuelve mi hijo. Esper­e­mos que pour de bon. Preparo posi­ble expediente de Pen­siones. ¡Dientes, dientes, dientes! ¡Uf! Octavio Paz, tarde y merienda. Vuelve mi hijo.

 

Méx­ico, lunes 30 julio 1956. Entre ayer y hoy me puse al día. Cor­rijo prue­bas de Crónica de Fran­cia IV; envío al Fondo proyecto de solapa del ter­cer vol­u­men Obras com­ple­tas y cor­rec­ciones del Petrie para su reed­i­ción (en Cuer­navaca, otro caso: Elenita la de Octavio Paz, con su hija Emma, desesperadas, en com­pañía de Archibaldo Burns). Mucho tra­bajo, pero rinde. A meren­dar, Manuel San­doval Val­larta, que ayer almorzó aquí con María Luisa a la vuelta de Cuernavaca.

 

Méx­ico, martes 7 agosto 1956. Trejo, pen­sión. Fun­di­dora libros Rofis. Despa­cho Cole­gio. Regina Bart­ley en casa. Rodrigo Mendirichaga con libro por pub­licar. Car­los Rivera Melo, con plan antología mex­i­cana. Tarde, despa­cho con Juan Arel­lano en casa. Viene Juan de la Encina, de regreso de España. Mar­gos. Noche, Teatro Cabal­lito, La hija de Rapac­cini, de Octavio Paz, poético y vig­oroso, bueno, aunque aún le falta economía.

 

Méx­ico, 27 agosto 1956. Lunes. Vuelvo con los Rubén. Emparejo mi despa­cho. Daniel N. Arce con mi bib­li­ografía. El P. Escud­ero, un instante por Pági­nas I y catál­ogo. Larga visita de Jorge y Margarita…, mi antiguo Agre­gado Com­er­cial en Buenos Aires. Mal ambi­ente en casa de mi hijo. Esto se pone peor por instantes, y sólo vuelvo por aquí a sufrir y a ver locuras. Liko con una rodilla las­ti­mada. A meren­dar, Manuel San­doval Val­larta. Sarita Mon­tiel y su amiga la sevil­lana Anto­nia María. Locura, por todos lados: mi hijo y Liko, Sarita y Plaza; Car­ballo y Lau­rita; Octavio Paz y las Elen­i­tas; Yolanda Margáin viuda de Lazo; Mar­garita Urueta de Cas­tro Valle teñida de rubio… yo con barbas!

 

 

Cuaderno 14

 

Méx­ico, martes 19 marzo 1957. Volvió de Nueva York Octavio Paz; volvió de París Emilio Uranga. Mitología. Tarde: Car­los Fuentes, que merienda aquí.

 

Méx­ico, viernes 22 marzo 1957. Tra­ba­jos ímpro­bos, sin lograr nada, para deshac­erme de fol­letería inútil, por super­ada, cuader­nos esco­lares de las nietas y archivo jurídico viejo de Rodolfo (de que se excep­túan sus pape­les políti­cos, per­son­ales, “lit­er­ar­ios”, para Bernardito). Parece men­tira que estos ser­vi­cios no estén pre­vis­tos de modo cómodo en la ciu­dad de Méx­ico. Envío al Cole­gio y a Mon­ter­rey parte libros sobrantes Rodolfo, y mañana, el resto no aprovech­able por mí, a la Fac­ul­tad de Dere­cho. Envío artículo noveno ALA “Las repúbli­cas imag­i­nar­ias”. Mien­tras recibo a Uranga (vuelta de París) y a Octavio Paz (vuelta de Esta­dos Unidos), Manuelita y la cuñada Con­chita que­man esos hor­ri­bles pape­les sobrantes en gen­eral Mén­dez. Sesión Acad­e­mia honor fúne­bre Qui­jano, dis­cur­sos de Jiménez Rueda e Isidro Fabela.

 

Méx­ico, domingo, 5 mayo 1957. Mien­tras tecleo el primer estado de mi mal­hadado dis­curso académico, visita del pro­fe­sor Wal­ter Fitzwilliam Starkie (España, y por ahora, Texas), con quien hago recuer­dos de nue­stro Madrid, acom­pañado de Indale­cio Celo­rio Ortega, hom­bre del papel de Tlal­nepantla. Acabé de copiar el tal dis­curso. Tarde: la grande amiga de Borges, Esther Zem­b­o­rain de Tor­res y Octavio Paz. Ana María Icaza de Xirau, hasta media noche.

 

Méx­ico, sábado 7 sep­tiem­bre 1957. Acabamos preparar para Obras com­ple­tas los Tra­ba­jos y los días. Visita de Arturo Pani. Bernardo y com­pañía, Octavio Paz y sus amar­guras. Alex y Otilia… ¡Me han cansado e inter­rumpido nue­stro tra­bajo en el tomito doc­tor Pesqueira y luego doc­tor Chávez. ¡Me operan miér­coles o jueves!

 

Méx­ico, domingo 20 octubre 1957. Las tres tomas de ter­ram­ic­ina en cáp­su­las (1500 mg. total) me asquearon, las­ti­maron tri­pas, dieron dolor de cabeza… ¡y no bajaron la fiebre! Le hablo al doc­tor Chávez y no está en casa. ¡Lo sus­pendo de mis pis­to­las! Hasta tuve leve arrit­mia cardíaca, a menos que sean las penas de Alfonso y Ali­cia. Viene el Direc­tor de Cul­tura de Bolivia, con libros y su señora madrileña: Raúl Calderón Soria. Bernardito y com­pañía. Octavio Paz y José Gaos. Dolor de cabeza.

 

Méx­ico, domingo 3 noviem­bre 1957. Preparo dis­tribu­ción varias pub­li­ca­ciones mías, amon­ton­adas en casa. Telegrama de Aur­ro­coechea sobre Cole­gio Civil. Noche: Octavio Paz, que merienda aquí y se lleva a Manuelita a ver Crimen en la cat­e­dral. Alex un ratito. Gaos que me trae sus Con­fe­siones pro­fe­sion­ales con la idea de que apoye y pro­logue en su caso una sec­ción de españoles-mexicanos en Letras Mex­i­canas del Fondo.

 

Cuer­navaca, domingo 1o. diciem­bre 1957. Ayer, Manuelita y Manuel San­doval Val­larta, que hoy vuel­ven a Méx­ico, Car­los Fuentes y Octavio Paz. LKa lata de Unda, un francés escritor joven y su esposa, el sueco joven escritor Zekeldy (?). Romo Ortega y señor, Zozaya y señora, José Luis Martínez y señora. Muchachas con los mucha­chos, Rita Macedo entre otras. Orfila y señora (con prue­bas de mi tomo VII y mi Man­dev­ille), Itur­riaga y señora.

 

Méx­ico, martes 13 mayo 1958. Ayer, sesión Cole­gio Nacional. Asiste por primera vez Gar­cía Máynez. Comemos en La Cava (averiguo por vez primera que no debo comer sesos por el coles­terol) y luego Manuel San­doval Val­larta tarde y noche a merienda. Hoy visita mati­nal a Mar­gos muy grata. Tarde, Octavio Paz con el mat­ri­mo­nio André Pieyre de Man­di­ar­gues (Mel­chor Ocampo 154–4).

 

Méx­ico, domingo 22 junio 1958. Muy cansado, reac­ciono y dicto Burlas veras. Tarde: Octavio Paz.

 

Méx­ico, jueves 11 sep­tiem­bre 1958. Otra noche insomne, pero sin pena, porque me puse a redac­tar el capí­tulo XIV de la His­to­ria doc­u­men­tal de mis libros. Al tratar la polémica de los eru­di­tos mex­i­canos con­tra Icaza, me con­moví y puse algo enfermo. Pasa la dis­nea poco a poco. La señora de Coto Conde, con invita­ciones para exposi­ción chilena del 17, que desea lo inau­gure. Tardecita: Octavio Paz y un rato Alex.

 

Méx­ico, domingo 21 sep­tiem­bre 1958. Entre ayer y hoy, Manuelita me ayuda con el índice de nom­bres de mi tomo VIII de Opera Omnia. Tarde, Bernardito y com­pañía. Alex. Octavio Paz.

 

Méx­ico, 12 octubre 1958. Domingo. Gen­eral Ernesto Higuera y Med­ina Her­mosilla. Octavio Paz. Xavier Icaza y Ramón Xirau.

 

Méx­ico, diciem­bre 8 lunes 1958. El Cole­gio Nacional: elec­ciones desier­tas por no alcan­zar votos los can­didatos: Anto­nio Gómez Rob­ledo, Octavio Paz y un arqui­tecto Ramírez Vázquez que quiso colocarnos Anto­nio Cas­tro Leal. Mala comida y mala bebida chez Helene. Durán, de Excél­sior, entrevista. Doc­tor­ado París y vaguedades. … Prats Excél­sior, sobre declara­ciones Tor­res Bodet. Otilia. Manuel San­doval Val­larta. Bernardito con nuevas de Rela­ciones. Los estu­di­antes Héc­tor Pastrana Linaje y Roberto León Rojas con otro número de Reforma Uni­ver­si­taria en que siguen artícu­los sobre mí.

 

Méx­ico, domingo 21 diciem­bre 1958. Desde la madru­gada, con los his­to­ri­adores ale­jan­dri­nos. Tarde: Octavio Paz y a meren­dar Xaviercito Icaza.

 

Méx­ico, lunes 29 diciem­bre 1958. Juan Este­ban Hernán­dez, Apdo. 2021 Uni­ver­si­dad Puerto Rico. Julio Rodríguez Luis, Javer 113, Río Piedra. Visita de estos dos jóvenes: cubano y puer­tor­riqueño, ambos de la Uni­ver­si­dad de Río Piedras. Envi­a­dos por Nilita Vien­tos. Otra vez, desde ayer, con digitalina por las venas ¡qué le hemos de hacer! Atur­dido con el aminofilm com­puesto. Des­ganado, triste. Sin poder tra­ba­jar. Tarde: Bernardito y com­pañía. Javiercito (a meren­dar), Ramoncito Xirau, Anita, Saldí­var, Octavio Paz. Juli­eta Vil­la­toro. Lupita Dávila Reyes. Los her­manos González Casanova (cada uno por su lado) y Manuel San­doval Val­larta, como siem­pre a merendar.

 

 

Cuaderno 15

 

Méx­ico, domingo 15 febrero 1959. Una anéc­dota sobre Pepe Vas­con­ce­los y mis estam­pas. Una carta de las Entend­ed­eras para Car­ballo. Casi com­pleto una car­tilla de escuela secun­daria (Nues­tra lengua) para sor­pren­der con ella a Jaime Tor­res Bodet. Ojalá lo con­venza. Noche: Alex y Octavio Paz, triste y despechado.

 

Méx­ico, lunes 1º. junio 1959. Pésima noche. Dis­nea desde las 5 a.m. Con­sulta con Nacho Chávez de tarde. Vis­i­tas de Julián Calvo, Octavio Paz y Manuel San­doval Val­larta, estos dos a merendar.

 

Méx­ico, domingo 7 junio 1959. Agarol. José Gaos, padre Bravo Ugarte. Octavio Paz y Pilar Pellicer.

Autores

  • Reyes, Alfonso

Lustros

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