En la mirada de Manuel Maples Arce

Manuel Maples Arce

Paz y Manuel Maples Arce, embajador en Japón, entre sus anfitriones.

Manuel Maples Arce (1900-1981), poeta mexicano, fundador del estridentismo. En 1935 ingresó al servicio exterior: fue secretario de la legación de Bruselas, encargado de negocios en Varsovia y Roma, cónsul general en Londres y representante de México ante los gobiernos en el exilio durante la Segunda Guerra Mundial; entre 1944 y 1967 ejerció, entre otros, de embajador en Japón, donde coincidió con Paz. En 1940, compiló y prologó la Antología de la poesía mexicana moderna

 

Paz fue crítico de su obra poética y dudó en incluirlo en Poesía en movimiento.  En las discusiones apuntó: «Me parece que los Contemporáneos (también Maples Arce) escribieron lo mejor de su obra durante su juventud. Esto no vale para Gorostiza».

 

Se presentan dos notas. La primera es la entrada que Maples Arce le dedicó a Paz en su Antología. La segunda, son sus recuerdos de Japón extraídos de Mi vida por el mundo.[1] (AGA)


 

      I

 

La publicación de «Raíz del Hombre» ha conquistado a Octavio Paz el derecho de clausurar esta Antología [2]. La flor de su poesía nace genuinamente  de una honda raíz. Un ansia amorosa inspira su obra. Mas no el amor sentimental de suaves ensoñaciones, sino el amor anti-idílico que emerge como una palpitación viva en la que hay algo de insaciable revelación y de dramático. Los humores que arrastra la sangre, las fuerzas germinativas, las maravillas arcanas del propio ser, suben a la sublimación  poética, y las palabras brotan de un soterrado manantial, a través de la maleza del instinto, para desembocar en el poema.

 

De la nueva generación poética de México, es Octavio Paz uno de los poetas que mejor representan su vanguardia. A pesar de su juventud, ya la calidad de su obra actual es suficientemente intensa de emoción y rica de inteligencia y de futuro para confiar en la originalidad y el valor de su temperamento. Su poesía se sitúa en la orientación general del arte más enérgico, como decía Apollinaire, el más inconforme e inquieto también, porque reivindica las fuerzas revolucionarias del hombre. Que el poeta, al firmar la conciencia de su realidad humana conserve la raíz de su integridad y la virilidad de su acento.

Antología de 1940

 

      II

 

Cuando llegamos a Yokohama me esperaban en el muelle el director del Protocolo, el secretario Octavio Paz, el traductor Hideo Furuya y algunos redactores de la prensa. […]

 

Al principio, nuestra vida se concentraba principalmente en la atmósfera del hotel[3], donde tenía además de la suite, una habitación para oficina, pues era punto menos que imposible conseguir un despacho en alguno de los pocos edificios que resultaron indemnes de la guerra. El gran vestíbulo se hallaba siempre animado de viajeros; lo mismo que las galerías ocupadas por tiendecitas para turistas. Había varios restaurantes de estilo occidental y otros con pequeños jardines y plantas decorativas que sugerían una intimidad oriental. Con frecuencia invitaba a Paz a almorzar en el restaurante europeo, donde nos quedábamos de sobremesa alegremente. Hablábamos de pintura, poesía, arquitectura y temas relacionados con las divergencias entre la cultura del Oriente y el Occidente, que mucho llaman la atención de los recién llegados.

 

El Hotel Imperial de Tokyo, diseñado por Frank Lloyd Wright y terminado en 1923.

 

NOTAS

[1] Manuel Maples Arce, Mi vida por el mundo, Xalapa, Universidad Veracruzana, 2010.

[2] Los poetas incluidos, en orden, fueron: Manuel Gutiérrez Nájera, Manuel José Othón, Salvador Díaz Mirón, Francisco A. de Icaza, Luis G. Urbina, Amado Nervo, José Juan Tablada, Enrique González Martínez, Francisco González León, Roberto Argüelles Bringas, Rafael López, María Enriqueta, Luis Rosado Vega, Efrén Rebolledo, Manuel de la Parra, José de Jesús Núñez y Domínguez, Ramón López Velarde, Alfonso Reyes, Genaro Estrada, Enrique Fernández Ledesma, Francisco González Guerrero, Miguel D. Martínez Rendón, José D. Frías, Miguel Othón Robledo, Guillermo A. Esteva, Martín Gómez Palacio, José Antonio Muñoz, Manuel Maples Arce, Jaime Torres Bodet, Carlos Pellicer, José Gorostiza, Bernardo Ortiz de Montellano, Enrique González Rojo, Salvador Novo, Xavier Villaurrutia, Renato Leduc, Miguel N. Lira, Anselmo Mena, Alfonso Gutiérrez Hermosillo, Emmanuel Palacios, Carmen Toscano, Efraín Huerta, Rafael Solana, Alberto Quintero Álvarez y Octavio Paz. De este último, Maples Arce incluyó Testimonios, fragmentos de Raíz del hombre y la Elegía.

[3] Se refiere al Hotel Imperial. No el actual sino el que construyó Frank Lloyd Wright y estuvo en pie de 1923 a 1968. Una obra maestra de ingeniería (resistió incólume el terremoto de 1923 y los bombardeos de 1945), pero también, para los comunistas, un símbolo de la entrega de Japón a los valores occidentales. (Nota de Aurelio Asiain)

Autores

  • Maples Arce, Manuel

Lustros

  • 1950-1954
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