2. A Elena Garro, 29 de junio de 1935

Octavio Paz

 

En Los idilios salvajes (p. 138) anoté que el siguiente soneto me parece desaseado, sonajero, que trae el esqueleto de fuera y con una retórica que más que una aliada es un obstáculo. Las paradojas y las sinestesias procuran cercar la chispa poética con excesiva bulla: la piel es “sangre y mármol” y el tacto es fuente de sonidos. Y si bien esboza un modo imaginativo —como la imagen “orillas de la luz”— que cuajará pronto en estilo, la voracidad expresiva se halla poco balanceada por la eficiencia poética y está muy lejos de sus modelos, sobre todo de Rafael Alberti, de quien viene por ejemplo el gusto por las cabelleras verdes de las sirenas (“cabellos finos/ y verdes de tu álgida melena”)[1] y sus metamorfosis en relámpagos (“el repentino verde/ del rayo y el relámpago”).[2] No deja de ser graciosa la mezcla de rizos y fenómeno meteorológico… El soneto, aunque fechado el 29 de junio, consagra al día 22, el día en que Elena aceptó convertirse en Helena, “la compañera, la novia de Octavio”, como disfruta escribirlo él, deseoso de ser un testigo más del espectáculo de su pasión. Fue el día en que –dirá en una carta posterior—“te abandonaste a mis brazos”. Se trata del “Primer día” al que alude la página inicial del primer volumen de la Obra poética que Paz editó sesenta años más tarde; es también el primer subtítulo de Bajo tu clara sombra, su primer libro. Así pues, es un poema principal.  Sin embargo, Paz no lo recogió en Bajo tu clara sombra, aunque lo haría más tarde.[3] (G.S.)


 

Día 22 de Junio

 

Del jubiloso, verdecido cielo
luces recobras, que la Luna pierde
porque la luz de sí misma recuerde
relámpagos y otoños en tu pelo.

Dulce viento desnuda tu desvelo,
de tus hombros desata lluvia verde
y de tus rizos moja el aéreo vuelo
que en luces tiernas tus espaldas muerde.

Nacen del tacto estremecidas voces,
a orillas de la luz lirios ardientes
y de tu herida piel crecidos goces:

de sangre y mármol, de ardorosa espuma,
bajo del verde cielo adolescente,
tu arquitectura da su enamorada suma.[4]

29 de junio. O.P.

 

Al calce del poema, con letra muy menuda, Garro anotó lo que sigue:

 

Me los dio el 10 de julio 1935

a las 12 que fue por mi a la escuela

Yolanda se fue conmigo en el camión y los leyó.

 

NOTAS

[1] “Sueño del marinero”, de Marinero en tierra

[2] “El ángel de los números”, de Sobre los ángeles.

[3] Las Obras completas recogen el soneto dos veces, en ambas despojado del título. Lleva el numeral III (de V) en la serie “Sonetos”, de la sección “Primer día” de Bajo tu clara sombra (11:27). (Las primeras ediciones de Bajo tu clara sombra no recogen esos sonetos.) Después figura con el numeral V (de IX) entre los “Sonetos” de Primera instancia (13:52). Estas versiones posteriores presentan múltiples variantes con el manuscrito aquí citado.

[4] En 13:53 el verso final cambió a “tu carne da su enamorada suma”; en 11:28 cambió de nuevo: “tu cuerpo da su enamorada suma”, ajusta la métrica y apuesta por un lenguaje más directo. En estos primeros poemas, lo habitual es que la carne de Helena se metonimice en cabello, hombros y espalda.

Autores

  • Paz, Octavio

Tipología

  • Carta

Lustros

  • 1935-1939
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