48. A Elena Garro, 3 de abril de 1937 (nocturna)

Octavio Paz

 

Unas horas más tarde le escribe nuevamente…


 

[Manuscrita]

 

Mérida, 3-3-1937[1]

Helen:

      Te escribo deprisa. Son las tres de la mañana, y estoy aquí, junto al buzón. Una horrenda y envenenada carta, que he escrito hace dos horas, la traigo aquí en mi mano. No te la mandaré.[2] No quiero que me desprecies, no quiero crear rencores. Estoy herido, muy herido. No me has entendido nunca y eso es amargo. El cartero pasará dentro de media hora. Esta carta, pues, es un telegrama. El domingo pondré otra. Te perdono, pero quiero saber quién fue.[3] Además, quiero saber por qué continúas en la vida que te dije dejaras. No quiero eso, por Dios.

      Estoy aniquilado, deshecho. ¿Cuándo podremos entendernos? Te pido me contestes con toda calma, con toda serenidad. La calle está sola, y escribo junto a un puesto, con una pluma prestada. La otra carta te la leeré algún día. Lo menos que puedo hacer, en este instante, es pedirte serenidad y amor. Amor mío, me siento horrendamente solo y sepultado –sepultado aquí y allá. Sé que esto no dura y que la ciudad (todo, hasta “mis amigos”) te gana. Yo, aquí, no tengo sino tu retrato. Te adoro, usa la falda esa y se lo más fea que puedas. Te amo,

                       Octavio

                                                                       Mañana te escribo.

 

Por favor ¿qué ocurre?

 

NOTAS

[1] La caligrafía de la fecha es confusa. Es obvio que quiso escribir “3-4-1937”. En la carta siguiente, también fechada el día 3, le explicará a Helena que escribió esta “hoja temblorosa” en la madrugada del mismo día.

[2] Se refiere a la anterior, la carta 47.

[3] El sujeto que la asedió.

Autores

  • Paz, Octavio

Tipología

  • Carta

Lugares

  • México
  • Yucatán

Lustros

  • 1935-1939
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