36. Dos borradores de poemas a Elena Garro, octubre de 1935

Octavio Paz

Carlos Ulises Mata encontró estos manuscritos entre el material enviado por Paz a Elena Garro, el que guarda la Biblioteca Firestone de la Universidad de Princeton.  El primero está fechado por Paz en este octubre y está cuidadosamente caligrafiado:

 

Una primera versión[1].

 

Que ardan todas las voces,
y quede la noche lúcida y ardiente.
Que se quemen todos los labios,
y en la más alta flor, arqueada por la noche,
quede la sangre detenida.

Nadie sabe tu nombre ya,
y tu secreta fuerza influye
la madurez dorada de la estrella
y la noche, suspensa como un océano inmóvil.

Alzados sobre la obscura tierra de la tierra
se agrava la ternura en que crecemos.
Mi desnudez alberga tu dulce desnudez.
No tenemos más voz que la nocturna
del mármol angustiado en su reposo,
ni más nombre que el inefable de la sangre.
Este callar henchido de tu carne,
esta palabra que no dirá tu boca,
no son más que tu espera,
y la avidez eterna de tu sangre,
bajo el curvado cielo conmovido.

Se lloraría de gozo si no fuera
más hondo que júbilo y que llanto,
el silencio que inunda a nuestras venas.

Helena: todo calla,
bajo la voz ardiente de tu nombre.
Helena, todo calla. Tú, sin nombre,
en la noche desnuda de palabras.

 

Octubre 1935.-


 

 

El segundo borrador carece de fecha, pero coincide con tonos e imágenes del mismo periodo. Parece el esbozo de un poema que no progresó y permite un atisbo al taller poético del joven. Es extraño que haya ido a dar a manos de Helena, y que Paz no haya dejado huella de él en otros poemas…

 

Un esbozo de poema

 

Al
Deja
Llueve, llueve
llueve una lenta luz la tarde
un agua luz la luz
llueve la luz un agua lenta por la tarde,
llueve una lenta lluvia
lenta como un vestido que se pudre[2],
lenta como una lenta desnudez
como un letal desasimiento
que va borrando lluvia, luz y tarde.
Y va quedando el aire negro,
porque la tarde, desnuda al fin,
es pura sombra,
lento vacío letal
hueco de luz en el que el negro vive solo
y se alimenta de negros corazones

 

NOTAS

[1] Es primera versión de parte del poema que lleva el numeral III de Raíz del hombre (13:59). Se observará que las tercera y cuarta estrofa desaparecieron del poema (si bien sus temas e imágenes aparecen aquí y allá en otros poemas de ese libro).

III
Ardan todas las voces
y quémense los labios;
y en la más alta flor
quede la noche detenida.

Nadie sabe tu nombre ya;
en tu secreta fuerza influyen
la madurez dorada de la estrella
y la noche suspensa,
inmóvil océano.

Amante, todo calla
bajo la voz ardiente de tu nombre.
Amante, todo calla. Tú, sin nombre,
en la noche desnuda de palabras.

[2] La imagen, “vestido que se pudre” aparece aquí y allá en textos de la “Sociedad Española Espiritista”: se refiere al cuerpo en oposición al espíritu, que sí lo “es todo”. No puede dejar de anotarse que el padre de Helena, José Antonio Garro Melendreras, estaba cerca de esas prácticas.

Autores

  • Paz, Octavio

Tipología

  • Carta

Lustros

  • 1935-1939
Anterior
Siguiente