16. A Elena Garro, 6 de agosto de 1935

Octavio Paz

Querida Helena:

……..Anoche intenté escribirte pero no pude hacerlo: mis ideas –como siempre– eran confusas. Hablé con Rafael, y le dije lo convenido; más tarde volví a llamarlo, y me dijo que había hablado contigo. Tengo inquietud por esta cosa. Amalia va a decir una cosa, tú otra. Esto las va a hacer dudar –a sus mamás– y va a venir la desconfianza.[1]

……..Esto –y otras cosas, molestas o amargas– se podría evitar. Tu mamá, por lo que me he podido dar cuenta, tiene el genio de la casa, el convencimiento hábil, el sacar partido de una situación. Pero esa inteligencia de lo concreto no está ayudada por una concepción general: por eso su conducta con nosotros se resiente de contradictoria y por eso mismo no puede hacer nada definitivo. A veces está dispuesta a aceptarnos, otras no. Y todo esto porque ella, en su interior, duda. Duda de mí –de mi razón–; duda de tu papá, y de ella misma. Se trata, si tú estás dispuesta a una mayor tranquilidad exterior –¿quién puede darnos la interior?– de atraer a tu mamá al partido de su hija. No a mi partido, que yo no tengo otro que el tuyo. Crearle la convicción de que es necesario aceptar la realidad –siempre que tú seas esa realidad–. Hacerle ver que esa situación de perseguidos no puede continuar, porque, en cierto modo, mancha los momentos mejores. Porque si, según parece, es inevitable que nosotros nos veamos, es necesario que el vernos tenga nobleza, y sencillez. Si ella no puede evitar nada, por lo menos que lo dirija. Muchos jóvenes rehúsan lo que yo deseo por ti, y esa negativa a mis –a nuestros–  deseos es la que nos obliga a escondernos, la que nos amarga por dentro, y te hace a ti, junto a mí, callada, como anoche, metida dentro de ti: porque un día tuve –al besarte– la certeza de que tus labios eran los míos –y eso hacía que te envolviera y penetrara–; pero anoche todo era zozobrante y tú eras como una tabla de salvación en la noche, una tabla efímera. Estabas fuera de mí. Todo esto es más serio y profundo que nuestra situación externa y significa el convencimiento de que, al fin, retornamos a veces a nosotros mismos. El fracaso del amor como educación. Acerca de todo esto conversaré contigo otra vez. Ahora lo hago porque se enlaza con el problema de tu familia. Si tú deseas verme y tu mamá te lo impide te pone en una disyuntiva: o desobedecerla, o desobedecerte. Si te dicen que me digas algo –que termines conmigo– te ponen en otro dilema: o mientes conmigo o con ellos. Igual ocurre conmigo: no puedo exponerte a un regaño, pero no quiero incitarte a que los engañes. Y tú vives una doble vida: junto a tus padres, junto a mí. Esto te amarga y te escindes por dentro. Dividida, dudosa, vacilante. Te amarga mi presencia –por la prohibición, por la sensación molesta de que nos escondemos–. Te amarga –algún día– tu casa. Y tú dividida por dentro. Con una doble personalidad. Teniendo como norma de conducta el azar, una fuerza imprevista superior a la tuya. Acerca de esto ya hemos hablado. Y tu mamá dudosa: porque no creo que pueda juzgarme tan superficialmente como lo de Laura. Y sin embargo así ha sido. Entonces ¿lo otro, lo anterior, su confianza en mi hombría, en mi seriedad, como dicen? Es un abismo cada alma. Muchos abismos. Pero –lo nuestro es otra cosa– es necesario que tú hables con tu mamá, en el sentido que te indiqué, para ver la manera de hacer cesar la guerra dentro de ti.

……..Quiero que llegue temprano ésta. Tú estudias. No te podré ver? Procuraré encontrarte a las 10½, por Leyes.[2]

……..Tuyo.

……..……..……..Octavio

 

NOTAS

[1] Ya se comentó antes la amistad de la pareja Garro/Paz con su pareja de amigos Amalia Hernández/Rafael López Malo. Pareciera que han organizado una salida para que la semi-prisionera Helena pudiese ver a su novio clandestinamente.

[2] La Facultad de Leyes de la Universidad Nacional Autónoma de México estaba entonces en las calles de República Argentina y San Ildefonso, en el centro de la Ciudad de México. Helena ya había ingresado a la Preparatoria Nacional en San Ildefonso.

Autores

  • Paz, Octavio

Tipología

  • Carta

Lustros

  • 1935-1939
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