Paz en la fiesta del Chivo

Ángel Gilberto Adame

 

Miércoles 14 de marzo de 1956. Ciudad Trujillo, República Dominicana. Un ambiente político incierto. Aunque servía a ciertos intereses, crecía la presión para que Rafael Leónidas Trujillo Molina, mejor conocido entre la población como El Chivo, se alejara del poder. En ese momento, su hermano, Héctor Bienvenido, era el presidente títere. En este escenario, un grupo de funcionarios mexicanos arribó a la isla para participar, junto con otras 20 delegaciones, en la Conferencia Especializada Interamericana sobre la Preservación de los Recursos Naturales: Plataforma Submarina y Aguas del Mar. Dos años antes, en la X Conferencia Interamericana de Caracas de la OEA (o Conferencia Anticomunista de Caracas), se debatió sobre la preservación de los recursos naturales en la plataforma continental y al término se convocó a una reunión para el estudio de los distintos aspectos del régimen jurídico y económico de la plataforma submarina, de las aguas del mar y de sus riquezas naturales a la luz de los conocimientos científicos. Posteriormente, en México, en la Tercera Reunión de la Conferencia Interamericana de Jurisconsultos, se fijaron las bases y contenido de la cita dominicana, la cual tendría lugar del 15 al 28 de marzo de 1956.

A su llegada al aeropuerto General Andrews, los miembros de la delegación mexicana fueron recibidos por el embajador Francisco del Río y Cañedo, 14 de marzo de 1956. Archivo de El Caribe.

La variopinta delegación mexicana estuvo integrada por miembros encargados de funciones políticas, económicas y científicas, de entre ellos destaca el nombre de Octavio Paz, quien fungió como segundo delegado:

•Rafael de la Colina – Presidente
• Manuel J. Sierra – Vicepresidente
• Francisco del Río y Cañedo – Delegado
• Octavio Paz – Delegado
• Jorge Castañeda – Delegado
• Salvador Cardona – Delegado
• José Álvarez del Villar – Delegado suplente
• Fernando Zamora – Delegado suplente
• Federico Mina – Delegado suplente
• Enrique Rioja – Delegado suplente
• Ismael Moreno – Secretario
• Jesús Cabrera y Muñoz Ledo – Secretario-Prensa

 

La inauguración formal del evento se efectuó un día después, el 15 de marzo por la tarde. La ciudad era un foco de visitas internacionales, no sólo se realizaban las conferencias sobre el mar, también, en un afán por mostrar la buena voluntad del dictador, tuvo lugar la Feria de la Paz y la Confraternidad del Mundo Libre. En ese mismo ánimo, hubo torneos de polo que mostraron el oropel del régimen dominicano, donde participaron el primogénito del Chivo, Ramfis Trujillo y el playboy, Porfirio Rubirosa. Sin embargo, esta vez, el poeta mexicano estaría encargado de menesteres políticos y económicos. La conferencia no sólo le daría la oportunidad a Paz de aportar soluciones a problemas internacionales como el uso del suelo marino, también le permitió conocer el ejercicio del poder ilimitado, una dictadura cruenta.

 

Tras la inauguración,  los delegados mexicanos se presentaron de etiqueta en Palacio Nacional. La bienvenido estuvo a cargo del canciller Porfirio Herrera Báez, quien dijo: “Sean mis primeras palabras para expresaros la más cordial bienvenida en nombre del Gobierno. Por vosotros habla el pensamiento y el espíritu de América. Traéis una misión del más alto interés para los pueblos que representáis y ello tiene que suscitar en el corazón del pueblo dominicano entrañables efusiones de fraternal simpatía”. [1]

 

El encargado de contestar la bienvenida fue el presidente del grupo venezolano, Ramón Carmona, quien no pudo evitar hacer un guiño hacia el dictador Trujillo:

Agradecemos, Excelentísimo Señor, vuestro mensaje de bienvenida, reiteración del beneplácito con el cual el Gobierno de la República Dominicana ofrece su suelo hospitalario a los   Delegados de América. Permitid que os diga que los venezolanos tenemos tantas pruebas de la cálida gentileza con que acostumbráis a recibirnos que si fuera necesario, avalaríamos la exactitud de vuestras palabras.

La mención que habéis hecho de la labor cumplida en la renovación de la vida nacional dominicana por el Generalísimo Doctor Rafael Leónidas Trujillo Molina, tiene grata repercusión en cuantos nos encontramos en esta tierra hermana. Os ruego seáis portavoz de estos sentimientos y en particular de la admiración que despierta su obra, así como de nuestro reconocimiento por la sincera y cordial acogida que nos brinda el Excelentísimo Señor Presidente de la República Dominicana, fiel intérprete del generoso espíritu del pueblo. [2]

 

Aunque los trabajos empezaron, aún faltaba la bendición del Chivo y su hermano. Un día después, el 16 de marzo, en ceremonia formal en el auditorio del Congreso Nacional, Héctor, el títere, y Rafael, el titiritero, recibieron a los delgados. La ceremonia duró hora y media (de las 18:30 a las 20:00). El discurso estuvo nuevamente a cargo de Herrera Báez. Los hermanos Trujillo fueron vitoreados por los presentes.[3] Todas las delegaciones fueron presentadas por el jefe de Protocolo Pedro V. Purcell Peña. Cada delegado saludó de mano a los Trujillo, Paz entre ellos.

 

El presidente expresó que dejaba solemnemente inaugurada la Conferencia y formuló votos “muy fervientes” por el éxito de la misma, y por la felicidad de los delegados a quienes ofreció que recogieran las mejores impresiones de la República. Las palabras del Ejecutivo fueron seguidas por los asistentes con nutridas salvas de aplausos.[4] Naturalmente, se hizo un brindis por el “insigne Padre de la Patria Nueva, Generalísimo Doctor Rafael Leónidas Trujillo Molina”.

 

A pesar de la cordialidad, las diferencias surgieron poco después. Un delegado cubano se opuso a seguir el orden a discutir propuesto por la OEA, pues lo consideraba una imposición y estar incompleta, “porque adolece de los aspectos fundamentales” y “prejuzga decisiones que corresponde tomar a la conferencia”.[5] Honduras y El Salvador avalaron la visión cubana. Panamá propuso que se debía estudiar por temas. En cambio, Perú fue el primero que defendió el programa oficial, pues mencionó que este temario ya había sido consultado y aprobado. México también apoyó seguir con el temario programado: “De esto, la delegación mexicana había dicho que no se debía votar, sino aceptar la agenda de la OEA sin modificaciones, palabras que dieron lugar a una respuesta cubana que terminó con su apoyo a la propuesta colombiana de posponer la sesión”. [6]

 

En los tiempos asignados, las delegaciones hicieron diferentes visitas culturales. Fueron guiados, por la Ciudad Universitaria, entonces en construcción, por el rector Pedro Troncoso Sánchez. Mientras que en la visita a la Basílica primada de América, fueron recibidos por el secretario de estado, Manuel Moya Alonzo, monseñor Ricardo Pitti, arzobispo y Marco A. Gómez, presidente del Consejo Administrativo del Distrito Nacional. En el periódico del día se lee: “Los delegados podrán admirar las cenizas del insigne nauta genovés descubridor del Nuevo Mundo, así como las demás reliquias y tesoros de la Basílica Metropolitana”. [7]

 

Entre cenas, visitas y homenajes, un conjunto de escritores locales invitaron a Paz a una charla en “La Caferería”. En las palabras que ofreció, no mencionó ningún aspecto político, o al menos eso se asienta en la nota de Rafael Lara Cintrón. Así las preguntas se centraron en el estado de la literatura. Paz habló de los escritores mexicanos que él consideraba relevantes. En prosa mencionó a Juan Rulfo, Juan José Arreola y Carlos Fuentes. En poesía, a Ali Chumacero y en ensayo a Uranga, Jorge Portillo y Leopoldo Zea. Mencionó su intensión de conocer la literatura dominicana, durante su estancia en la isla, Paz estuvo acompañado por el poeta Pedro René Contín Aybar, quien le habló de la cultura dominicana. Finalmente Paz alentó la escritura regional, al respecto mencionó “Un arte nacional se nutre de la universal, cuando una literatura nacional es buena, es universal”. [8]

Octavio Paz en la Conferencia Especializada Interamericana sobre la Preservación de los Recursos Naturales: Plataforma Submarina y Aguas del Mar, marzo de 1956. Archivo de El Caribe.

Entre banquetes desbordantes que ofreció el gobierno trujillista, la Conferencia prosiguió. Aunque hubo diferencias,  México fue conciliador y trató de mediar las diferencias entre naciones. Los resultados, sin embargo, fueron menos afortunados que lo acordado en otras reuniones, ya que sólo pudo formular una conclusión positiva, relativa a una materia; el derecho exclusivo del Estado ribereño a explotar los recursos naturales del lecho y subsuelo de la plataforma continental.

 

Tocante a la anchura del mar territorial, la Conferencia se limitó a someter a los Estados americanos la siguiente conclusión contenida en el séptimo párrafo de la resolución primera: “Existe diversidad de posiciones entre los Estados representados en esta Conferencia en cuanto a la extensión del mar territorial”. Los países desarrollados buscaban que se limitara y los menos afortunados, que se ampliara.

 

Finalmente, el 28 de marzo se llevó a cabo la ceremonia de clausura en el auditorio del Congreso; Herrera Báez la presidió. Varios fueron quienes ofrecieron palabras de conformidad y admiración como los delegados de Argentina, El Salvador, Paraguay, Honduras, Cuba, México, Chile, Brasil, Panamá, Estados Unidos, Colombia, Guatemala y República Dominicana. El encargado del discurso fue el jefe de la delegación peruana; Juan Bautista de Lavalle:

Respondiendo a uno de los objetivos de su convocatoria, la Conferencia ha dejado un importante saldo favorable en el aspecto técnico-científico, representado por los valiosos estudios que las diferentes Delegaciones han aportado haciendo conocer el estado de sus investigaciones sobre las complejas ciencias conexas con la exploración, desarrollo, utilización y preservación de los recursos contenidos en el lecho y subsuelo de la plataforma submarina y las aguas adyacentes.

La plataforma continental ha sido estudiada desde los aspectos morfológico, geológico, biológico y económico, debatiéndose los diversos criterios científicos que existen para la interpretación del conocimiento alcanzado hasta la fecha sobre estas materias. Se ha discutido la nomenclatura existente en relación con el suelo submarino, la relación entre las formaciones geológicas del zócalo continental y el continente, los límites batimétricos de la plataforma, así como el ambiente botánico y sus componentes bióticos. […]

La importante contribución de los hombres de ciencia a los resultados de esta Conferencia hace honor a la cultura de América. Hemos avanzado gracias a ella en el conocimiento de los problemas que la plataforma submarina, el zócalo continental, las aguas del mar, suscitan en la mente de los hombres de nuestro tiempo y plantean a su capacidad técnica, a su espíritu de empresa. Parafraseando al diálogo shakesperiano entre Hamlet y Horacio podríamos decir que hay en el cielo, la tierra y el mar más misterios que los que nuestras filosofías imagina.[9]

 

La visita del poeta a la isla fue corta, no tuvo eco en México, tampoco la mencionó el mismo Paz en sus obras y hasta hoy no hay registro en su correspondencia. Aún no se puede precisar su experiencia de conocer el país caribeño en un periodo tan convulso, aunque sí puede inferirse. En 1973, publicó en Plural, una comparación entre México y República Dominicana, quizá rememorando lo que vio en el trujillismo: “No obstante, aunque muchos han abusado de sus atribuciones (oro y/o sangre), no hemos tenido ni un Calígula ni un Trujillo. Nuestro último dictador a la latinoamericana fue Calles, el jefe máximo de la Revolución —y duró poco”. [10]

 

NOTAS

[1] “Presidente inaugura conferencias sobre la Plataforma Marítima” en El Caribe, Rep. Dominicana, 16 de marzo de 1956.

[2] “Delegado expresa admiración por obra Trujillo” en La Nación, 16 de marzo de 1956.

[3] “Presidente Recibe a delegados” en La Nación, Rep. Dominicana, 17 de marzo de 1956.

[4] “Presidente inaugura…”, op. cit.

[5] Ibidem.

[6] Ibidem.

[7] “Delegados hacen visita a la Basílica Primada de América” en La Nación, Rep. Dominicana, 27 de marzo de 1956.

[8] “Poeta afirma arte nacional se nutra del universal” en El Caribe, Rep. Dominicana, 20 de marzo de 1956.

[9] “Discurso del delegado de Perú al clausurar la Conferencia” en La Nación, Rep. Dominicana, 27 marzo de 1956.

[10] Octavio Paz, “El escritor y el poder” en Obras completas. Ocasiones, 1997, p. 547.

Autores

  • Adame, Ángel Gilberto

Tipología

  • Conversación

Lustros

  • 1955-1959
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