Obras completas de Ireneo Paz. Parte I: Obra literaria

Ángel Gilberto Adame

 

José Ireneo Paz Flores (1836-1924) fue un ferviente defensor de los valores liberales del siglo XIX. Tomó las armas, incursionó en la política y fue un afamado periodista, editor y traductor. Sin embargo, su labor intelectual no se acotó a esos ámbitos, pues fue un entusiasta de las letras que acometió la escritura de novelas, narraciones históricas, obras de teatro, poemas, memorias, sátiras y semblanzas, además de otros géneros menores que eran usuales en la época. Sorprende, desde luego, el espíritu infatigable de un hombre que compuso decenas de miles de páginas.

 

Octavio Paz, en la edición de sus Obras Completas, incluyó algunas notas y comentarios en los que, además del apunte biográfico sobre el egregio Ireneo, hubo cabida para la discusión literaria entre pares:

Ireneo Paz fue un escritor abundante y variado; también un autor descuidado y aun deshilvanado. Escribía con prisa y la prisa es enemiga de la perfección. Estaba más interesado en contar una historia y en divertir al lector que en conmoverlo o hacerlo pensar. Él aceptaba de buen grado estas limitaciones y respondía diciendo que su propósito era ser leído por muchos y cautivar a sus lectores. No se equivocaba enteramente: aparte del interés histórico de Algunas campañas y otros escritos suyos, sus novelas y leyendas poseen dos cualidades que echo de menos en algunas novelas contemporáneas: la velocidad de la acción y las peripecias de los protagonistas, a veces emocionantes y otras, las más, entretenidas. Sucesión de episodios encadenados no por una idea sino por las necesidades del relato: un incidente provoca otro. Su prosa es fluida y tiene esa cualidad que distingue al novelista del poeta: el novelista debe aprender a oír, su voz no es suya sino de muchos. Pluralidad de hablas; un ojo perspicaz para ver y aprovechar los detalles significativos; olfato para prever o preparar el fin de una situación o el comienzo de otra: oído, ojos, olfato, dones del narrador. Estas cualidades le sirvieron con mayor eficacia en textos como Algunas campañas, libro de memorias, que en sus ficciones novelescas, con frecuencia dañadas por parrafadas retóricas o sentimentales. Sí, escribió páginas engoladas o lacrimógenas pero, casi siempre, lo salvó el humor.

[…]

En el curso de la mañana leía la prensa; después se encerraba en la biblioteca con mi tía Amalia y le dictaba hasta el mediodía. Mi tía tecleaba en una vieja máquina Oliver. Nunca pude saber cuál era la materia de esos dictados matinales. Muchos años después, al recordar esos días, he buscado esos papeles. ¿Memorias, novelas? No lo sé. ¿Dónde estarán? ¿Se habrán perdido? Confieso que todavía tengo esperanzas; tal vez el día menos pensado esos papeles reaparecerán.[1]

 

Paz supo que su abuelo debió atravesar tempestades ideológicas que incidieron en la conformación de su temperamento escritural:

Desde joven Ireneo Paz fue aficionado a la historia y esta inclinación lo llevó, en su madurez, a escribir novelas de asunto histórico. Ahora bien, quien dice historia dice, casi siempre, política. Esta última fue una de sus grandes pasiones. Sin embargo, no fue realmente un hombre político. Fue un periodista, un literato. Hasta su vejez estuvo poseído por un amor que lo separaba tanto de la acción como de esa neutralidad superior sin la cual no se puede escribir un libro de historia. Ese amor fue la literatura. En política fue un marginal y sus compañeros, comenzando por Díaz, lo vieron siempre con un poco de desconfianza. La ironía, aunque no moderase sus pasiones de partidario de esta o de aquella facción, sí denunciaba cierta distancia entre lo que pensaba y lo que creía, entre lo que creía y lo que hacía. El espíritu crítico, aliado a un temperamento revoltoso, lo convertía en un instrumento indócil. El escritor es el hombre que ve en todas las cosas, aun en las más nítidas, un diminuto punto negro. Nerval lo dice de modo admirable: «Vi al sol y un point noir est resté dans mon regard avide». El punto negro es la conciencia o, más exactamente, el sentimiento de la general relatividad de las cosas. El punto negro provoca la distancia de la realidad y se expresa en dos direcciones opuestas aunque con frecuencia complementarias: la crítica de la realidad y la invención de otras realidades. En Ireneo Paz estas dos direcciones fueron el periodismo y la ficción novelesca.

Su orgullo, hasta el final de sus días, fue ser un periodista. Subrayo: periodista en el sentido tradicional de la palabra; no un informador ni, como se dice ahora de manera bárbara, un comunicador: un comentarista. No ofrecía noticias sino opiniones. En su juventud fundó varios periódicos, todos de oposición; más tarde fue director y propietario de un diario de cierta importancia, La Patria. Sobresalió en la sátira política. Siguiendo a Cervantes, creía que la risa es la mejor cura de los desvaríos humanos. No el llanto ni la queja del colérico Heráclito sino la carcajada del risueño Demócrito. En este género, me atrevo a decirlo, fue un maestro. No pienso tanto en sus artículos ni sus crónicas —escribió miles— como en sus sonetos satíricos. Los flechazos de El padre Cobos y de Doña Caralampia Mondongo en contra de Juárez y de Lerdo cuentan entre lo mejor de la poesía satírica del siglo XIX. A la inversa de Tablada y de Novo, que en nuestro tiempo han cultivado el género con gran talento, las víctimas de sus sonetos y epigramas fueron personajes políticos, no colegas ni rivales literarios. Tampoco fue procaz —la época lo prohibía— como Quevedo y Góngora o, entre nosotros, Salvador Novo. Agrego que tuvo el talento de escoger a notables artistas para ilustrar sus escritos, entre ellos a José Guadalupe Posada.[2]

 

El descubrimiento de la biblioteca familiar, de las influencias del patriarca y la búsqueda de las afinidades fueron también motivo de los ejercicios memoriosos del poeta:

Mi abuelo, Ireneo Paz, era escritor y desde su juventud se había alistado en las filas del liberalismo. Fue periodista, dirigió un diario y escribió novelas, poemas y cientos de artículos; amaba a los libros y había logrado reunir una biblioteca de cierta importancia. Entre los objetos que me causaban admiración en aquella biblioteca se encontraban unos atriles giratorios que sostenían una infinidad de tarjetas con los retratos de los escritores admirados por Ireneo Paz. Predominaban los franceses aunque había de otras naciones y lenguas: Hugo, Balzac, Madame de Staël, Georges Sand, Dumas, Zola, Byron, Dickens, Tolstói, Anatole France, D’Annunzio y no recuerdo cuantos más. Había un nicho especial para los españoles, de Pérez Galdós y Emilia Pardo Bazán a don Emilio Castelar, patriarca de los liberales mexicanos. Otro nicho estaba dedicado a los héroes republicanos, como Lincoln, Gambetta y Garibaldi, y a los prohombres revolucionarios: Mirabeau, Camilo Desmoulins, Danton y otros. No podían faltar, claro, ni Oliverio Cromwell ni Bonaparte. Entre todas estas notabilidades de fuera aparecían con naturalidad muchos mexicanos y algunos hispanoamericanos, como Sarmiento, Bello, Zorrilla de San Martín y Jorge Isaacs. La colección de tarjetas recordaba a los retratos de familia. En cierto modo era verdad: en mi casa los veíamos como parientes lejanos y figuras tutelares. Eran nuestros penates.

Algunos de esos retratos estaban firmados, la mayoría por mexicanos y unos pocos por extranjeros, como el del peruano Ricardo Palma, muy admirado por mi abuelo y con el que sostuvo alguna correspondencia. Había muchos libros dedicados, casi todos de autores que hoy casi nadie recuerda, aunque otros son pequeñas curiosidades bibliográficas. Todavía guardo la primera edición de los Poemas rústicos de Othón y la de Los de abajo de Azuela.[3]

 

También están en esos párrafos los primeros atisbos de una vocación:

Mis primeras admiraciones están asociadas al mundo que rodeó a mi infancia y a mi adolescencia: la biblioteca familiar y el culto a las letras. El patriarca de mi familia, mi abuelo, Ireneo Paz, era un escritor y periodista, autor de novelas, leyendas históricas, obras de teatro, poemas e innumerables artículos políticos y de actualidad. Sería injusto no mencionar su sátira política; algunos de sus sonetos son memorables. Yo admiraba a mi abuelo pero también, y aún más, a sus admiraciones: Cervantes, Quevedo, Pérez Galdós, algunos poetas modernistas mexicanos como Gutiérrez Nájera y Díaz Mirón, los historiadores del México antiguo y varios clásicos y modernos.[4]

 

Buena parte de la extensa bibliografía de Ireneo Paz ha permanecido en el anonimato o ha sido atribuida a otros autores, como en el caso de la más exitosa de sus novelas, Vida y aventuras del más célebre bandido sonorense, Joaquín Murrieta. Por ende, es importante elaborar por vez primera un proyecto de inventario de sus obras completas.


 

OBRA LITERARIA

 

I. Poesía

 

I. Cardos y violetas, primera parte: Colección de poesías. (1875)

 

Cardos y violetas, primera parte

En La Colonia Española, Filomeno Mata anuncia la publicación de la primera parte de Cardos y violetas, que consta de 370 sonetos y caricaturas, realizadas éstas por los artistas Alamilla y Tenorio Suárez. (Mata, Filomeno, “Gacetilla”, La Colonia Española, 23 de abril de 1875, p.3). Se publicó el 30 de abril de 1875 (El Padre Cobos, 18 de abril de 1875).

 

 

II. Cardos y violetas, tercera parte: Colección de sonetos del Padre Cobos. (1878)

 

Cardos y violetas, tercera parte

Tercera parte de esta obra ilustrada de recopilación que cuenta con 400 sonetos festivos, dramas y poesías, cada uno ilustrado por Alamilla y Tenorio Suárez; los sonetos fueron publicados con anterioridad en El Padre Cobos. Algunos de los versos eran de corte político por lo que aparecen personajes como Benito Juárez, José María Lafragua y Sebastián Lerdo de Tejada.

 

 

II. Teatro

 

I. El poeta y la lugareña. (1865)

 

El poeta y la lugareña

Comedia en tres actos y en prosa. Se presentó en el Teatro Principal el 25 de enero de 1866. (publicado en El Boletín de Noticias, Guadalajara, 2 de enero de 1866).

 

 

II. La manzana de la discordia. (1871)

 

La manzana de la discordia

Drama en prosa de cinco actos, que trata sobre el tema de los celos (El Monitor Republicano, 3 de noviembre de 1872). Escrita en 1871 y, posiblemente, puesta en escena en ese mismo año en el Teatro de Iturbide a beneficio de la Sra. Amat, de acuerdo con la publicación de El Siglo Diez y Nueve de 26 de octubre de ese año. El 31 de octubre de 1872 en México y sus Costumbres se refiere que fue representada el día anterior. (Juvenal, “Revista semanal”, México y sus Costumbres, 31 de octubre de 1872, p.5). Asimismo, según El Siglo Diez y Nueve de 18 de mayo de 1874, la obra se presentó en Camargo por la compañía del Sr. González. Para 1884, se vendía junto a otras de la autoría de Ireneo Paz, como El don de errar, Estar para fiestas, Lo mejor de los dados y La bolsa o la vida. La manzana de la discordia apareció en la segunda parte de Cardos y violetas, intitulada: Ensayos dramáticos, publicada hacia 1878.

 

 

III. Llueven ingleses (1873)

 

Llueven ingleses

Comedia en un acto, también conocida como Una lluvia de ingleses (La Patria, 12 de febrero de 1898). Puesta en escena por primera vez el 19 de enero de 1873 en el Teatro Principal, de acuerdo con la publicación de La Ortiga de ese mismo día, que comenta la puesta de “la graciosa pieza”.

 

 

IV. Cardos y violetas, segunda parte: Ensayos dramáticos (1876)

 

Cardos y violetas, segunda parte

De acuerdo con la publicación de La Libertad de 3 de julio de 1878, “quedó terminada la 2ª parte, que comprende las composiciones dramáticas del Sr. Ireneo Paz”. Entre la primera y la segunda parte se contaron 40 entregas en total.

 

Este volumen contenía las obras dramáticas que Ireneo publicó anteriormente. Se despliegan a continuación:

 

 

IV.I. La bolsa o la vida (1863)

 

La bolsa o la vida

Drama en siete actos que tiene como escenarios Durango y el camino a Mazatlán. (La Iberia, 27 de noviembre de 1867). Fue estrenada en el Teatro Principal de Guadalajara en 1866. (Hernández Larrañaga, Javier, El Teatro Principal de Guadalajara: la leyenda olvidada, 2004). Luis A. Escandón señaló que esta comedia, junto con La manzana de la discordia, Los Héroes del día siguiente, El don de errar, Lo mejor de los dados y Estar para fiestas, “ha dado lugar a que más de un político de tres al cuarto, se mesa los cabellos”.[5]

 

 

IV.II. Los héroes del día siguiente (1871)

 

Los héroes del día siguiente

Comedia de tres actos escrita desde la prisión de Tlatelolco y editada por J.S. Ponce de León en 1871. Tuvo como fin “[…] poner en evidencia a los especuladores políticos, a los negociantes sin conciencia que adoran al dios éxito” (El Padre Cobos, 6 de junio de 1871, p.3). Se publicó en forma de folletín en el Mensajero (Ibídem).

 

Antes de su aparición, se reprodujo en El Padre Cobos de 13 de junio de 1871 una nota del Progreso de Veracruz en la que Ireneo decía: “Este chistoso y fecundo escritor, tan conocido por buen novelista como por decidor chispeante y agudo, prepara un nuevo trabajo para que reemplace dignamente a La Piedra del sacrificio: intitúlase Los Héroes del día siguiente. Anticipadamente felicitamos a su reverendísima paternidad por los aplausos que ha de recoger”.

 

La obra fue publicada posteriormente en: Azar, Héctor (Coordinador), Teatro mexicano historia y dramaturgia. XVI Comedias de costumbres (1843-1871), México, CONACULTA, 1994, pp. 83-111.[6]

 

 

IV.III. El don de errar (1876)

 

El don de errar

Obra teatral de comedia. (El Monitor Republicano, 28 de enero de 1876).

 

 

V. Estar para fiestas (1878)

 

Estar para fiestas

Se anuncia en La Patria que se seguirá insertando en la publicación de la segunda parte de Cardos y violetas, al finalizar La Manzana de la Discordia (10 de marzo de 1878).

 

 

VI. Lo mejor de los dados (1878)

 

Lo mejor de los dados

Obra teatral de comedia que se pensaba estrenar en marzo de 1878 en el Teatro Principal (Siglo Diez y Nueve, 18 de febrero de 1878; La Patria, 19 de febrero de 1878), pero a consecuencia de la separación del actor Muñoz de la compañía de teatro, ésta no fue presentada antes de su publicación, la cual comenzó en la entrega 30 de la segunda parte de Cardos y Violetas, al finalizar la repartición de Estar para fiestas (La Patria, 13 de abril de 1878).

 

 

VII. Al borde del abismo (1885)

 

Al borde del abismo

Se anuncia la venta de esta comedia a partir de junio de 1885, junto con otras como La manzana de la discordia, Los héroes del día siguiente, Lo mejor de los dados, Estar para fiestas, El don de errar y Al borde del abismo (La Patria Ilustrada, 22 de junio de 1885). Desde finales de febrero de 1886, y durante todo ese año y el siguiente, se agotan los ejemplares y se emprende una nueva edición (La Patria Ilustrada, 22 de febrero de 1886), pero para 1888 no se vuelve a mencionar más sobre la obra.

 

 

III. Novelas históricas

 

I. La piedra del sacrificio (1871)

 

La piedra del sacrificio

Primera novela escrita por Ireneo Paz, repartida por entregas y publicada originalmente en forma de folletín en El Mensajero: periódico de política, ciencias, literatura y variedades como material complementario. En 1874 fue editada de forma independiente y distribuida al terminar las publicaciones de Guadalupe y Amor de viejo (El Padre Cobos, 8 de agosto de 1884). Fue remitida a varias partes del país a petición de los corresponsales de distintos periódicos. En este sentido, La piedra del sacrificio se agotó pronto.

 

Jean-Claude Masson creía que esta obra se trataba de una novela “prehispánica”. Guillermo Sheridan, en Los Idilios Salvajes, corrige esta aseveración y apunta que Octavio Paz:

Un buen día escribió solemnemente “una carta de amor” en el escritorio de su abuelo Ireneo, la selló con lacre, cortó unas flores y salió a la calle. “La carta no tenía nombre de destinataria, estaba dirigida literal y realmente a la desconocida” (sus cursivas). Es curioso: además de apropiarse simbólicamente del abuelo, usando su escritorio y sus instrumentos de escritura, se viste con un recuerdo suyo: en La piedra de sacrificio (1871), uno de los novelones escritos por don Ireneo, el protagonista busca a “mi desconocida” en una calle idéntica a la que años más tarde describirá el nieto, por imitación o criptoamnesia. Luego de vagar por las calles en busca de un amor, y luego de “examinar todas las casas detenidamente”, el protagonista de La piedra del sacrificio elige por fin una que tiene “un balcón detrás de cuyas transparentes cortinas se reflejaba una sombra de mujer”. En su propio relato, el nieto Octavio hace lo mismo: deambula por el barrio hasta encontrar “una casa de nobles proporciones” que a su parecer “guardaba un misterio”: tal vez la desconocida viviese ahí. “Movido por un impulso”, el niño arrojó la carta y las flores entre los barrotes del balcón y, sorprendido por su audacia, regresó velozmente a casa:

Mi poesía ha sido fiel a este acto infantil y a la esperanza que portaba: encontrarla. ¿A quién? A mi fantasma perdido en el tiempo. Un fantasma, estaba seguro, que encarnaría en una mujer de carne y hueso.

Contra lo que suponen algunos, La Piedra del Sacrificio nada tiene que ver con los sacrificios humanos aztecas: la “piedra de sacrificios” a que se refiere es… el matrimonio.[7]

 

II. Amor y suplicio (1873)

 

Amor y suplicio

Novela histórica que abarca todo el periodo de la conquista de México, empezando con el reinado de Moctezuma (La Reconstrucción, 31 de agosto de 1873). Fue anunciada su aparición por entregas en La Iberia el 3 de julio de 1873 y fue recibida, la primera de ellas, el 3 de agosto del mismo año; la vigésimo quinta y última fue remitida hacia mediados de 1874. Se publicaron varias ediciones en tres tomos (El informador, 30 de diciembre de 1990).

 

El texto fue enviado a varias partes del país a petición de los corresponsales de distintas publicaciones.

 

En La Patria se aseguró que era la novela más popular de Ireneo Paz “y la que se pide con más ahínco aún del extranjero”. (La Patria, 24 de enero de 1902).

 

 

III. Guadalupe (1874)

 

Guadalupe

Novela trágica emitida por entregas, a partir de junio de 1874 (El Padre Cobos, 21 de junio de 1874). Se anunció su publicación desde el 22 de marzo (El Padre Cobos, p.5), ya que estaba por terminarse la entrega de Amor y suplicio. Contiene la “descripción del Lago de Chapala y otros hermosos lugares de la República” (La Patria Ilustrada, 31 de julio de 1893).

 

Sobre el supuesto plagio a la novela de Paz se dijo:

Hace varios días, que refiriéndonos a un informe que nos dieron acerca del drama titulado Nobleza del Corazón, drama formado por el Sr. D. Amado Prado (de Saltillo) sobre temas de la novela Guadalupe de Ireneo Paz; y refiriéndonos a esos informes, censuramos acremente a su autor por haberse adjudicado todo el honor del drama sin dejar nada a D. Ireneo Paz, que con su novela le había ministrado material.

Pero hoy que tenemos datos mejores; hoy que sabemos que el Sr. Prado ha procedido como un caballero; retiramos gustosos nuestras censuras por el buen éxito de su drama, deseando que siga dando a la escena las producciones de su bien cortada pluma. Conste, pues. (El Eco de Ambos Mundos, 13 de enero de 1876, p.3)

 

 

IV. Amor de viejo (1874)

 

Amor de viejo

Novela humorística periódica que empezó a publicarse en la sexta entrega de Guadalupe (El Padre Cobos, 12 de julio de 1874).

 

V. Doña Marina (1883)

 

Doña Marina

Doña Marina es la continuación de la novela Amor y suplicio en que se cuentan los sucesos más importantes que acontecieron después de la conquista de México.

 

 

IV. Leyendas históricas

Primera serie

 

I. Leyendas históricas I: El Lic. Verdad (1886)

 

El Lic. Verdad

Las leyendas históricas se dividieron en tres series, la primera se enfoca al periodo de la Independencia de México, desde sus inicios hasta el establecimiento de la República. Esta serie se publicó por entregas en La Patria Ilustrada, siendo El Licenciado Verdad,  la primera de ellas, constando de 28 capítulos y un epílogo. Apreció por primera vez el 5 de julio de 1886 y terminó su publicación el 24 de enero de 1887.

 

 

II. Leyendas históricas II: La Corregidora (1887)

 

La corregidora

Publicada por entregas en La Patria Ilustrada. Consta de 40 capítulos. La primera parte se publicó el 31 de enero de 1887 y la última el 7 de noviembre de ese mismo año.

 

 

III. Leyendas históricas III: Hidalgo (1887-1888)

 

Hidalgo

Publicada por partes en La Patria Ilustrada. Se entregó en 43 capítulos. La primera parte se publicó el 14 de noviembre de 1887 y la última el 3 de septiembre de 1888.

 

 

IV. Leyendas históricas IV: Morelos (1889- 1890)

 

Morelos

Morelos, publicada por entregas en La Patria Ilustrada, se dividió en 55 capítulos. La primera parte se publicó el 4 de febrero de 1889 y luego se interrumpió del 17 de junio de 1889, debido a que Paz se encontraba en Europa. Se retomó el 6 de enero de 1890 con el capítulo 20 y se siguió publicando hasta el 15 de septiembre de ese mismo año.

 

 

V. Leyenda histórica V: Mina (1890-1891)

 

Mina

La Patria Ilustrada publicó por partes la Leyenda Histórcia de Mina por partes. Consta de 49 capítulos. Comenzó el  22 de septiembre de 1890 y la terminó el 7 septiembre de 1891.

 

 

VI. Leyenda histórica VI: Guerrero (1893)

 

Guerrero

Guerrero aparece por primera vez el 6 de noviembre de 1893 en La Patria Ilustrada, y la última el 22 de octubre de 1894. Consta de 47 capítulos

 

 

Segunda serie

 

VII. Leyenda histórica VII: Antonio Rojas (1894-1895)

 

Antonio Rojas

Esta leyenda inaugura la segunda serie. Se publicó periódicamente en La Patria Ilustrada. Consta de 15 capítulos y un epílogo. La primera se hizo el 29 de octubre de 1894 y la última el 18 de febrero de 1895. Antonio Rojas fue un simpatizante de los liberales durante la Intervención francesa, y aunque se le considera que tuvo un papel secundario en este periodo, su participación fue importante; en su obra, Ireneo Paz alude la barbarie que lo caracterizó.[8]

 

 

VIII. Leyenda histórica VIII: Manuel Lozada. El tigre de Alica (1895)

 

Manuel Lozada

Segunda leyenda de la serie, Manuel Lozada, fue entregada en La Patria, en 19 capítulos y un epílogo. El primero apareció el 25 de febrero 1895 y el último el 15 de julio de ese año. Al igual que Antonio Rojas, se considera que Manuel Lozada fue un actor secundario en la Intervención francesa, pero de la misma forma su brutalidad le dio renombre en esa época; este personaje luchó por los conservadores.

 

 

IX. Leyenda histórica IX: Su Alteza Serenísima (1895-1896)

 

Su Alteza Serenísima

Su Alteza Serenísima, tercera leyenda de la segunda serie, publicada en La Patria en 19 capítulos y un epílogo. El 29 de junio de 1896 hubo una suspensión en la publicación del periódico, aunque en la carta que escribe la editorial a los lectores se advirtió que se trataba de una interrupción momentánea para mejorar la calidad del papel y la tipografía, como de las ilustraciones y el contenido del periódico. Las entregas no continuaron, aunque la obra se publicó íntegra desde su primera edición.

 

 

Tercera serie

 

X. Leyenda histórica X: Maximiliano (1899)

Maximiliano

La primera leyenda de la tercera serie lleva por nombre Maximiliano. Publicada bajo el formato de libro, narra los hechos principales de la Intervención francesa y el Imperio, así como la conducta asumida por los protagonistas de esa contingencia, con el fin de “[…] poner al alcance, aún de las personas de más medianos recursos […], el conocimiento de los sucesos más notables que se han desarrollado en nuestro suelo” (La Patria, 1899).

 

 

XI. Leyenda histórica XI: ¡Juárez! (1902)

 

¡Juárez!

Obra escrita con la intención de retratar “[…] la verdadera figura histórica del C. Benito Juárez” (La Patria, 4 de septiembre de 1904, p.4), y los personajes más sobresalientes en la época de la Reforma. Vendida por publicaciones, se hizo la primera entrega en enero de 1903, aunque Ireneo la había publicado un año antes. Más tarde se editó en dos tomos, el primero se terminó en 1904 y el segundo en 1905.

 

 

XII. Leyenda histórica XII: Porfirio Díaz (1911)

 

Porfirio Díaz

Porfirio Díaz “comprende toda la carrera militar y política del protagonista desde 1832 hasta el 25 de mayo de 1911, estando incluidos a la vez todos los episodios de importancia de esa larga época, con más multitud de escenas íntimas completamente ignoradas del público”. “Con todos los secretos sobre los planes e intrigas quizá la más misteriosa de los gobiernos que ha tenido México”. “Obra de gran interés histórico que los que la han leído califican de emocionante por las terribles revelaciones que contiene en medio de su severa imparcialidad” (La Patria, 21 de noviembre de 1911, 3 de enero de 1912 y 7 de septiembre de 1912). El 26 de mayo de 1908 se dio un adelanto del primer capítulo, pero es hasta 1911 que se empieza la publicación por entregas, a partir del 2 de mayo con la aparición de la introducción y el 9 de ese mismo mes la del primer capítulo. Esta leyenda finalizó el 24 de agosto de 1912.

 

 

XIII. Leyenda histórica XIII: Madero (1913)

 

Madero

Última leyenda histórica. Madero empieza su publicación en forma de folletín en La Patria el 12 de marzo de 1913 con una introducción en la que Paz menciona que no estaba seguro de escribir de nuevo, ya que tanto su posición política en el país como su salud habían sido muy malas en los últimos años, pero debido a la importancia del tema y a su deseo por seguir contribuyendo con la documentación de la historia de México decidió acometerla. Concluyó el 21 de junio de ese mismo año.

 

 

 

V. Biografías y monografías

 

I. Álbum de Hidalgo. (1875)

 

Álbum de Hidalgo

El Álbum de Hudalgo,  en la víspera y durante su publicación, en 1885, tuvo animadas opiniones por parte de la prensa.

 

La obra fue un intento de Ireneo Paz por rescatar el libro de visitas de la Casa de Hidalgo, realizando una copia fidedigna del mismo. René Avilés conjetura que el registro instituido por Benito Juárez en 1863, ya había sido planeado para ser publicado, toda vez que la última firma que constaba en las páginas era de 1874. Para 1875, Ireneo Paz publicó su álbum, y para 1882, envió a un comisionado a que realizara una copia de las firmas y los pensamientos que se habían acumulado desde entonces. Sin embargo, para infortunio del editor y de todos, el registro de visitas había sido robado. Ireneo Paz, tratando de contrarrestar el problema, convocó a que todos aquellos que visitaron la Casa de Hidalgo entre 1874 y 1882, le enviaran el pensamiento y firma que plasmaran en el libro. La solicitud no fue atendida e Ireneo tuvo que conformarse con añadir cuatro pensamientos a la segunda edición de 1883.[9]

 

El álbum incluye las firmas y comentarios de las personas que se anotaron en el Registro de los visitantes a la casa del cura que se abrió al público desde 1863; además incluye la biografía de Hidalgo escrita por Paz (La Iberia, 21 de abril de 1875).

 

 

II. Algunas campañas. (1884)

 

Algunas campañas

Memorias políticas de Paz que abarcan desde el periodo de la Intervención francesa hasta la batalla de Tuxtepec. Publicadas en La Patria Ilustrada cuenta con tres partes: la primera trata sobre la guerra contra Francia y está dividida en 34 capítulos y un apéndice, editándose el 7 de enero de 1884 (primera edición del periódico), finalizando el 8 de septiembre de ese mismo año. La segunda parte llamada “Guerras civiles” se publicó inmediatamente después de la anterior, del 15 de septiembre de 1884 al 24 de agosto de 1885; en ésta se incluyeron 49 capítulos. Por último, se editó La Noria y Tuxtepec, tercera parte comprendida por 43 capítulos, la cual empezó desde el 31 de agosto de 1885 hasta el 21 de junio del siguiente año. El 28 de junio de 1886 se añadió un apéndice general de Algunas campañas, con lo que se finalizó la publicación.

 

El 27 de octubre de 1886 se anunció en La Patria que ya se encontraban disponibles los tres tomos de Algunas Campañas para los interesados en esta “obra de historia contemporánea”.

 

Esta es la obra más relevante de Ireneo Paz. Fue reeditada por el Fondo de Cultura Económica, con un prefacio de Octavio Paz.

 

 

III. Datos biográficos del general de división C. Porfirio Díaz. (1884)

 

Datos biográficos del General Porfirio Díaz

Publicada antes de la toma de posesión de Díaz en 1884; además de hablar sobre la vida del presidente, la obra incluyó datos de acontecimientos políticos y militares en los que participó. (Periódico Oficial, 11 de octubre de 1884). “Convencidos de que esta es una obra que debe leerse por todos los mexicanos y hasta emplearse como texto de lectura en las escuelas, por la enseñanza histórica que contiene” (La Patria, 1 de mayo de 1885).

 

 

IV. Los hombres prominentes de México. (1889)

 

Los hombres prominentes de México

Impresa en las oficinas de La Patria, se compone de doscientos catorce relatos sobre personajes destacados de la sociedad mexicana de aquella época. Los hombres prominentes de México se creó con el objetivo de dar a conocer las “cualidades intelectuales y morales” de los hombres más sobresalientes en las áreas de ciencias, industria, comercio, cultura y política. Fue publicada en español, francés e inglés. Se presentó en el gran Certamen internacional de París de 1889, donde tuvo un buen recibimiento. La obra no sólo promovía la imagen de México ante el mundo, sino también la reelección de Díaz.

 

Mauricio Tenorio refiere que los que quisieron aparecer en este libro de propaganda tenían que pagar 50 pesos y que Paz recibió 2,500 por escribirlo.[10]

 

 

V. Los dos Antonios. (1891)

 

Los dos Antonios

Episodios de la Guerra Intervencionista que se desarrollan a partir de la vida de Antonio Rosales y Antonio Molina; tiene como escenarios principales los estados de Sonora y Sinaloa. Editado por la Revista de México (publicación quincenal que manejaba su hijo Arturo Paz). Se publicó del 15 de marzo de 1891 al 16 de agosto del mismo año.

 

 

VI. México Actual: Galería de contemporáneos. (1898)

México actual. Galería de contemporáneos.

Este álbum contenía una reseña de la situación política, social y económica de México en la época. Se componía de 500 páginas con 220 retratos y las biografías de personas que pagaran 30 pesos por aparecer en la obra, misma que se planeó desde 1895 para la Exposición Internacional de 1896 en México, la cual no llegó a celebrarse. [11]

 

 

VII. Joaquín Murrieta: Vida y aventuras del más célebre bandido sonorense. (1897)

 

Joaquín Murrieta: Vida y aventuras del más célebre bandido sonorense

Historia sobre el bandido Joaquín Murrieta quien se volvió famoso por sus hazañas en Estados Unidos, principalmente en California, donde mató a 200 estadounidenses “en venganza de haberle asesinado a su joven esposa” (La Patria, 21 de julio de 1904). Publicado en forma de folletín en La Patria desde el 16 de mayo, hasta el 11 de agosto de 1897.

 

Su publicación se anunció por primera vez en el diario de Ireneo el 29 de abril de 1897. En palabras del editor, “no es en realidad una obra literaria ni una novela, sino una relación verídica que revela la audacia, el valor y la inteligencia del protagonista…”.

 

Se ha puesto en entredicho que Paz haya sido el autor. Raymund F. Wood afirma la improbabilidad de tal autoría, aduciendo las siguientes razones:

• Porque no figura entre las listas de los bibliógrafos especializados.
• Porque la edición publicada por Ireneo en su periódico en 1908 correspondía a la cuarta edición y no mencionaba al autor.[12]

 

Sin embargo, el dato de Wood es impreciso, ya que la obra se publicó en La Patria, como se ha dicho, en 1897, aunque no llevó firma alguna, ni de autor ni de traductor.

 

Frances P. Belle la tradujo al francés en 1909, momento desde el cual la misma fue atribuida a Ireneo.

 

Octavio Paz, en “Literatura hispánica de y en los Estados Unidos”, dijo sobre esta obra:

Verdadero mito —héroe, bandido, ángel vengador— la imagen de Joaquín Murrieta es la encarnación de la justicia popular, ambigua constelación de crueldades, buenos sentimientos, lealtades, crímenes atroces y fatalismo. El bandido vengador apareció en California hacia 1850, esparció el terror durante unos pocos años y murió de muerte violenta en 1853. Desde entonces su fantasma no ha cesado de visitar la imaginación de novelistas, historiadores, poetas y dramaturgos. El ciclo de Joaquín Murrieta comienza un año después de su muerte con una biografía novelada: Life and Adventures of Joaquín Murieta, the Celebrated California Bandit (San Francisco, 1854). El autor, aventurero y periodista, se llamaba Pájaro Amarillo, por otro nombre John Rolling Ridge. Era hijo de un cacique cheroqui y de una blanca. Al libro de Ridge siguieron otros. Al principio, Joaquín fue un mexicano de Sonora y como tal figura en el primer relato en español de sus aventuras: Vida y muerte del más célebre bandido sonorense, Joaquín Murrieta (México, 1908). El autor fue mi abuelo, Ireneo Paz. Al pasar del inglés al español, Joaquín ganó una ere en su apellido: Murrieta. El personaje estaba destinado a tener, como tantos héroes, un origen incierto. En 1926, en San Antonio Texas, Ignacio Herrera publicó una nueva versión: Joaquín Murrieta, el bandido chileno de California. Transfiguración final: en 1967, en Santiago de Chile, Pablo Neruda publica su poema dramático “Fulgor y muerte de Joaquín Murieta, bandido chileno”. El sonorense volvió a perder una ere pero ganó otra patria y, con ella, la celebridad poética.[13]

 

 

VIII. Álbum de la paz y el trabajo (1910)

 

Álbum de la paz y el trabajo

La idea de la obra se presentó desde diciembre de 1903 en La Patria con el propósito de integrar un libro donde se incluyeran las biografías de los dirigentes del país, es decir del presidente, ministros y gobernadores, junto con las de individuos, tanto nacionales como extranjeros, que habían contribuido al progreso de la República, especialmente en las áreas de la industria, minería y agricultura; también se deseaba incluir las descripciones de las construcciones que representaban adelantos en la industria como fábricas, negocios, edificios públicos, etc. (La Patria, 24 de diciembre de 1903; El tiempo, 27 de diciembre de 1903). Se planeó que el proyecto final fuera presentado en el centenario de la Independencia. Desde 1909 se imprimieron en La Patria algunas de las biografías que iban a estar incluidas. A finales de agosto de 1910 se anunció que el álbum estaba terminado (La Patria, 31 de agosto de 1910).

 

 

 

VI. Miscelánea

 

I. Discurso pronunciado por el Lic. Atenójenes Andrade y poesía recitada por Ireneo Paz en la Plaza de Zaragoza la tarde del 5 de mayo de 1867, aniversario del triunfo alcanzado en Puebla de Zaragoza el 5 de mayo de 1862. (1867)

 

Atenójenes Andrade

 

Publicación de 15 páginas que recoge el discurso de Atenójenes Andrade con motivo del quinto aniversario de la Batalla de Puebla y un poema de Ireneo Paz en que ensalza las proezas del ejército mexicano contra los franceses. Reproduzco una de las estrofas:

¡Desde el 5 de Mayo! de ese día

Que con un cielo amaneció de gualda,

Que al ver de nuestras tropas la hidalguía

Los franceses volviéronles la espalda.

 

II. Nueva guía de México, en inglés, francés y castellano, con instrucciones y noticias para viajeros y hombres de negocios (1882-1887)

 

Nueva guía de México

Escrita por Ireneo Paz y Manuel Tornel.[14] La Nueva guía de México trata temas referentes a la introducción de mercancías a México y el transporte de estos dentro del país; por lo que desarrollan asuntos de aduanas, líneas de vapores, correos, telégrafos, etc. La mayor parte se encuentra en español y las traducciones al inglés y francés sólo son de fracciones.

 

Esta publicación, como cualquier guía telefónica, fue actualizada año con año hasta 1894.

La parte comercial de la capital mexicana, en la guía de Paz y Tornel, registraba los vaivenes de la economía urbana, como se verá a continuación. De la intensa y amplia vida comercial, quedaron sin registro en esta edición los almacenes de azúcar y las almonedas, también salieron del directorio los siguientes establecimientos: las carrocerías, las casas de matanzas, las cererías, las chocolaterías, las cobrerías, las platerías, las tiendas y materias, las tintorerías, las tiradurías, las tocinerías y las vinaterías. Se proporcionaba información en esta guía, por primera vez, de los bancos, los baños de caballos, los bazares y empeños, las boticas, las dulcerías, las fotografías, las papelerías y las peluquerías.[15]

 

Se tiene registro de las guías de 1882 a 1887. Posteriormente no vuelve a aparecer anuncio alguno en las hojas de La Patria.

 

 

III. Comentarios a la Ley de 14 de diciembre de 1881 sobre reforma de diversos artículos del arancel de aduanas marítimas y fronterizas y estudio para facilitar su aplicación. (1882)

 

Comentarios a la Ley de 14 de diciembre de 1881

Escrito con Manuel Tornel, este libro comprendió un breve estudio de las reformas a los artículos del arancel de aduanas marítimas y fronterizas de 1881. Fue un suplemento de la Nueva Guía de México. (The Two Republics, 5 de marzo de 1882).

 

 

IV. Lecturas manuscritas. Autógrafos de contemporáneos ilustres. (1888)

 

Autógrafos de contemporáneos ilustres

Dirigido a las escuelas del país con el objetivo de que “los niños aprendan a leer en distintas letras de carta” (La Patria 12 de diciembre de 1911). Se recopilan opiniones sobre la educación en la República y cartas dirigidas a la infancia mexicana escritas del puño y letra de los redactores. Entre los escritores se encuentra Porfirio Díaz. (“Adelanto de libros: Irineo Paz. Letra y espada liberal”, Proceso, 13 de junio de 2002).

 

Constó de 62 páginas que contenían pensamientos, máximas, consejos, etc., de muchas personas con el facsímile de su letra y firma. Figuraron en la publicación: Ireneo Paz, Porfirio Díaz, J. Baranda, M. Romero rubio, M. Dublán, Carlos Pacheco, Ignacio Luis Vallarta, J.M. Vigil, Alfredo Chavero, Antonio García Cubas, Manuel González, Jesús Arechiga, Francisco Sosa, J.J. Ramírez Arellano, Guillermo Palomino, Francisco Pimentel, M. Gargollo y Parra, Alejandro Prieto, Mariano Jiménez, Rafael Gómez, Juan Ríos, J.M. Aguirre de la Barrera, Francisco O. Arce, J. M. Bandera, J. Enríquez, José Peón del Valle, J.M. Caballero, Joaquín Eguía Lis, V. Agüero, Juan Bribiesca, Manuel G. Cosío, Manuel Contreras, etc..,etc.. (La Patria, 18 de enero de 1889).

 

Se vendió en la imprenta del Callejón de Santa Clara número 6 a 12 centavos.

 

 

V. Diccionario del hogar. (1901)

 

Diccionario del hogar

Recopilación de artículos relacionados a la familia y el hogar, en donde se encontraban temas como: recetas de cocina y repostería; consejos de costura; bordado y moda; lecciones de economía; uso de medicinas domésticas; cría y cuidado de animales domésticos, entre otros. Anunciado como el libro “más conveniente y más indispensable para las damas”, pues contiene lo que “necesitan saber para el cuidado de la casa” (La Patria, 23 de abril de 1901). La obra se repartió por entregas semanales, que más tarde se editaron en dos tomos; el primer tomo quedó listo en junio de 1903 y el segundo se publicó en agosto de 1906.

 

 

VI. La Exposición de París en 1900. México y las Repúblicas Latinas. (1904)

 

La exposición de París en 1900

Del 15 de abril al 12 de noviembre de 1900 se llevó a cabo la Exposición Universal de París, que congregó a 58 países con el objetivo de exponer el ingenio del hombre del siglo XIX y lo más representativo de las naciones a través del arte, la historia y la tecnología.

 

Originalmente, Ireneo Paz tuvo en mente publicar las 600 páginas de documentación y láminas que recabó durante su estancia en París en un volumen que no resultaba posible debido a la insuficiencia de fotograbados que acompañaran las descripciones que realizó de los pabellones. Debido a ello, el libro no vio la luz. Pero, motivado por la exposición de San Luis que se llevaba a cabo en 1904 y para que los documentos recabados en París no se perdieran, Ireneo decidió publicarlos por entregas, el 16 de junio de ese año: “En tal virtud, el autor de esta pequeña edición lamentando más que nadie que no se haya dado a luz en su oportunidad y con las estampas necesarias, tiene que reducir su trabajo a la más mínima expresión, sólo con el fin de evitar que se pierda del todo lo que ya estaba hecho…”. (La Patria, 16 de junio de 1904, p.3). La publicación concluyó el 3 de julio de 1904, constando de 60 páginas.

 

 

 

VII. Obras inéditas y no ubicadas

 

Publicaciones inéditas

 

Obras inéditas

En el Almanaque del Padre Cobos de 1923, Ireneo enlistó los títulos que estarían próximos a publicarse:

 

Memorias de un viejo periodista (10 tomos)[16]
Lusitania
Hernán Cortés
Las posadas de flora
El señor cura
Un herejillo
¡Vencedor!
La intrépida Susana
Generoso
Una flecha gloriosa
La noche triste
¡Zapata!

 

Su muerte en 1924 hizo imposible que estas obras vieran la luz.

 

 

Publicaciones no ubicadas

 

Entre la vasta bibliografía de Ireneo Paz, figuran unas cuantas obras atribuidas a él de las cuales poco o nada se sabe. Menciono aquellas que se atribuyen al periodista:

Canas verdes Comedia en tres actos. Sabemos con seguridad que data de antes de 1876. (Altamirano, Ignacio Manuel, “Dramaturgia en México”, El Federalista, 4, 5, 9 y 15 de febrero de 1876. Fuente tomada del tomo XI de las Obras Completas: CONACULTA, 2011).
El mártir del deber Drama en tres actos. (Ídem. Véase también:Algunas campañas)
• Conferencias infantiles. Cuentos útiles para los niños. (La Patria, 28 de diciembre de 1911).
• La Exposición Internacional de Chicago de 1893. (Se ha relacionado esta obra con Ireneo Paz, pero no hay constancia de que exista. Podría referirse al libro de dicha exposición escrito por José. F. Godoy, publicado en las imprentas de Paz).

 

 

VIII. Prólogos

 

 

 

I. Los Estados Unidos. Descripciones de viaje. (1887)

 

Los Estados Unidos. Descripciones de viaje

Libro que reúne la descripción del viaje que algunos miembros de la Prensa Asociada de México hicieron a Estados Unidos en 1885. La obra fue dedicada a Porfirio Díaz.

 

II. Guadalajara. Apuntes históricos, biográficos, estadísticos y descriptivos de la capital del Estado de Jalisco. (1888)

 

Guadalajara. Apuntes históricos, biográficos, estadísticos y descriptivos de la capital del Estado de Jalisco

Escrito por Joaquín Romo Torres, esposo de Mariana Solórzano Preciado. Ireneo Paz, en el prólogo, dice lo siguiente:

La obra de Joaquín Romo, esencialmente descriptiva, se ha pulimentado con datos irrecusables recogidos en las mejores fuentes, de manera que pueda servir de consulta para los hombres formados y de estudio para la juventud jalisciense, que se acostumbrará con el tiempo a ver en ella una joya de alta estima.

NOTAS

[1] Paz, Octavio, Obras Completas, volumen XIV, Miscelánea II, México, FCE, p. 146.

[2] Ibídem, pp. 145 y 146.

[3] Paz, Octavio, Obras Completas, volumen IV, Generaciones y semblanzas. Dominio Mexicano, México, FCE, 1999, p. 16.

[4] Paz, Octavio, Obras Completas, volumen XIII, Miscelánea I. Primeros escritos, México, FCE, 1999, p. 17.

[5] Escandón, Luis A., Poetas. Escritores mexicanos, México, Imprenta, Litografía y Encuadernación de Ireneo Paz, 1889, p.16.

[6]Los héroes del día siguiente, la comedia en tres actos está tan llena de humor como de rabia contra ese estilo tan mexicano de concebir la política al cual la sabiduría contemporánea ha bautizado como “la cargada” y que hunde sus raíces en la corrupción y en la ausencia de un auténtico proyecto nacional. A pesar de los sesudos análisis, las denuncias y las caricaturas que contra ellos se han dirigido, incluida esta brillante comedia de Ireneo Paz, los que han hecho de “la cargada” una institución nacional han sabido sobrevivir hasta nuestros días.

El título de la comedia describe a sus lamentables protagonistas, tres “héroes del día siguiente”, tres arribistas que se han pasado la noche escondidos mientras ocurre una de las tantas revueltas revolucionarias en la primera mitad del siglo XIX, y que salen de sus escondrijos “a la cargada” para montarse, bajo la maquiavélica dirección de las esposas de dos de ellos, en el nuevo gobierno revolucionario. El tercero, militar cobarde, busca la mano de la hija de la familia en cuya casa se desarrolla la obra en la misma línea genealógica del “viejo verde” y corrupto, que encontraremos en la inmensa mayoría de las comedias decimonónicas, y a la cual se refiere Chabaud al destacarla en el cine en el personaje de don Susanito Peñafiel y Somellera. Obviamente el “viejo verde” es rechazado y puesto en ridículo, y es el galán joven, hijo del auténtico jefe de la revuelta, quien por amor a la misma muchacha obtiene para él su ansiado mano y para los arribistas, “héroes del día siguiente”, económica y políticamente muy jugosos puestos burocráticos. La obra concluye con estos versos de uno de los cínicos protagonistas, en aparte:

Para ver al presidente / Nos marchamos a Palacio, /Que allí tienen mucho espacio / Los héroes del día siguiente.

No sólo es vigente la tesis de esta comedia de costumbres, sino que el humor, el diálogo punzante y las situaciones que describen a esos “héroes” que desbancan a los auténticos patriotas, resultan escénicamente rescatables”.

[7] Sheridan, Guillermo, Los Idilios Salvajes. Ensayos sobre la vida de Octavio Paz 3, México, Era, 2016, pp.98 y 99.

[8] Pi-Suñer Llorens, Antonia, “Entre la historia y la novela. Ireneo Paz”, La república de las letras. Asomos a la cultura escrita del México decimonónico, Volumen III, Galería de escritores, México, UNAM, 2005, p.380.

[9] Avilés, René, La Guerra de Intervención en dos libros: El álbum a Hidalgo y la hija de Oaxaca, México, Publicaciones Especiales del Primer Congreso Nacional de Historia para el Estudio de la Guerra de Intervención, 1962.

[10] Tenorio Trillo, M., Artilugio de la Nación Moderna. México en las exposiciones universales. 1880-1930, 1998, México, FCE, 1998, p.95.

[11] La aceptación de esta obra no fue contundente. El Tiempo del 4 de julio de ese año dijo:

“Estamos de plácemes. Figúrense ustedes que todo hijo de vecino que tenga treinta pesos y voluntad de mandárselos al Sr. Lic. Ireneo Paz tiene derecho a la inmortalidad.

Así como suena: a la inmortalidad. Por esa insignificante suma se estampa su retrato, únicamente cromolitografiado, y la biografía que usted se digne hacerse, en un libro que publicará para la Exposición Nacional de 1896 con el título de “México actual: Los hombres contemporáneos”. Así lo he sabido por una circular que recibió un médico amigo mío.

No puede darse mayor ganga; esta gloria barata es mejor que sacarse la lotería de 50,000 pesos, porque el dinero es causa de muchos males, y la gloria que promete el Sr. Paz no es causa más que del ridículo.

De hoy en adelante habrá muchos hombres prominentes de México de a $30, es decir, esta será la segunda edición del libro aquel editado por los Sres. Paz en el que figuró Don Juan Barajas”.

La primera edición mentada en la nota de El Tiempo, quizás se trata de la que publicó Paz en 1888, presentada en el Gran Certamen Internacional de París.

Véase: Tenorio Trillo, Artilugio de la nación moderna. México en las exposiciones universales. 1880-1930, México, 1998, FCE, p.95.

[12] Wood, Raymund F., “Ireneo Paz and Vida y aventuras de Joaquín Murrieta, American Notes & Queries, Enero 1974, Vol. 12, número 5, p.77.

[13] Paz, Octavio, Obras Completas, volumen III, Fundación y Disidencia, México, FCE, pp. 303 y 304.

[14] Manuel Tornel aparece como parte del equipo de redacción de La Patria del 3 al 15 de enero de 1885. En 1876, Tornel había preparado la Guía práctica del viajero y el comerciante en México, un antecedente de la que publicara junto con Ireneo Paz en 1882. De cualquier modo, resulta factible que Ireneo Paz se sumara al proyecto originalmente planeado por Tornel, aunque la publicación de guías de este tipo tuviera antecedentes más antiguos hacia finales del siglo XVIII.

[15] Mendoza Vargas, Héctor, Las guías urbanas: imagen e invención del espacio de la Ciudad de México, México, Instituto de Geografía UNAM, núm. 89.

[16] Aparece en el inventario de la sucesión de Amalia Paz.

Autores

  • Adame, Ángel Gilberto

Tipología

  • Conversación

Lustros

  • 1920-1924
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