La Copa Davis de 1962

Ángel Gilberto Adame

Francisco Contreras, Mario Llamas, Rafael Osuna y Antonio Palafox. Rafael Osuna. Sonata en set mayor

 

México estuvo a punto de alcanzar la cima mundial del tenis en 1962, cuando el equipo conformado por Rafael “Pelón” Osuna —en el inicio de su brillante y fugaz carrera—, Antonio Palafox, Mario Llamas y Francisco Contreras —este último como capitán y jugador— logró posicionarse en la final internacional. Octavio Paz, como parte de sus quehaceres diplomáticos, ayudó al representativo mexicano más exitoso en Copa Davis a llegar a su cita con la historia.

 

Tal como narra Alejandro Orellana, en aquel año el tenis tricolor dio un giro. Los mexicanos ganaron el grupo de América, al vencer por primera vez a Estados Unidos y luego a Yugoslavia. La victoria les permitió enfrentar a Suecia, campeón de Europa, al que derrotaron, contra todo pronóstico, 3-2. [1]

 

La batalla que los aproximaría a levantar la Copa Davis se libraría en la India, donde Paz fungía como embajador recién acreditado. Ahí, el equipo tricolor se enfrentaría a los tenistas Premjit Lall, Jaideep Murkejea y Ramanathan Krishnan, este último imbatido en su país desde 1957 y apodado “el invencible de la India”. Había una gran expectativa en México, primer país latinoamericano que había alcanzado esa etapa de la competencia.

 

El periplo de la delegación fue arduo. Salieron el 6 de noviembre de la Ciudad de México, “después de haberse vacunado contra las enfermedades endémicas del lugar”. Llegaron a París, donde celebraron algunos partidos de exhibición y permanecieron cinco días. Luego partieron hacia Tel Aviv y, por último, arribaron a Nueva Delhi.

 

Al llegar, se enteraron de un cambio de planes. Se había acordado que se jugaría en la capital, sin embargo, el conflicto armado con China hizo que se mudara de último momento la sede a Madrás. Pancho Contreras estaba muy contrariado por la noticia:

—¿Se cambió a Madrás?

—Sí, la serie es dentro de cinco días, el equipo de la India ya se encuentra allá.

—Un momento —contesta indignado Contreras— Yo tengo que conseguir transportación, el país tiene anomalías en el servicio por la guerra. En un principio esto sencillamente no lo acepto.

—Lo siento mucho, si ustedes no se presentan perderían por default— finaliza el secretario de la Asociación.[2]

 

A la suspensión de los vuelos se añadió otra dificultad: la única vía de transporte disponible era la ferroviaria y, por la distancia entre ambas ciudades, el traslado tendría una duración de casi 52 horas. Aunado a ello, la excesiva demanda local y la urgencia de la delegación, complicaban la viabilidad de conseguir en tiempo los pasajes. Además, según relata Contreras, el embajador de Estados Unidos les dijo que “no fueran a tomar ese tren porque no llegan, la diarrea que les dé, los va a mantener ocupados todo el viaje y van a llegar con diez kilos menos de peso”.

 

Vencido por la desesperación, Contreras logró contactar con la embajada de México. Paz intercedió por sus compatriotas llevando a cabo las gestiones para que pudieran seguir entrenándose mientras resolvía la trama del traslado. “Ahora ya no es Contreras como capitán quien se dirige al Comité Copa Davis en Australia, sino el excelentísimo embajador de México en India, señor Octavio Paz, el que en forma categórica explica la situación por la cual está atravesando el país y los problemas a los cuales se ha enfrentado el equipo Copa Davis para tratar de llegar a la nueva sede”. [3]

 

Paz consiguió aplazar la fecha de la justa deportiva y, para sorpresa de los deportistas, también un avión privado de Air India que autorizó el gobierno local. El 23 de noviembre los tenistas salieron de Nueva Delhi con el embajador como nuevo integrante de sus filas. Fueron cuatro horas de vuelo, con una escala en la entonces Bombay. Al llegar a su destino, se hospedaron en el Taj ConnemaraEl embajador ya no se separó del grupo e incluso los representó en el sorteo, el cual se celebró el viernes 30 de noviembre. Los jugadores lo recordarían con estima: “Oye, y Paz qué cuate, ¡mira que irse con nosotros hasta Madrás!”. [4]

Paz como representante del equipo mexicano de tenis en la Copa Davis.

Paz y Bishnuram Medhi, gobernador local, marcaron el rumbo del cotejo, ante la fe de B. R. Kapanipathy, árbitro oficial. “En lujosos salones donde se domina el mar, se efectúa el sorteo; las mujeres con sus vistosos saris y los elegantes turbantes de los caballeros complementan el exotismo y belleza del lugar. Al llegar el momento del sorteo, se colocan a un lado las enormes copas de plata que contienen los nombres de los jugadores […]. Medhi extrae el primer sobre en cuyo interior figura el nombre de Antonio Palafox. Acto seguido, Octavio Paz extrae el siguiente: Jaideep Mukerjea. El segundo partido lo disputarán Rafael Osuna contra Ramanathan Krishnan”. [5]

 

Según la crónica de Vernon Ram, “tal vez, la reacción mas curiosa registrada en alguna ceremonia de sorteo fue la que yo atestigüé hoy en el Corporation Stadium. El sorteo para la inter-zona final le ha agradado tanto a los indios como a los mexicanos: ambos lo consideran favorable. No lo entiendo […]. La lógica, infalible en teoría, no parece preocupar a los mexicanos, quienes creen que el resultado del sorteo los ayudará a terminar la zona final un día antes de lo programado, tan confiados están del panorama de Osuna contra Krishnan. Personalmente no presumiría, pero los mexicanos, puedo ver, tienen la disposición para permitirse el alarde…”. [6] El entrenador indio pensaba distinto ya que, además de estar invicto como local, Krishnan había vencido a jugadores de la talla de Rod Laver, Roy Emerson y Chuck McKinley.

 

Para aumentar la tensión, el clima planteó un nuevo obstáculo: cayó una tormenta que arruinó la cancha, que, por sí misma ya era un desastre. Para repararla, los jardineros la regaron con un líquido negro, semejante al estiércol. En Excélsior de 2 de diciembre se leyó: “El árbitro tomó la decisión de cancelar los partidos de hoy, tras de haber hecho grandes esfuerzos para dejar la cancha en buenas condiciones, después de las lluvias torrenciales caídas durante la noche. Unos veinte obreros trataron de secar el piso esparciendo arena seca sobre la superficie y apisonándola con una aplanadora, se aprestaban a prender fuego con kerosina, cuando comenzó a llover nuevamente y el lugar quedó hecho un pantano”.

El equipo conformado por Contreras, Llamas, Osuna y Palafox, entre algunos directivos y periodistas en Madrás. Rafael Osuna. Sonata en set mayor.

Ante los rumores de un nuevo cambio de sede, se aclaró:

La final de la Copa Davis Interzonal […] puede posponerse, pero no trasladarse a otro lugar. Descartando los rumores de cualquier movimiento para la sede, aunque las lluvias impendieran la reanudación de la final en Madrás, un portavoz de la L. T. A. local dijo que esto no sería ni concedido ni permitido. La Asociación Estatal de Tenis sobre césped de Madrás ya ha hecho una inversión considerable para la realización de este prestigioso evento, aparte de esto, cualquier decisión de cambiar la sede a esta hora sería inconcebible si ambos equipos no tienen objeción a esperar a que el clima se despeje. […] Pancho Contreras, capitán gerente del equipo mexicano, dijo: “No hay nada que podamos hacer al respecto, excepto esperar a que el tiempo mejore y la cancha esté apropiada para jugar.” Cuando se le preguntó si presionaría por un lugar alternativo para completar la final de la zona, Contreras dijo que la decisión no era suya. [7]

 

Cuando la tormenta amainó, Contreras protestó por los parches húmedos que no habían sido cubiertos en la cancha por el aderezo de pasta de estiércol de vaca. Los organizadores suplicaron a los mexicanos que practicaran en ella antes de juzgar sus condiciones. La sorpresa generalizada fue que aquel inmundo rectángulo era utilizable.

 

Ante más de ocho mil espectadores en el estadio de Island Grounds, se enfrentaron Palafox y Mukerjea. La lluvia impidió que jugaran por dos días seguidos, hasta que, al tercero, de forma providencial, se pudo celebrar el partido, mismo que se definió en tres sets seguidos a favor de Palafox. Paz, ya totalmente asimilado como uno más de los competidores mexicanos, animó a los suyos desde la cancha, tal como lo recuerda el corresponsal de Associated Press, Will Grimsley, quien estaba sentado junto a él.

 

El segundo partido, que opuso a Osuna con Krishnan, el héroe indio, fue tan igualado que únicamente la oscuridad logró suspenderlo. Después de dos días de ardua competencia, Osuna logró derrotar al invencible Krishnan en cinco reñidos sets. Contreras relató el emotivo final:

Por unos instantes […] el silencio fue absoluto, había caído el hijo predilecto de la India, el héroe de Madrás; pero entonces sucedió algo insólito, uno de esos momentos que yo llamaría mágicos…, al principio no sabíamos qué estaba pasando, empezó con un murmullo y fue creciendo, las ocho mil almas que abarrotaban el estadio golpeaban con los pies las graderías y gritaban al unísono, con su acento característico, Osuná, Osuná, Osuná. Esos miles de gente habían captado la completa entrega con que Rafael había jugado ese día. Yo, honradamente, jamás había visto algo parecido ¡a un extranjero ser vitoreado de tal manera! Fue un suceso de los más emocionantes que he experimentado en mi vida; el rostro del Pelón está cubierto de sudor y lágrimas mientras erguido, al centro de la mesa, recibía el reconocimiento… todos estábamos impactados por el momento. [8]

 

La prensa local reseñó: “Rafael Osuna, el mercurio mexicano, selló el destino de la India con un gran quinto set. Atacó implacablemente para sacar a Krishnan y a la India de la escena. Krishnan luchó duro. Además, tuvo sus oportunidades. […] Un día triste para la India, la derrota de nuestro campeón Ramanathan Krishnan. No ofreció excusas para su derrota, pero rindió homenaje a un digno oponente. Es un verdadero deportista”. [9]

 

En los dobles sorprendió que Krishnan no fuera parte del tándem indio. Murkejea y Lall se midieron ante Palafox y Osuna, quien parecía desvanecerse después de su hazaña previa. Pese a ello, el 5 de diciembre, los mexicanos lograron imponerse y conseguir el pase para el Challenge Round a celebrarse en el Milton Courts de Brisbane. Desde su fundación en 1900, solo Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Australia e Italia habían alcanzado esa instancia. Pronto llegaron las felicitaciones por telegrama del presidente López Mateos y el regente Uruchurtu. En ellas se incluyó también a Paz, quien se había convertido en una suerte de auxiliar para un equipo que aspiraba a ganar la Copa Davis por primera vez. Osuna declaró exultante: “De aquí en adelante todo puede suceder. El tenis mexicano ha llegado hoy al punto más alto de toda su historia”. [10] 

 

Al regresar a Nueva Delhi, Paz le contó a Alejandra Pizarnik que estuvo “en Madrás y visité santuarios, selvas, burdeles, playas y canchas de tennis”. Años después, evocaría:

Era 1962 y yo me encontraba de embajador en la India cuando conocí a ese grupo de muchachos que iba a representar a México en el certamen tenístico de Copa Davis. Les conseguí un club donde entrenar y después un avión para trasladarse a Madrás. Yo me fui con ellos, cosa rara en un embajador. [11] Aquel grupo de muchachos llegaba a un ambiente totalmente ajeno a ellos, donde casi nadie hablaba el inglés…

La serie fue apasionante y la actuación de […] Rafael me emocionó. Un atleta es una mezcla de músculos, inteligencia e instinto. Rafael lo tenía todo, era un atleta prodigioso, poseía eso como de felino…  [12] 

El sorteo de la final de la Copa Davis, entre India y México se llevó a cabo en el Corporation Cricket Stadium, el 30 de noviembre de 1962. Al frente: Octavio Paz, B. R. Kapanipathy, Bishnuram Mehi. Atrás: Akhtar Ali, Shamsher Singh,  Ramanathan Krishnan , desconocido, Stanley Edwards, jugadores del equipo indio. Foto de The Hindu Archives.

 

Le agradezco a la investigadora Sara Moreno Barrón su invaluable ayuda para documentar este artículo.

 

NOTAS

[1] Alejandro Orellana, “México lució en la Davis de 1962” en El Universal, 25 de noviembre de 2018, en línea.

[2] Elena Osuna del Belmar,  Rafael Osuna. Sonata en set mayor. México, Fundación Rafael Osuna, 1990, p. 174.

[3] Ibid, p. 175.

[4] Ibid, p. 192.

[5] Ibid, p. 176.

[6] Vernon Ram, “Draw pleases both India and Mexico” en The Indian Express, 1 de diciembre de 1962, p. 10

[7] “Davis Cup: Shift in dates, but not venue” en The Sunday Standard, 2 de diciembre de 1962, p. 1.

[8] Osuna, op. cit., p. 175.

[9] Naresh Kumar, “A sad day for Indian tennis; Mexico thru’ to challenge round” en The Indian Express, 5 de diciembre de 1962, p. 10

[10] Osuna, op. cit., p. 187.

[11] Esta declaración contradice la relatoría de Guillermo Sheridan en Los idilios salvajes. En una glosa de dos cartas de Paz a Bona, apunta: “El 24 de noviembre, a causa de una huelga de aviones, Paz sale en tren rumbo a Madrás —un recorrido de tres días que cruza el país entero y culmina en la Bahía de Bengala— con una misión absurda: acompañar al equipo mexicano de tenis que habrá de disputarse con el de la India. De Madrás pensaba ir a ‘Bombay para visitar Elefanta,  Ajantā y Ellora. No lo haré. Ese viaje debo hacerlo contigo’, escribe el 25”.

[12] Osuna, op. cit., p. 188.

Autores

  • Adame, Ángel Gilberto

Tipología

  • Conversación

Lustros

  • 1960-1964
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