El inventario de la casa de Denver

Ángel Gilberto Adame

Casa de Paz en la calle de Denver

 

Cuando Octavio Paz decidió residir en la Ciudad de México luego de su periplo diplomático, escritores de todas las latitudes le dirigieron volúmenes dedicados de sus respectivas obras. Por razones de espacio y de interés, a Paz le era imposible hacer acopio de todo el material que recibía, por lo que obsequiaba muchos de aquellos libros y almacenaba los sobrantes en los libreros que conservaba en la casa de su madre, ubicada en la esquina de las calles de Denver y Porfirio Díaz, en la colonia Nochebuena. Christopher Domínguez Michael recuerda:

Aquellos buenos años, para el consejo de redacción creado a principios de 1989, duraron hasta diciembre de 1996, cuando el incendio del departamento de Paz inició la cuenta regresiva del fin de su vida. A veces llegaba con regalos, libros de arte que le sobraban o antiguas ediciones suyas que nos arrebatábamos codiciosamente. A veces no llegaba él sino la infausta “caja” que era adonde iban a dar los muchos libros que le llegaban y no quería guardar (su biblioteca era bastante escogida) de tal forma que los enviaba a la revista para ser repartidos entre la redacción y los consejeros. En la caja aparecían con frecuencia obras autografiadas por grandes escritores, amigos o no de Paz, que el poeta no deseaba conservar. Frecuentemente llegaban los libros dedicados con admiración al poeta por media literatura mexicana. Él no tenía el tiempo o la delicadeza de arrancar las dedicatorias, que se convertían en motivo de escarnio entre nosotros. Había que estar pendiente de la llegada de la caja porque a veces venía en ella alguno de nuestros propios libros, cariñosamente dedicados semanas o días atrás e implacablemente arrojados a las tinieblas exteriores. Había que sustraerlos de la caja.[1]

 

En una de mis visitas a la casa de Denver —como solía referirse al recinto Marie José Tramini— me encontré con una caja similar a las que describe Domínguez Michael. Por aquel entonces Marie José había solicitado de mi ayuda para regularizar el predio, que aún habitaba la familia que cuidó de la señora Josefa Lozano —madre del poeta— hasta su fallecimiento. Acudí siempre en compañía de mi colega José Manuel Valverde, abogado de los Paz. Pudimos ver, entre pilas de basura, los restos de la recamara de doña Pepa, el último automóvil que fuera de Paz, dos o tres libreros vacíos, algunas viejas ediciones del poeta que ya padecían los estragos de la humedad y, para nuestra sorpresa, un cuadro pintado al óleo en el que aparecía un niño que hacía recordar a Octavio de pequeño.

 

Retrato encontrado en la casa de Denver

 

Valverde creyó que sería un buen detalle para Marie José restaurar la pintura y devolvérsela con un marco apropiado. Así, salimos con la consigna de sorprenderla con un recuerdo familiar de su difunto esposo. Sin embargo, nuestras intenciones no fueron bien recibidas. Marie José nos increpó por haber sustraído la antigüedad. Le comentamos de su pésimo estado y que creímos que le gustaría conservarlo una vez arreglado. Ante su negativa, decidimos enviárselo de vuelta. Satisfecha, nos dejó un último regaño: “cómo es posible que creyeran que se trataba de Octavio, si el niño del cuadro ni siquiera tiene los ojos azules”.

 

Además de un ejemplar numerado de Inalcanzable y mío de Carmen Toscano, fechado en 1936, algunos de los libros dedicados que vi aquella tarde en esa olvidada caja fueron:

 

Carlos Escudero. Árbol de amor. Poemas

 

Dedicatoria: Al maestro Octavio Paz, cumbre y cenit de la poesía mexicana. Con la admiración de Carlos Escudero.

6 de febrero de 1949.

 

Árbol de amor

 

 

Guillermo Ripoll. Azahar abierto / Hipatia

 

Dedicatoria: Al poeta Octavio Paz con el agradecimiento por haberle podido leer. Atentamente. G. Ripoll

Madrid, febrero de 1985

 

Azahar Abierto / Hipatia

 

 

Armando Rojas Guardia. El Dios de la intemperie

 

Dedicatoria: Para Octavio Paz, a su magistral lucidez. Orbe entrañable del ensayo y la palabra hispanoamericanos. Con mi admiración.

Mayo del 85

 

Dios de la interperie

 

 

Jorge Mejía Prieto, Justo R. Molachino. En torno a Cuevas

 

Dedicatoria 1: Para Octavio Paz, con admiración. Jorge Mejía Prieto.

Dedicatoria 2: Maestro Paz: nuestro próximo proyecto es “En torno a Paz”, ojalá nos permita una charla con usted. Justo Molachino.

Mayo de 1985

 

En torno a Cuevas

 

 

Ana Clavel. Fuera de Escena

 

Dedicatoria: Para el poeta Octavio Paz este FUERA DE ESCENA, con la admiración del q’ iniciándose, debe a sus maestros. Con cariño.

Junio del 85

 

Fuera de escena

 

Amadeo Ricaldone. Poemas de la luz

 

Dedicatoria: Para Octavio Paz, poeta, por su hermosa poesía, irisada por los silencios encarnados del universo. Homenaje cordial de Amadeo Ricaldone.

Buenos Aires, 28 de julio de 1985

 

Poemas de la luz

 

 

Sergio Mondragón. República de poetas. Antología de poesía

 

Dedicatoria: Octavio: este libro le debe mucho a usted y a lo que nos ha enseñado. Sus palabras, sus ecos, sus reflejos, honran nuestra escritura y la guían. Con agradecimiento, y la admiración de siempre, para usted y Marie-José. Saludos afectuosos.

Agosto de 1985

 

República de poetas

 

 

Francisco Segovia. Ocho notas

 

Dedicatoria: ¿Para Octavio y Marie-José? ¿Este libro? Mucho mejor: desde la generosidad de ambos. Tal vez por ella puedan valer estos renglones. Vuelvo a empezar: Desde Marie-José y Octavio, con la amistad de F. Segovia.

 

Ocho notas

 

NOTAS

[1] Domínguez Michael, Christopher, Octavio Paz en su siglo, México, Aguilar, 2014, p. 540.

Autores

  • Adame, Ángel Gilberto

Tipología

  • Conversación
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