El doctor Rangel

Ángel Gilberto Adame

Firma del doctor Pedro Pablo Rangel

 

En el antiguo pueblo de Mixcoac, hubo tres generaciones de médicos de la familia Rangel. El primero de ellos sentó las bases de un método clínico basado en el positivismo, por lo que desestimó el influjo astrológico en las enfermedades (“si en el principio la enfermedad estuviere la luna en Libra en conjunción en Saturno o Marte, es señal de muerte”[1]). Se sabe que llevó a cabo estudios científicos en la Escuela de Medicina por el año 1868. Su nombre: Pedro Rangel Alcántara. Su hijo, Pedro Pablo Rangel y Navas, y su nieto, Carlos Roberto Rangel Badillo, también estudiaron medicina. Los tres ejercieron en un consultorio instalado en las calles de Romeritos y Cuauhtémoc, que hoy corresponden a Fragonard e Ireneo Paz.

 

El primer doctor Rangel —a quien remite este artículo— nació en Puebla en 1848, doce años después que Ireneo Paz. Su nombre de pila fue Pedro Francisco de Paula Rangel Alcántara y firmaba como Pedro Rangel. Cuentan sus familiares que en la  época hubo un ladrón homónimo que perjudicó su reputación y lo volvió centro de las burlas de sus vecinos, por lo que el doctor decidió tomar el nombre de Pablo —el santoral celebra a Pablo y Pedro el mismo día.[2] Así, se dio a conocer como Pedro Pablo, tal como bautizaría a su hijo.

 

Pedro Rangel se tituló en 1874 con tesis en obstetricia: Distocia por malas presentaciones y manera de corregirla, dirigida por el doctor Juan María Rodríguez. Contrajo primeras nupcias con Consuelo Chapela, corría el año de 1881. De este matrimonio resultó una hija: María Rangel Chapela (1882). La pequeña familia se instaló, junto con su botica, en el centro de la ciudad, en la actual calle de Artículo 123. Al poco tiempo, Consuelo enfermó de tuberculosis. Para ayudar a su tratamiento, Pedro acordó con José Banderas la compra de un lote en Mixcoac; creía que el aroma de las flores ayudaría al restablecimiento de su mujer. Al poco tiempo quedó viudo y con una hija pequeña.[3]

 

Ya establecido en Mixcoac inició un noviazgo con la joven Ana María Navas y Domínguez, descendiente de Miguel Domínguez, regidor de Querétaro. La madre de la novia se negó a que su hija se casara con un hombre viudo, por lo que debieron esperar a su fallecimiento para contraer matrimonio. Tuvieron 9 hijos: Ana, Concepción, Pedro Pablo, José Agustín, José Francisco, María del Carmen, Víctor Manuel, Guadalupe y Alfonso María. De todos ellos, sólo Pedro Pablo siguió la carrera de su padre.

Pedro Pablo Rangel

El doctor Pedro Rangel se convirtió en uno de los habitantes más queridos de la localidad. Durante los distintos enfrentamientos entre la iglesia y el Estado, cuando los conventos del lugar se veían amenazados, los Rangel apoyaron a las monjas brindándoles asilo, alimento y cuidados médicos. De entre todos aquellos conflictos, el que aún permanece en la memoria de las monjas teresianas fue el ocurrido en 1926, durante la guerra cristera, cuando las autoridades cerraron el colegio de la Florida con el pretexto de la defensa de la educación laica. Las hermanas y colegialas no lograron impedir el desalojo del edificio y fueron acogidas por la comunidad.[4]

Casa habitación de Mixcoac, c.a. 1925. INAH

Además de la medicina, que nunca abandonó —incluso conservó su botica en el centro de la Ciudad—, el doctor Rangel se involucró en la política con la expectativa de mejorar la calidad de vida en Mixcoac. En 1892 participó en la Comisión de Panteones. Un año después fue electo regidor de aguas, posteriormente, se encargó del alumbrado de faros y del eléctrico, reglamentó la construcción del rastro municipal, adquirió el terreno para el mercado, tramitó los terraplenes para el paso del tranvía…, en fin, sus mejoras hicieron de Mixcoac una municipalidad independiente de Tacubaya. Para 1908 obtuvo el cargo de presidente municipal de su pueblo. Desde ese puesto materializó dos acciones que aún son visibles: el empedrado de calles y la siembra de truenos.[5] Esas obras quedarían inscritas en los recuerdos de Paz:

Me encantaban esos arbolillos aunque no acertaba a descubrir su relación con los truenos que me estremecían en las noches de temporal. Uno de mis profesores en el colegio de El Zacatito, el hermano Antoine, me aclaró: no son truenos sino troènes. En francés, unos arbustos. ¡Ah! Respondí aturrullado. Esa tarde busqué en el diccionario francés-español el significado de troène: alheña. Ante esa palabra árabe mi confusión fue mayor. Seguí buscando y encontré otro enigma, ahora latino: ligustro. Pero ¿qué es ligustro? Alheña. ¿Y que es alheña? Ligustro. Perversidad de los diccionarios: las definiciones circulares. La calle de San Juan, como todas las de Mixcoac, estaba empedrada. Los años, las inclemencias naturales y la incuria municipal habían dañado el pavimento. En la temporada de lluvias la calle se volvía un riachuelo impetuoso.[6]

Casa habitación de Mixcoac, c.a. 1915. INAH.

Además de la medicina y la política, Rangel se apasionó por la fiesta brava. Fue conocido entre los amantes del toreo como P. Drín; incluso organizó un grupo dedicado al fomento y la difusión de la tauromaquia. Estuvo también entre los fundadores del Centro Taurino Pedro Romero, desde el cual se publicó el Boletín del Centro Taurino, que rápidamente se colocó entre los más destacados de su clase. Sin embargo, su circulación duró pocos números. Entonces,  P. Drín emprendió por su cuenta la edición y publicación de un nuevo folletín: El Zurriago Taurino, publicado en 1890, a menos de tres meses de la desaparición del primero. Su suerte no fue diferente. El mismo año, en la Plaza Colón, se registraron una serie de desmanes que llevaron a la prohibición de los toros en la capital y a la consecuente desaparición del pequeño boletín. Ello no desanimó a Pedro Rangel, pues en 1894 presidió la inauguración de la Plaza Mixcoac. Su compromiso con la tauromaquia se tradujo en la creación de un reglamento para las corridas en la Ciudad de México.[7]

 

La familia Rangel fue muy querida entre los mixcoatas. Guadalupe Martínez de Ritz comenta: “Ahí nos reuníamos mis primos y yo, nos reuníamos con Octavio Paz, con unos muchachos de la familia Rangel, que era de doctores, vivían junto a la casa de Octavio. Al doctor Rangel lo iban a ver todos los vecinos. Era un doctor general de todo, ahí no había pediatra, ni ginecólogo, ni nada, todo era lo mismo”.[8] También, Guadalupe recuerda que en la ferias de Mixcoac, la familia Rangel tenía un rol protagónico: “Hacían carreras de caballos, de costales y de bicicletas; en la de costales y bicicletas participaban los del montón, en la de caballos los conocidos eran los Canales, los del doctor Rangel, los Mercedes Gómez, los Cid [las carreras de caballos] eran de la Empresa a donde está el mercado.”[9]

 

El doctor Rangel fue consultor de cabecera de la familia Paz, también atendió a los Limantour, a Carlos B. Zetina, a Pedro Rincón Gallardo (gobernador de la Ciudad de México), a Felipe Martell (dueño de las casas de juego de Tacubaya), a Marte R. Gómez e Ignacio Banderas. Fue él quien atendió a Guillermo Haro, primo de Paz, cuando se electrocutó luego de una tormenta. No sería extraño que también haya atendido las enfermedades y urgencias infantiles del poeta, ya que era el doctor de guardia en el Colegio Williams.

Ireneo, Amalia y Octavio Paz. Mixcoac, 1922.

La estima entre las familias Paz y Rangel quedo manifiesta en una publicación de La Patria, cuando Ireneo Paz anunció el enlace matrimonial entre Anita Rangel y Antonio Regagnon:

Próximo enlace. El joven hijo de nuestro buen amigo el señor Regagnon director del “Courrier du Mexique”, don Antonio Regagnon, después de haber hecho un viaje por Europa, arregló llevar a efecto su enlace con la señorita Anita Rangel, hija del distinguido facultativo D. Pedro Pablo Rangel, que goza de grandísima popularidad en Mixcoac donde tiene su residencia desde hace muchos años y se ha hecho estimar por su excelente carácter, por el cariño con que atiende a sus enfermos y por su caritativa conducta con los pobres.[10]

Casa habitación de Mixcoac, 1920.

De hecho, fue el doctor Rangel quien extendió el certificado de defunción de algunos miembros de la familia Paz. Tal es el caso de Rosa Cleotilde Solórzano Preciado, esposa de Ireneo y abuela de Octavio, quien falleció al 4 de diciembre de 1914 a la 1:30 de la mañana de una “ lesión orgánica del corazón”. Igualmente, asentó la muerte de María Rosa Rebeca Paz Solórzano, el motivo, en este caso, fue pleuroneumonía. Su última intervención fue en el deceso de don Ireneo:

En México a las 9 nueve horas y 30 treinta minutos del día 6 seis del noviembre de 1924 mil novecientos veinticuatro, ante mí Pablo García, juez del Estado Civil compareció el ciudadano Amado Estrada, de México, donde reside, Avenida Hidalgo número 13 trece, de 42 cuarenta y dos años, soltero, empleado y presentó un certificado que se archiva con las anotaciones de Ley, suscrito por el médico Pedro P. Rangel en que se cuenta, que antier a las 20 veinte horas y 30 treinta minutos, en la 4° cuarta calle de Cuauhtémoc, número 79 setenta y nueve, falleció por hemorragia cerebral, no traumática, el ciudadano Yreneo Paz, de 89 ochenta y nueve años, viudo, abogado.[11]

 

El doctor Rangel fue, hasta su muerte acaecida el 6 de mayo de 1934, una de la figuras más prominentes y queridas de Mixcoac, del Mixcoac de la infancia de Octavio Paz.

 

NOTAS

[1] Francisco Baños Urquijo,  Florilegio médico mexicano, apud, Francisco Durán, “Bitácora médica del Doctor Falcón. La medicina y la farmacia en el siglo XIX” en Revista del Centro de Investigación, 2004, p. 6.

[2] Durán, op. cit., p. 13.

[3] Ibid, p. 14.

[4] Colegio La Florida. Disponible en: http://hacialosaltares.blogspot.com/2011/02/colegio-la-florida.html

[5] Durán, op. cit., pp. 14 y 15.

[6] Octavio Paz a Alejandra Moreno Toscano, 5 de septiembre de 1989.

[7] José Francisco Coello Uglade, Breves datos sobre la creación del Centro Taurino “Pedro Romero”. Disponible en: https://ahtm.wordpress.com/2013/07/11/breves-datos-sobre-la-creacion-del-centro-taurino-pedro-romero-y-de-pedro-pablo-rangel-alma-del-mismo/

[8] Guadalupe Martínez de Ritz, “El Mixcoac de mis recuerdos” en Revista bicentenario. Disponible en: http://revistabicentenario.com.mx/wp-content/uploads/2016/10/BiC-12-El-Mixcoac-de-mis-recuerdos.pdf

[9] Leonor Correa Etchegaray y María Patricia Pensado Leglise, Mixcoac, un barrio en la memoria, México, Instituto Mora, 1996, p. 73.

[10] “Matrimonio” en La Patria, 20 de abril de 1914, p. 3.

[11] Acta 858, Unidad Central de Administración de Documentos. Defunciones, Mixcoac, 1924.

Autores

  • Adame, Ángel Gilberto

Tipología

  • Conversación

Lustros

  • 1914-1919
  • 1920-1924
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