Correspondencia

Caminar sobre la nieve: Cinco cartas de la correspondencia entre Octavio Paz y Claude Esteban

Octavio Paz ; Claude Esteban

Año

1968

Tipología

Novedades

 

Claude Esteban, Octavio Paz y Jorge Guillén, 1969.

Presentación


¿Cómo caminar sobre la nieve sin dejar la huella de un paso? [1]

Claude Esteban


La transcripción de estas cartas pudo hacerse gracias a Christine Jouishomme, Xavier Bruel y Paul-Henri Giraud, quienes tuvieron la amabilidad de dejarlas en mis manos y la generosidad de proporcionarme su ayuda para este trabajo: les dirijo mis sinceros agradecimientos. Agradezco también a Laurence Breysse-Chanet por su atenta relectura y su apoyo, y a Christopher Domínguez Michael por sus luces.

*

En aquel mes de abril de 1968 en que Claude Esteban (1935-2006) por primera vez le escribe a Octavio Paz —entonces embajador de México en la India— tras haber recibido de él «el estupendo Blanco»[2], recién se está por publicar su primer libro de poemas, La Saison dévastée[3]. Así, cuando Paz, quien le lleva veintiún años, le envía Blanco a Claude Esteban, poco ha podido leer de él: algunas notas críticas, sus primeras traducciones de poetas hispánicos publicadas en la Nouvelle Revue Française (NRF)[4], acaso también la de la novela de Severo Sarduy, ¿De dónde son los cantantes? [5] y, sobre todo, unos poemas del propio Claude Esteban, publicados en Sur[6]. Estos seis poemas de juventud traducidos y presentados por Sarduy[7], poemas en los que el alejandrino y el decasílabo franceses dominan todavía aunque algunos versos se empiecen a fragmentar, cristalizan ya afinidades con la poética de Octavio Paz, como éste se lo escribe en su primera carta: «Creo que nuestras tentativas se cruzan en más de un punto pero, como dice nuestro amigo cubano, su poesía es “blanco sobre blanco” y mi poesía es una peregrinación hacia ese inalcanzable blanco […][8]». 

          La traducción por Claude Esteban de Blanco no marcaría solamente el inicio de una larga y fértil amistad durante la cual el poeta francés «acompañ[aría]»[9] a Octavio Paz por tres décadas: algunos textos piden, imploran ser traducidos. Éste fue el caso de Blanco que, al volver a nacer en francés, quizás se haya acercado más aún a su reto original, a la lección de Mallarmé, cuya presencia blanca y rigorosa domina los 319 versos del poema. «Nosotros», le escribe Paz a Claude Esteban al leer su versión «espléndida», «reflexionamos sobre las palabras; ustedes, los poetas franceses, saben que las palabras reflexionan entre ellas. Nunca me había parecido tan palpable esto como ahora, al leer su traducción»[10].

          La correspondencia nace del diálogo entre dos poetas traductores, y sólo se terminaría con la muerte del mexicano. Se han hallado cuarenta y cinco cartas, de las cuales, algunas procedían del archivo Claude Esteban, en el Institut Mémoires de l’Édition Contemporaine (IMEC), en Caen, pero la mayoría me han sido entregadas directamente por Christine Jouishomme, Xavier Bruel y Paul-Henri Giraud. De este conjunto, sólo cuatro son de Claude Esteban, contra treinta y cinco de Octavio Paz[11]. La paciencia y la perseverancia permitirán, espero, encontrar pronto aquellas que faltan y completar la transcripción. Empero, las líneas del autor de Blanco, que son las que nos traen las noticias de Claude Esteban, son ya una invitación a conocer o volver a descubrir a quien fue uno de los principales traductores de Paz al francés: una figura poética discreta cuya obra es deslumbrante.

          Claude Esteban fue poeta, traductor, crítico de poesía y artes pictóricas, editor y profesor en el Instituto de Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad de la Sorbona. Como poeta —un poeta bilingüe que decidió escribir en francés, su idioma materno, con la excepción de unos versos compuestos en español tardíamente[12]—, va hermanado con algunos de sus mayores franceses como André du Bouchet, Yves Bonnefoy o Jacques Dupin; en la «búsqueda de una palabra más humilde que reciba el mundo hasta en su quebradura y su herida»[13]; en la atención concedida a las cosas más pequeñas y frágiles del universo sensible, las más silenciosas también; en el tono de una «voz baja»[14], una voz que se va borrando[15], que apenas se oye[16], que se fragmenta en pedazos[17]. Y traductor, lo es como poeta —por cierto, aquel que traduce poesía siempre es poeta, aún sea en potencia, asegura Yves Bonnefoy[18]—, buscando voces amigas, llevándolas a resonar en su obra poética propia, dando a escuchar la suya también a través de ellas. Algunas de esas voces pertenecen al Siglo de Oro, como las de Francisco de Quevedo o Luis de Góngora; otras son contemporáneas, como las de Jorge Guillén, Federico García Lorca, César Vallejo, Juan Ramón Jiménez o Vicente Aleixandre; otras, al fin, no son de idioma castellano, como las de Mario Luzi, Fernando Pessoa, John Montague, T. S. Eliot, Virgilio o incluso Adonis. De todos ellos, el poeta al que más habrá traducido, sin lugar a duda, es a Octavio Paz.  

          Se han escogido aquí cinco cartas. Las tres primeras de la selección son también las primeras entre los intercambios de los poetas. En la cuarta, del 22 de enero de 1986, Paz le dirige a Claude Esteban «observaciones, preguntas y sugerencias» en torno a su traducción de El fuego de cada día, —cuyo título todavía no quedaba decidido— «¿Qué le parece la idea de cambiar el título? Retour era inexpresivo; Le feu de chaque jour es un poco boy-scout pero…»[19]. En la quinta, escrita a finales de 1996 o principios de 1997, Claude Esteban pide aclaraciones sobre el sentido de un verso de Respuesta y reconciliación, «soneto de sonetos»[20] —decía Paz— sobre Quevedo, compuesto en 1996. Con el «alma más nocturna que el Siglo de Oro haya suscitado»[21], según lo llamó Claude Esteban, se abre la correspondencia —«Estoy acabando la traducción —peligrosa, imposible— de algunos sonetos de Quevedo»[22]—; con la misma se cierra. Ésta y la de Mallarmé son las figuras que acercan a ambos poetas, ambas voces, en los dos idiomas que los reúnen. 

          Estas cinco cartas enfocan una de las caras de la correspondencia: son una ventana al trabajo vivo de traducción poética, cuyas apuestas se desvelan en el taller —no en la teoría—. La larga carta de Octavio Paz sobre Le Feu de chaque jour es especialmente esclarecedora, desde los esfuerzos para rescatar la red de sentido que tejen las resonancias —«¿No se podría encontrar un equivalente del juego de palabras? Casa de citas = maison de passe»— y procurar no caer en la conceptualización —«¿au creux? Hoyo es más concreto: trou»— hasta, a veces, la capitulación obligada, el dejar las armas lingüísticas —«Cacomixtle no es exactamente renard[23] pero ¿qué hacer?»—.  

          Las páginas transcritas aquí confirman una vez más la importancia de las cartas en el conocimiento crítico. También nos reciben en el espacio emocionante de la amistad entre dos grandes poetas, uno «francés hispanizado» y otro «hispanoamericano afrancesado»[24], amistad cuyo nacimiento, precisamente, fue epistolar. 


Nota bene

Solo se han corregido las escasas erratas halladas cuando podían llegar a dificultar la comprensión del texto. Las correcciones aparecen entre corchetes.

          Los pasajes subrayados en los manuscritos están transcritos en cursivas; los testados aparecen entre diagonales.

          Después de las cartas de Claude Esteban, escritas en francés, propongo una traducción.

Sévana Karalékian[25]




Claude Esteban

Nacido de madre francesa y de padre español republicano refugiado en Francia, Claude Esteban (París, 1935-2006) fue poeta, traductor, crítico de literatura y artes plásticas, editor —en particular de la revista Argile en Maeght de 1973 a 1981 y de la colección “Poesía” en Flammarion de 1984 a 1993—, profesor de poesía y pintura españolas en el Instituto de Estudios Hispánicos de la Universidad de la Sorbona y presidente de la Maison des Écrivains de 1998 a 2004. 

          Lo atravesaba el sentimiento de un desgarramiento entre dos idiomas, “dos representaciones irreconciliables del mundo” —una, francesa, que “se aplica con tenacidad admirable a reconocer, bajo lo particular, la inmutabilidad de una esencia”; otra, española, que tiende a “perderse en la pluralidad de los posibles”. Sobre la sensación de ser un “visitante inoportuno”, un “apátrida” o, para retomar el título de uno de sus libros, un “extranjero ante la puerta”, escribió Claude Esteban en Le Partage de mots (La heredad de las palabras), ensayo autobiográfico magnífico que formula algo de las dudas de todos aquellos quienes viven entre varias lenguas.  

          Su obra responde a este “desmembramiento”; procura, quiere reconciliar aquellos dos idiomas, en particular mediante la traducción poética —Claude Esteban casi nunca escribiría en español—; es una búsqueda incesante de convocar la realidad con las palabras —no sólo en la poesía sino también en el acompañamiento de las obras plásticas, de las que esperaría y hasta exigiría que se entregaran a la misma tarea—.  

          Sus libros han sido traducidos al español, al inglés, al italiano, al árabe, al búlgaro, al coreano, al griego, al neerlandés, al polaco, al portugués y al turco. Recibió en el 2003 el Premio Goncourt de la poesía. 




1. De Claude Esteban a Octavio Paz

Lacoste, le 17 avril 1968

Claude Esteban

11, rue Daguerre

Paris XIV


          Cher Monsieur,


          Convenons d’abord d’une chose : je vous écrirai en français— je ne me hasarderai pas devant vous en espagnol…—, et si vous en avez un jour l’occasion, répondez-moi en espagnol.

          Quelle joie de recevoir de vous le superbe Blanco! Un «blanco» qui est, en vérité, une explosion somptueuse de couleurs et de sons, une sorte de «relámpago» —nous n’avons pas en français l’élan magique de l’«esdrújulo»— mais aussi, et tout ensemble, un paysage rêveur, un tremblement obscur des arbres, une question jetée à l’inclémence. Je voudrais tenter de le traduire— sans fixer, sans figer las esculturas rápidas del viento… et vous en soumettre dans quelque temps la traduction. Mais peut-être avez-vous déjà songé à quelqu’un… Il n’importe. Pour moi-même, je me risquerai sur cette blancheur rigoureuse. Mais comment marcher sur la neige sans laisser la trace d’un pas?

          J’achève la traduction —périlleuse, impossible— de quelques sonnets de Quevedo. Ce sont ceux que tous les hommes de langue espagnole ont eus sur les lèvres (Miré los muros… Cerrar podrá mis ojos… Todo tras sí… Ah de la vida… etc.)

          J’espère qu’ils paraîtront bientôt dans la N.R.F avec le poème espagnol en regard.

          J’imagine mal la flore de New Delhi en ce mois d’avril et les couleurs du jardin où je vous vois écrire. Ici, en Provence, où je passe Pâques, le lilas est en fleur, et les iris, et les premières pivoines.

          Notre ami Yves Bonnefoy est sans doute votre hôte. Transmettez-lui, je vous prie, mes amitiés et croyez, cher Monsieur, à mes sentiments de bien vive admiration et à ma reconnaissance.


Esteban


*


Lacoste, a 17 de abril de 1968

Claude Esteban

11, rue Daguerre

Paris XIV


          Estimado señor:


          Convengamos primero de una cosa: yo le escribiré en francés —no me arriesgaré a escribirle en español...—, y si llega un día a tener la oportunidad, contésteme en español.  

          ¡Qué alegría recibir de usted el estupendo Blanco! Un «blanco» que es, en verdad, una explosión suntuosa de colores y sonidos, una suerte de «relámpago» —no tenemos en francés el impulso mágico del «esdrújulo»— pero también, y todo junto, un paisaje soñador, un temblor oscuro de los árboles, una pregunta lanzada a la inclemencia. Quisiera tratar de traducirlo —sin fijar, sin congelar las esculturas rápidas del viento… y presentarle dentro de un tiempo la traducción. Pero quizás ya haya usted pensado en alguien más… No importa. Para mí mismo, me arriesgaré sobre esta blancura rigorosa. Pero ¿cómo caminar sobre la nieve sin dejar la huella de un paso?

          Estoy acabando la traducción —peligrosa, imposible— de algunos sonetos de Quevedo. Son aquellos que todos los hombres de idioma castellano han tenido sobre los labios (Miré los muros… Cerrar podrá mis ojos… Todo tras sí… Ah de la vida… etc.)   

              Espero que pronto salgan en la N.R.F. junto al poema español[26]

          Me cuesta imaginarme la flora de New Delhi en este mes de abril y los colores del jardín en que lo veo escribir. Aquí, en Provenza, donde paso Semana Santa, la lila está en flor, y los iris, y las primeras peonías.

            Nuestro amigo Yves Bonnefoy debe de ser su huésped. Transmítale por favor mis amistades y crea usted, estimado señor, en mis sentimientos de gran admiración y en mi gratitud.


Esteban 



2. De Octavio Paz a Claude Esteban


Delhi, a 28 de abril de 1968


Querido Claude:


          De acuerdo: yo le escribiré en español y usted me contestará en francés. Además, nada de Monsieur ni de Señor —Claude y Octavio, sin apellido. 

          Su carta me produjo una gran alegría. Temía que no hubiese recibido Blanco y, sobre todo, temía que no le interesase. Precisamente en esos días había leído unos poemas suyos, precedidos por una nota de Severo Sarduy, en Sur. Creo que nuestras tentativas se cruzan en más de un punto pero, como dice nuestro amigo cubano, su poesía es “blanco sobre blanco” y mi poema es una peregrinación hacia ese inalcanzable blanco —a través de cuatro colores. Aparte de la diferencia de temperamentos, el genio de cada lengua: hay una claridad francesa (no la de la lógica sino la de la poesía) y hay una claridad hispánica (no la del realismo sino la de Góngora.) El blanco por omisión y el blanco por acumulación: diferentes metáforas del silencio. Cada silencio corresponde —responde— a un lenguaje distinto. ¿No le parece extraño que el mismo silencio adquiera una tonalidad diversa —por decirlo así—, según sea la boca —la lengua, que no lo dice?  

          Si lo que me dice de Blanco disipó mi temor, su ofrecimiento de traducirlo me ha entusiasmado. Gracias, de veras. Aunque mi poema no presenta grandes enigmas —sobre todo para un traductor de Góngora y de Quevedo— no vacile en consultarme si tropieza con algún pasaje difícil. Creo que nuestro diálogo será fácil: usted es un francés hispanizado y yo un hispanoamericano afrancesado.

          Ives Bonnefoy me dijo, antes de salir hacia Tokio, el jueves pasado, que le gustaría muchísimo que su traducción de Blanco apareciese en un número próximo de L’Ephémère[27]. Esa proposición me encanta y/,/ me imagino/,/ que a usted también le agradará la idea. L’Ephémère es una de las poquísimas islas de poesía (tal vez la única), que hay en Francia y ailleurs. Las otras revistas son otra cosa: información literaria, crítica y literatura programática (Tel Quel[28]). No es que sea enemigo de la crítica ni de los programas pero tengo sed de obras, sed de realidades (así sean ilusivas) y no de ideas sobre las realidades. La crítica se ha convertido en una reflexión sobre el método y no sobre las obras —crítica de la crítica. /Pero/ No repruebo, aunque me asusta un poco, la riqueza de la crítica— en los críticos; lamento que los escritores se hayan vuelto críticos y lingüistas. En Mallarmé (o en Proust o en Joyce) la crítica era parte de la obra poética— era poesía; hoy la obra es parte de la crítica —es disertación o ejemplo de la teoría.

          En el jardín de Prithviraj Road #13 todavía necesitan al sol unas cuantas flores. Dentro de unos días todo se habrá secado y el mismo césped adquirirá tonos biliosos y amarillentos. El verano de Delhi es el venero y el gemelo del invierno europeo: la dominación del amarillo y del ocre, un cielo blancuzco, torbellinos de polvo rojizo, árboles desnudos y un silencio[so] calor. Otro blanco, otro silencio. Lo malo es que es más difícil desprenderse del calor que del frío. Nosotros, mi mujer y yo, nos iremos a refugiar en los Himalayas dentro de unos quince días y sólo regresaremos hacia mediados de julio —en la época del monzón. Una orgía acuática y vegetal. El cosmos danzante, tronante, chorreante y vestido con todos los tonos del verde. Un espectáculo extraordinario y, como todos los espectáculos, engañoso: la humedad no es menos temible que la sequía. Después, en octubre, una suerte de otoño primaveral, muchas flores, tibieza y claridad en el aire— una estación deliciosa que culmina en un invierno apenas frío y que dura dos meses. De todo eso hay ecos en Blanco

          Los Bonnefoy me recomendaron que le enviase un saludo de su parte. Mi mujer [m]e pid[e] lo mismo. Con el mío, son ya tres saludos

                                                                                                                                                              y un abrazo,

                                                                                                                                                               Octavio Paz



3. De Octavio Paz a Claude Esteban


Nueva Delhi, a 30 de julio de 1968.


Querido Claude:


          Los sucesos de Paris interrumpieron nuestra conversación, no la comunicación entre nosotros. Durante todos esos días pensamos con frecuencia en usted y en algunos otros amigos. Sabíamos que estaban allá, adonde nosotros hubiéramos querido estar, al lado de esos valientes y generosos muchachos. Y saberlo nos alegraba y nos animaba. Seguimos los acontecimientos día a día, gracias sobre todo a la BBC. Al principio con asombro, después con entusiasmo y, al final, con tristeza y otra vez asombro. Un 1848 relámpago y sin muertos, en el que de Gaulle ha desempeñado, simultáneamente, el papel de Luis Felipe y el del Príncipe Napoleón. Una operación circular: el general de Gaulle regresa de su retiro para salvar a la República del gobierno del general de Gaulle. La historia se empeña en ser el lugar de elección no de la razón sino del non-sense. Ese movimiento que empieza con las manifestaciones de mayo y termina con las elecciones de junio, ¿es una tautología o una contradicción? Si lo primero, Francia y Europa no tienen remedio: asistimos al “ocaso de las revoluciones”, como decía Ortega y Gasset. Si lo segundo, lo de mayo fue apenas el anuncio del gran sacudimiento europeo, el temblor que resolverá, aniquilándolas, las contradicciones acumuladas este medio siglo por el neocapitalismo en el Oeste y, en el Este, por el llamado socialismo. Me inclino por esta segunda posibilidad, aunque confieso que sin más fundamento que el de la pasión. No me resigno a aceptar que las barricadas de mayo hayan sido un último y débil eco de 1789, 1848, 1870 y 1936. Pero no creo que el próximo estallido sea para octubre. El tiempo de la historia es discontinuo… ¡y no coincide con el ritmo de las vacaciones!

          Hemos leído y releído su traducción de Blanco. Digo hemos porque Marie José también la ha leído. Nos parece espléndida: inspirada y fiel, a un tiempo estricta y fluida. Marie José encuentra que los pasajes mejores y más intensos son los finales. No es extraño: lo mismo sucede con el texto en castellano. Muchas veces su versión me gusta más que la mía (¿existe un texto original? Tal vez cada versión, sin excluir a la primera, sea una traducción de un texto no escrito.) Además, rigurosa y cruel correspondencia, su traducción ilumina y revela, casi en el sentido fotográfico, las debilidades de mi versión: aquello que a usted “no le suena” en francés, tampoco “suena” en español. Así, si algún reproche pudiera hacerse a su traducción, sería éste, más bien paradójico: en unas cuantas ocasiones usted no se tomó con mi texto las libertades que su misma imperfección le pedía. Pero, repito, en conjunto su versión es perfecta y muchos de sus pasajes dan la sensación de leer un poema escrito directamente en francés. Tengo a la vista otra traducción de Blanco, al inglés. Es obra de un amigo, el poeta (admirable) Charles Tomlinson. Es curioso, la versión inglesa no me enseñó el “otro lado”, el revés de la trama verbal del poema, como lo ha hecho la suya. No se trata de la “claridad” francesa sino de la lucidez poética de Claude Esteban. Comprendo que le fascine y aterre la tentación de Mallarmé. Cierto, los extraños también la sentimos e, inclusive, podemos adquirir esa conciencia poética del lenguaje. Ahora que, como todo lo adquirido, esa conciencia no es nunca enteramente nuestra: podemos ver el lenguaje español (o inglés) como Mallarmé; pero ni el español ni el inglés nos devuelven la mirada. Carecen de esa transparencia verbal que es, diría, el doble de la conciencia transparente de Descartes. El español sigue siendo una lengua sustancialista. Nosotros reflexionamos sobre las palabras; ustedes, los poetas franceses, saben que las palabras reflexionan entre ellas. Nunca me había parecido tan palpable esto como ahora, al leer su traducción. Aún no logro (no lo conseguiré nunca) aquello que, quizá, sea lo único que valga la pena: la disparition élucotoire du poëte[29]. Blanco fue una tentativa y nada más. Gracias a usted, lo sé. Consejo a un poeta futuro (de lengua española): hay que operar en el interior de las palabras.

          Es muy difícil, después de todo lo dicho, señalar frases y pasajes que podrían mejorarse en la traducción. En realidad, creo que la verdadera (y única) dificultad está al principio: las tres palabras (comienzo, cimiente y simiente[30]). Todo lo demás son comentarios, observaciones y preguntas, —como usted verá al leer las notas que acompañan mi carta. Subrayo: en la mayoría de los casos se trata de preguntas. Y en todos los casos mis observaciones se refieren a frases y palabras aisladas, sin tocar nada esencial. Su versión admite retoques, no cambios radicales. Y sobre todo: no debe alterarse el ritmo. 

          Espero que los amigos de L’Ephémère publiquen el poema completo. Eso fue, al menos, lo que me dijo Yves. Pero tengo mis dudas. Si, como usted mismo se adelanta a decirme, se decidiesen solo por un fragmento, habría que buscar otra revista. El poema debe publicarse en su integridad (sin excluir las notas finales). Usted me propone Preuves[31]. Estimo muchísimo a Bondy pero no me parece que Preuves sea, literariamente, la revista más a propósito para un poema de la índole de Blanco. Aparte de esta razón (fundamental) hay otra: para nosotros, los hispanoamericanos, resulta cada vez más difícil colaborar en los órganos del Congreso por la Libertad de la Cultura, después de lo ocurrido con Mundo Nuevo y Emir Rodriguez Monegal[32]. Pero me imagino que otras revistas podrían aceptar Blanco, si L’Ephémère lo rechazase. Por ejemplo: la N.R.F, la revista de Lambrich, Commerce, etc. Otra solución, quizá la mejor (si se descuenta L’Ephémère, que es adonde me gustaría que saliese), sería publicarlo en forma de libro, en una edición semejante, aunque más cuidada, que la de México. No sería difícil encontrar editor. De todos modos, hay que esperar la decisión de L’Ephémère[33].

          Me imagino que el libro de poemas que me anuncia no tardará en llegar[34]. ¿Recibió usted Topoemas? Dentro de poco le enviaré mi traducción del “Soneto en ix” —espero las suyas de Quevedo— acompañada de un comentario. ¿Le interesaría publicar en México? Hay dos revistas que no están mal: Diálogos y Revista de la Universidad.

          Querido Claude: gracias de nuevo. Marie José lo saluda con afecto y yo le envío

          Un abrazo cordial,

                                           Octavio


PD: Querido Claudio:

                                Estaba a punto de despachar esta carta cuando llegó, ayer, La saison dévastée. La edición es muy hermosa —los tipos y su tamaño, la composición, los grandes blancos y aún el calor del papel. Las puntas secas de Brigitte Simon ponen la misma concisión elíptica, por decirlo así, de los poemas; son sus rimas lineares, rimas asonantes, nada enfáticas ni obvias sino secretas. Los poemas me (nos) han impresionado. Unidad del conjunto e individualidad de cada poema; y en cada poema, estricto pero no cerrado, líneas memorables—unas como las hay de signos lanzados al espacio exterior (toute fenêtre s’aboli[t] —tout a pouvoir de blé —l’arbre arraché guérit le vent…) y otras, negras, raíces o huesos enleñados en el espacio interior (J’effacerai du jour jusqu’à ma voix —Je marche sans me rapprocher, Prisonnier du dehors (dos versos extraordinarios) —Cathédrales infimes contre la mort— Les dieux ne sont pas nés…) Me detengo: podría citar otras muchas líneas y poemas que me han tocado, exactamente como la mano toca la cuerda de la guitarra, y me han hecho resonar. Pero no resisto a la tentación de repetir otros dos versos —en ellos mi juicio se condensa y su libro se define. El primero: Le même dieu parle aux mêmes rivages. El segundo —respuesta, negación y continuación del primero: Poursuivre avec ce peu de sel. De uno a otro, de la extrema riqueza a la renuncia no menos extrema, se tu tiende el arco de su poesía —y de toda poesía. Yo estaba seguro de que usted era un poeta. Ahora tengo la prueba: esa estación devastada por alternativamente por el verano y el invierno, esa rotación que dura y sobrevive entre las dos fuerzas que la habitan, la destruyen y la recrean. La prueba /que es sobrepasa/ sobrepasa a todo lo que yo esperaba… 

          Marie José, primera lectora del libro, me pide que corrija el saludo que le enviaba más arriba: en donde dice: “lo saluda con afecto”, lea: “y profunda admiración”. Yo me uno a sus palabras y le envío, de nuevo, un cordial abrazo,

               Octavio 


PS: ¿Habrá una edición corriente de su libro?[35] Si es así, envíeme un ejemplar: los libros de lujo no se prestan a la relectura…


4. De Octavio Paz a Claude Esteban


A 22 de Enero de 1986


Querido Claude:


          Hace unos días recibí al fin Le nom et la demeure[36]. Precioso (y preciso) título. Todavía no he podido leer sino, rápidamente, las secciones que no conocía: Le jour à peine écrit y Paroles d’eau, paroles d’air. El primer conjunto me ha encantado, desde el comienzo: el descubrimiento no tanto de la novedad del mundo como la de unos ojos para los que ver es también tocar y tocar decir, hasta el final: la disipación de lo visto y de lo dicho —tout le vent sur la page à peine écrite. En el tercer conjunto descubro a otro Claude Esteban. Mejor dicho: a otros. En uno de ellos no es difícil advertir ecos del lirismo español, casi canto y casi baile, a ratos alado y otros sentencioso. Otro de ellos prefiere la reflexión al baile y se convierte en el teatro del combate de reflejos entre las palabras que dicen al mundo y el mundo de palabras que se despliega en la página. Los ojos del poeta-lector disipan esas configuraciones de luz y sombra: poesía crítica o, más bien, poética del poema. (¡Qué lejos de las monótonas, obsesivas “deconstruccions” universitarias!) Admirable e imposible programa: escribir los Teatros del Ojo. Teatros mentales, vegetales y verbales: el jardín que describimos es una larga y tupida frase que es un cuerpo, una corriente de agua obscura, un murmullo que se apaga entre arenas equívocas. Y hay otro Claude: el de las Cuatro Improvisaciones. Es un poeta que yo no esperaba y que me sorprende… Y aquí suspendo estas impresiones —porque lo que he dicho no son sino impresiones rápidas en el curso de una lectura también rápida. Ya hablaremos con más calma. Por ahora me limito a decirle que veo en su libro, simultáneamente, un término, una consumación, y un comienzo. ¿Me equivoco? 

          ¿Qué le parece la idea de cambiar el título? Retour era inexpresivo; Le feu de chaque jour es un poco boy-scout pero… Tampoco me gusta Confluences. Se me ha ocurrido otro título: Visto y dicho, Vu et dit. Dígame que le parecen estos cambios[37]. Por último: creo que debemos suprimir dos poemas, Totalité et Fragment y Face au temps. No estoy muy seguro del valor poético del primero; además, me parecen intraducibles casi todos los juegos de palabras. Si se suprimen estas colisiones de sonidos y sentidos, ¿qué queda? Nada o casi nada. En cuanto al segundo: el texto juega con los títulos de las fotos de Alvarez Bravo pero ¿qué pueden evocar, para el lecto[r] de lengua francesa, esos títulos? Dígame si cree usted que estoy en lo justo. Pero le ruego que sea severo. Pida consejo al poeta de Prose dans l’ile…Otra duda, menos grave: Tintas y calcomanías[38]. Es demasiado circunstancial; tal vez, lo salva, en parte, el humor. ¿Lo excluímos o lo indultamos?

          Cuando lea las hojas que le envío con esta carta, verá usted que la mayoría de mis recomendaciones tienden a restablecer, a veces a fortificar, el carácter concreto, inmediato y particular de muchas expresiones e imágenes. A las diferencias entre el francés y el español, sobre las que no necesito extenderme pues usted las conoce mejor que yo, hay que añadir, en este caso, la índole de estos poemas. Son casi siempre un cuerpo a cuerpo con una realidad en la que lo físico, lo histórico y aun lo religioso son inseparables. Una realidad inmediata, directa, primaria, con frecuencia terrible y, a veces, aun monstruosa. Una realidad bruta y, no obstante, compleja, abismal. Comprendo que a veces mis expresiones resulten primarias, descarnadas, toscas y hasta brutales. Comprendo que a veces colindo con el periodismo o, más bien, con el reportaje. Otras, con el expresionismo. Nunca me atrajo esta tendencia: en materia de desmesura me incliné siempre por el surrealismo. Reconozco sin embargo que lo moderno —sobre todo nuestras ciudades— es de alguna manera “expresionista”…. Por supuesto, mis observaciones son, en su mayoría, preguntas; otras, lo admito, probablemente son hijas de mi ignorancia de los secretos matices de la lengua francesa. Por todo esto, no las tome al pie de la letra sino como ejercicios de contradicción. Me apoyo en el Claude Esteban que dice: il faut continuer avec la terre dans la bouche. De cailloux contre l’eloquence… 

                     Espero su respuesta con an[s]iedad y le envío un abrazo grande

               Octavio


Una última recomendación: los subtítulos deben ir en una página, solos. Así ganaremos ocho páginas —piense que el libro es muy delgado. 


Observaciones, preguntas y sugerencias.


(El primer número designa la página de su manuscrito; el segundo la línea: 3 – 2 = página 3, línea 2)

Título: cambiarlo por Le feu de chaque jour.

1- El título de esta sección (Configurations) debe ir en hoja aparte.

2-2 Me pregunto si no podría decirse “dresse et annule” (o algún otro verbo semejante: dissoudre, détruire, etc.) Lo digo porque más adelante reaparece la pareja hace/deshace.

2-9 ¿contre o dans?

2-15 ¿des abris o des maisons, foyers, demeures, etc.?

2-23 ¿l’éclat o la lumière?

4-1 Más bien: la-haut

4-3 De (mayúscula)

5-7 ¿subtiles o lègers, souples, lestes?

8-12 ¿foyer? Más bien, creo, bûcher, brasier. Pero usted dirá…

8-15 ¿nuées o nuages?

8-16 ¿dispersion o dissolution, dissipation, disparition?

8-17, 18, 19, 20 y 21. Me atrevo a sugerir:

Les maisons s’allument.
Le ciel se presse contre la fenêtre.
                                           Enfermée --->
entre ses quatre murs,
                                        la cour s’isole,
parachève sa réalité.
O bien (líneas 20 y 21) 
                               La cour est plus seule encore.
Ainsi parachève sa réalité.
O algo así…

8-26 ¿Es necesario Tous?

9-1 ¿Bouge? Más bien: berce, balance.

9-8 “De biais” está bien pero más adelante se dice oblique.

¿No sería mejor decir aquí también: oblique?

10-4 Sugiero: par de voies différentes.

10-11 Sugiero: san sombre.

12-21, 22, 23 y 24. (Poema 4, líneas 3, 4, 5 y 6). Faltan dos líneas después de la línea 21. El original dice así: Tú tienes la forma de una fuente/no de agua sino de tiempo/En lo alto del chorro de la fuente/Saltan mis pedazos… Eliot Weinberger tradujo al inglés: You have the shape of a fountain made/not of water but of time/My pieces bob/at de jet’s tip. No estoy muy seguro de que “tombent en morceaux” equivalga a “saltan mis pedazos”. Saltar es sauter, bondir, éclater. En inglés, bob da muy bien la idea: danser sur l’eau.

13-7 (Poema 5, línea 4). No se puede decir: Tu flottes dans le vent plus lumière que corps? Prefiero el substantivo. Pero usted dirá…

13-8 (línea 5 del poema 5) ¿No es mejor: le soleil croit? Veo al sol como un árbol invertido, con raíces en el cielo. De nuevo: usted dirá. 

13-16 (Poema 6 línea 1). ¿Le froid immobilise le monde.

14-1 Debe decir: Elle descend.

14-4 ¿Sous mes yeux o par mes yeux? La imagen de la mujer desciende por mis ojos.

15- El título de esta sección, (Ville de México), debe ir en hoja aparte. 

15-14 ¿No sería mejor: temps/linge qui sèche au terrasses?

15-21 ¿Tracée o écrite?

16-6 ¿Balustre? Más bien: balcón.

17-6 Sugiero, tal vez: saisons qui se multiplient en poignards

17-9 au lit de miroirs au lit de couteaux

17-9 Sur les vastes socles des lieux communs

17-21 “/anclave taciturne de/ carnavals” /No/ Sería bueno encontrar un equivalente/s/ de Gigantes o Cabezudos: tarasque, gargouille, creo que mitaine, gorgone, goule, etc.

17-24 “Sauterelles rouges” es exacto pero no evoca la idea de plaga destructora, voraz. Además, el adjetivo “rouges” quizá le da cierta coloración ideológica que el original no tiene. ¿No hay una expresión coloquial que aluda a una nube de insectos destructores de las cosechas?

17-28 Beneméritos = padres de la patria, próceres, dignatarios, magníficos, etc. En México, el Benemérito por antonomasia es Juárez. Lo más exacto sería: “les dignitaires” pero es débil. Quizá podríamos recurrir a las órdenes angélicas: les trones et les dominations. En ese caso, modificaríamos también el español: los tronos y las dominaciones. Es una mejoría, en todos los sentidos, ¿no le parece?

17-29 Cacomixtle no es exactamente renard pero ¿qué hacer?

17-30 Se refiere a la víbora de cascabel — serpent à sonnettes. Sugiero: au Crotale et à sa Serpent.

18-1 ¿Es necesario “dressés”?

18  Entre las líneas 3 y 4: separación de estrofas.

18-5 Encallados. Los barrios como navíos encallados.

         Encallar — échouer 

18-8 Sugiero: terrains vagues.

18  Entre las líneas 28 y 29: separación de estrofas.

18-30 ¿crasseux o poussiereux?

21-10 ¿Es demasiado enfática la repetición del original: estoy/en una jaula colgada del tiempo = Je suis dans un geole (cage)/suspendue au temps? ¿Geole? ¿Pendue o suspendue? 

21-14 ¿“querelles de métaux” o batailles de métaux?

21-15 “Avalanches de verre” es exacto pero no podría encontrarse algo equivalente a despeñavidrerío? En inglés: glasshatter. 

21-18 Desgajar es arracher. Como un árbol al que se le arranca una rama…

21-26 ¿“Effleure o palpe, tate? El original dice: palpa.

22-7, 8 y 9 ¿No es posible encontrar algún equivalente de esas aliteraciones y ecos verbales: “Retumba de tumbo en tumbo /fechas/ hechos y fechas / mi / nacicaída.” Ojalá que pudiese preservarse algo de esos juegos que son también alusiones, voluntariamente grotescas, a las caídas: a la primera, la del nacimiento, y a las otras, sin excluir a la del final, la de la tumba.

21-11 ¿Cavités o concavités?

22-12 ¿Fardeau o sac?

22-15 ¿Chiffonées o ridées? Es más exacto: ridées.

22-24 Literalmente: entre les planches fendues (o pourries). La caja de la línea anterior (23) es por supuesto el cercueil. 

22-29 Sugiero: soudain tas de poussière o, si es posible decirlo así, tas de poussière soudaine. Súbito es adjetivo y califica a polvo.

22-31 ¿Inentamé es no-usada? La frase viene de Fray Luis de León: la luz no usada es la luz espiritual, la increada

22-32 Casi no es comme. ¿Encore endormie?

22-33 lumière de l’aube  —du petit jour— du petit matin.

22-34 Veo a la luz de la madrugada como una campesina que baja de la montaña: à peine descendue de la montagne.

23-24 ¿Mot d’une phrase morcelée? El original dice: syllabe de cette phrase brisée (cassée).

24-18 La idea es: agitación sin finalidad y sin comienzo. Antes se dijo: l’origine s’eloigne,/la fin s’efface.

24-22 ¿forcé? ¿yeux? El original dice, literalmente: nul n’a/ouvert les paupières de Pierre du temps.

24-28 ¿aux creux? Hoyo es más concreto: trou. 

24-31 ¿Dépotoir o fumier?

24 Entre la línea 34 de la página 24 y la 1 de la página 25: separación de estrofas.

25-7 ¿Privées d’ombre? El original es más simple: Paroles san sombre.

25-12 ¿de ma phrase o de cette phrase?

26-5 Cuenca vaciada: orbite vidée (¿évidée?), saccagée, vacante, etc.

26-7, 8 y 9 Estas líneas se refieren a la desecación del lago de México. La ciudad, México Tenochtitlan, fue construida en un lago, hoy desaparecido; pero no fueron el sol, la tierra o el aire los que acabaron con el lago sino los hombres (Línea 9: por errata de imprenta dice nombres en lugar de hombres) Literalmente:

                    Le soleil n’a pas bu le lac, o Le soleil ne bu pas le lac, o ce n’est pas le soleil celui qui a bu le lac (prefiero la tercera versión).

                    La terre ne absorba pas l’eau, etc. En lugar de absorber podríamos decir, creo, aspirer.

                    L’eau n’a pas retourneée à l’air, etc.

                    Les hommes furent les executeurs du sable

26-22 la parole qui descend en langues de feu

26-23 ¿Es necesario decir s’est défaite? ¿No basta con decir: défaite? ¿Défaite o cassée?

27-2 ¿devint o fut?

27-12 Borgne. El perro tuerto es Xólotl, el doble de Quetzalcoatl, guía de los muertos en el mundo de abajo. El ombligo de la luna es el lago del valle de México, el lago desaparecido.

28-7 ¿Tapis o natte?

28-11 ¿siège solaire o siège du soleil?

28-18 La onomatopeya tris-tras alude, en este caso, al ruido repetido de tijeras, cuchillos u otros instrumentos cortantes. Sobre todo: tijeras, ya que “podan” al árbol inteligente  —al hombre.

29-26 ¿Théâtre pierreux o de Pierre?

29-27 No cercle sino cirque. ¿Évidé o vidé?

30-6 ¿Vastes o grosses?

30-14 syllogismes affilés — tranchants, coupants

30-26 tachés d’encre.

31-5 ¿Nourrissent o allaitent? No creo que sea “à leur” sino avec.

31-9 ¿No se podría encontrar un equivalente del juego de palabras? Casa de citas = maison de passe.

31-10 ¿No podríamos conservar la ambiguedad de trama: urdimbre de hilos y enredo, engaño?

31-13 ¿on a craché sur l’origine? Pero usted dirá…

32-6 ¿L’eau différente? Prefiero: l’eau autre. En español también es forzada la frase (el agua otra) pero me parece expresiva. 

33 Debe cambiarse el título de esta sección. Si no recuerdo mal, hubo en Francia una revista que se llamó Confluences. Se me ha ocurrido: Visto y dicho = Vu et dit. El título debe ir en hoja aparte. 

33-19 el sino: ¿le site?

33-25 Se pierden casi todas las aliteraciones pero ¡qué remedio! En otras partes de este texto usted encuentra, prodigiosamente, equivalencias y analogías. Sin embargo, me pregunto si no se pierde mucho en la traducción. En los tres poemas de la sección Ciudad de México también hay pérdidas pero me atrevo a pensar que están compensadas por otros elementos. No así en Totalidad y Fragmento. Quizá debe suprimirse. 

38-18: lenta/muerte/ mente. ¡imposible quizá!

39-5 Dans le blanc de l’instant. La cible est l’instant.

39-18 ¿Travailleur o ouvrier?

          Creo que este poema también debe suprimirse. Los títulos de las fotos son el apoyo del texto — los títulos y las fotos mismas. Creo que esto se pierde y, así, se pierde el mayor atractivo del poema. 

43-5 ¿No se puede encontrar un equivalente de “hechos con los desechos”?

43-8 Timbre, en México, es estampilla, el timbre-poste de Francia. ¿No hay un equivalente de “cuentas de vidrio” para conservar el juego la línea siguiente: “cuentas del tiempo”? 

43-9 Sugiero: contes en lugar de récits

43-10 Sugiero: qui tisse et détisse les échos.

43-20 Vaso de encuentro (o reencuentro): receptáculo que usan los químicos para la circulación de los disolventes. Aquí, un vaso (una caja de vidrio) para el encuentro de diversas reminisencias e imágenes. Me doy cuenta de que es casi imposible traducir la frase pero, en cualquier caso, debe modificarse la línea ya que “receptada de reminiscencia” omite la idea de encuentro y /pasión/ fusión de recuerdos e imágenes. ¿Vasse communicant de réminiscences? O algo así. 

43-21 En las cajas de Cornell figuran las constelaciones. Sugiero constellations

44-16 ¿flagrante o patentes?

45-16 y 21 Sangría: ambas líneas deben empezar un poco más adentro.

45-21 (última línea) ¿mange o devore?

46 El título de este poema (Nocturno de San Idelfonso), que por sí mismo forma una sección, debe ir en hoja aparte.

46-16 ¿versatile o changeante?

47-5 A la bouche…

47-6 Tal vez es mejor modificar levemente el texto:

                       Ces mots perforent le temps.

47-7 Sugiero: Peut-être est-ce moi celui qui attend à l’autre bout du tunnel.

47-17 ¿logé o établi?

47-19 ¿contre o sur?

48-14 ¿No hay nada equivalente a soledumbre?

48-22 ¿insoucieux o indifférent?

48-23 Sugiero: des afiches lacérés.

48-24 ¿No es mejor: À cette heure…”

48-25 Les murs rouges.

48-26 No “tournent au noir” sino “sont noirs et respirent” o, si le parece demasiado brusco el salto: “déjà noirs, respirent”.

49-5 ¿enfouie o tombée?

49-18 ¿parmi des images brisées?

49-27 ¿palais humiliés?

49-30 Cumulos = cumulus. Pero es feo. Quizá: Nuages o Amas de nuages?

50-1 Sugiero: sur le graves (lourdes) masses.

50-2 Vaincues.

50-3 ¿No hay un equivalente? Pesadumbre: peso y pesar.

50-10 No con (avec) sino entre, es decir, por un camino intermedio entre el de Aliocha Karamazov (la santidad) y el de Julian Sorel (un oportunista que al fin escoge la pasión y el patíbulo).

50-16 No: el viento juega con espejos, hace con ellos espejismos, inventa mira/g/jes y quimeras, ilusiones.

50-27 y 28 Sugiero: Fruits: astres/ils flambent.

51-6 y 7 El sentido no es que la noche “se retourne ver soi meme” sino que “junta sus pedazos” (rassemble ses morceaux) y “se une a sí misma o consigo misma”. Los verbos son se joindre, s’unir a soi meme y recueillir ses morceaux.

51-11 letras ya fijas en la página: lettres pétrifiées

51-16 ¿marche o promenade?

52-1 ladrillos=briques. Materiaux es demasiado general. 

52-2 du Secrétaire General de 1 Enfer. Una persona: el Diablo, Stalin —como quiera llamarlo.

52-6 La rage

52-11 ¿No es mejor: foules?

52-12 ¿No es mejor imbroglio que intrigue?

52-16 ¿Sur o dans?

52-22 Su traducción es exacta pero el español, creo, es más enérgico: La culpa que no se sabe culpa.

53-7 nombres = noms.

53-20 ¿perdues o vues?

53-22 Sous ce soleil = bajo este sol.

54-28, 29 y 30 Literalmente (usted mejorará estas líneas): en marche vers nulle part:/elle est notre chemin à tous:/le vérité c’est le parcourir. O: le parcourir: c’est notre seule vérité. O le parcour: notre (o la) seule vérité.

55-5 “Dans le suspens” no es suspendidas. ¿Suspendus?

55-18 y 19: separación de estrofas.

56-2 Tinaco, en México, es réservoir, citerne. Es un depósito de agua colocado generalmente en las azoteas.

56-4 ¿No es mejor corporelle?

56-7 La línea es un poco enfática. El original es más simple.

56-6 ¿lumière o clarté errante?

56-25 ¿floraisons o végétations? Tal vez végétations es término médico…

57-3 Me parece confuso “a son mouvoir” ¿No podría buscar algo más límpido? Quizá: s’attache/à ses changes —a sa durée— a son passage, son cours, etc.

57-11 Le clair commence ¿no es elíptico? El original es simple: Clarea.

57-27 Sugiero: cours pacifique.



5. De Claude Esteban a Octavio Paz [39]


---> VUELTA


Carta y traducción de Respuesta y reconciliación (6 páginas) para

Octavio Paz, Hotel Camino Real


Cher Octavio, chère Marie Jo,


          J’ai été un peu rassuré en entendant Octavio par téléphone, le jour de Noël. Je puis imaginer tous les soucis qui sont les vôtres —et je suis de tout cœur auprès de vous dans ces moments si pénibles. J’espère que vous allez très vite retrouver et la santé et le courage… et une nouvelle maison!

          Octavio, voici la traduction annoncée. Elle passe bien en français, me semble-t-il. Un seul au doute au vers* (page 2): le vers espagnol est:

          pues ni siquiera sabe que es la vida.

J’ai traduit après hésitation : «puisqu’elle ne sait pas même qu’elle est la vie» —mais on peut comprendre, et écrire (je préférerais) «puisqu’elle ne sait pas même ce qu’elle est» ou «puisque la vie ne sait pas même qu’elle est la vie». Éclairez-moi! Vous pouvez communiquer avec moi par fax (même numéro que mon téléphone— PARIS 1-43222309). 

           Je vous souhaite à tous deux, en dépit de ces temps difficiles, une bonne année 97!


                                                                                                                                                             Un abrazo y el cariño 

                                                                                                                                                      de Claude


*


---> VUELTA


Carta y traducción de Respuesta y reconciliación (6 páginas) para

Octavio Paz, Hotel Camino Real


Querido Octavio, querida Marie Jo,


          Me he tranquilizado un poco al escuchar a Octavio por teléfono, el día de Navidad. Puedo imaginarme todas las preocupaciones suyas —y estoy de todo corazón junto con ustedes en esos momentos tan penosos. Espero que vuelvan ustedes a encontrar muy pronto la salud y el ánimo… ¡y una casa nueva!

          Octavio, he aquí la traducción anunciada. Suena bien en francés, me parece. Una sola duda en el verso* (página 2): el verso español es:

          pues ni siquiera sabe que es la vida.

           He traducido después de haber dudado: “puisqu’elle ne sait pas même qu’elle est la vie” —pero se puede entender, y escribir (preferiría yo) “puisqu’elle ne sait pas même ce qu’elle est” o “puisque la vie ne sait même pas qu’elle est la vie”. ¡Acláreme! Puede usted comunicarse conmigo por fax (mismo número que mi teléfono —PARIS 1-43222309).

           Les deseo a ambos, a pesar de esos tiempos difíciles, ¡un feliz año 97!


                                                                                                                                                             Un abrazo y el cariño 

                                                                                                                                                      de Claude



[1] Carta n°1. 

[2] Ibid.

[3] Claude Esteban, La Saison dévastée, París, Galerie Jacob, 1968, sin paginar. Una carta a André du Bouchet en el ejemplar que ese donó a la Bibliothèque Littéraire Jacques Doucet revela que el libro de poemas se publicó en junio de este año.

[4] Luis de Góngora, «Cinq sonnets» (Au Sépulcre du Greco —À Cordoue), en NRF., I-1967, París, n°169, pp. 378-384; Vicente Aleixandre, «Trois poèmes» (L’arbre — Le froid — Au fond du puits), en NRF, X-1967, n°178, pp. 736-740; Jorge Guillén, «La stimulation surréaliste», en NRF, IX-1967, n°172, pp. 895-901.

[5] Severo Sarduy, Écrit en dansant (traducción de Étienne Cabillon, Claude Esteban y el autor), París, Seuil, 1967.

[6] Claude Esteban, «Poèmes/Poemas» (traducción de Severo Sarduy y el autor), en Sur, mayo-junio de 1967, Buenos Aires, n°306, pp. 18-25.

[7] Severo Sarduy, «Contra el terror», ibid., p. 17. 

[8] Carta n°2. 

[9] Carta de Claude Esteban del 5 de enero de 1995.

[10] Carta n°3.

[11] Las seis otras provienen de Dana Holland, secretaria del International Seminar de Harvard, James S. Plaut, historiador del arte, Tomás Segovia, Hubert Juin y Marie José Paz.

[12] Claude Esteban, Diario inmóvil/Diario immobile (ed. bilingüe español/italiano, traducción al italiano de Jacqueline Risset), Milano, All’insegna del pesce d’oro, 1987. Hubo traducción al francés (desde la versión italiana) por Emmanuel Hocquard y Raquel Levy: L’insomnie, journal, París, Fourbis, 1991. 

[13] Xavier Bruel, «Par-delà la distance», en Europe, marzo de 2010, n°88, p. 4.

[14] Ibid., p. 5; Jacques Dupin, «L’ordre donné à la nuit», ibid., p. 13. 

[15] «Borraré del día hasta mi voz» («J’effacerai du jour jusqu’à ma voix»), escribe Claude Esteban en La Saison dévastée (op. cit.)

[16] Claude Esteban, Le Jour à peine écrit, París, Gallimard, 2006.

[17] Id., Morceaux de ciel, presque rien, París, Gallimard, 2001.

[18] Yves Bonnefoy, «Traduire la poésie» (1989), Entrevista con Jean-Pierre Attal en La petite phrase et la longue phrase, Brive, La TILV, 1994, p. 78.

[19] Carta n°4.

[20] Octavio Paz, Quevedo, Heráclito y algunos sonetos, en Obras completas, Mexico, Fondo de Cultura Económica (FCE), 2014, II, p. 651.

[21] Claude Esteban, «De la poésie comme insurrection», Critique de la raison poétique, París, Flammarion, 1970, p. 195.

[22] Carta n°1.

[23] Zorro.

[24] Carta n°2.

[25] La marsellesa Sévana Karalekian estudia el doctorado en las universidades de Nantes y La Sorbona, donde es lectora en el Instituto de Estudios Ibéricos y Latinoamericanos.

[26] Las traducciones de Quevedo por Claude Esteban no se publicaron hasta 1978 («Poèmes métaphysiques», Argile, primavera de 1978, París, Maeght, n°XV). Las retomó más de diez años después en Francisco de Quevedo, Monuments de la mort, París, Deyrolle, 1992.

[27] L’Éphémère (1967-1972), revista de poesía dirigida por Yves Bonnefoy, André du Bouchet, Louis-René des Forêts y Gaëtan Picon en que Claude Esteban publicó dos textos: Les mêmes fleurs du jour (n°5, primavera de 1968) y Terres, travaux du cœur [Raoul Ubac] (n°10, verano de 1969). La editorial que publicaba la revista era la de la Fundación Maeght, editorial que, después de la disolución de L’Éphémère, publicó la revista de Claude Esteban, Argile, de 1973 a 1981.

[28] Tel Quel (1960-1982), revista literaria, publicada por Seuil y dirigida por Philippe Sollers, contemporánea del periodo estructuralista. Formaron parte de su comité de redacción Jean-René Huguenin, Jean-Edern Hallier, Jean-Pierre Faye, Marcelin Pleynet, Jacqueline Risset, Jean Ricardou, Denis Roche, Jean Thibaudeau y Julia Kristeva señalemos que contó también con la participación de Severo Sarduy amigo de Paz, Roland Barthes, Jacques Derrida, Jacques Lacan y Louis Althusser, entre otros. Sus rumbos fueron cambiando con los años, pero Octavio Paz se refiere aquí al aspecto crítico de la revista crítica del surrealismo, de la literatura comprometida, pero también de las mismas nociones de autor, obra y creación apoyado en el Nouveau Roman.

[29] «La obra pura implica la desaparición elocutoria del poeta» («L’œuvre pure implique la disparition élocutoire du poëte», Stéphane Mallarmé, Divagations, París, ed. Eugène Fasquelle, 1897, p. 246.)

[30] No se ha podido hallar aún el manuscrito de la traducción de Claude Esteban. En la versión final, publicada en Versant Est, París, Gallimard, col. «Poésie», 1970, el poema se abre con los siguientes versos: «la source / le support / la semence» (p. 95).

[31] Preuves —«Cahiers mensuels du Congrès pour la Liberté de la Culture»— (1951-1969), revista literaria y política dirigida por François Bondy a la que contribuyeron, entre otros, Hannah Arendt, Raymond Aron, James Baldwin, Albert Camus, Yves Bonnefoy, Juan Ramón Jiménez y José Ortega y Gasset. 

[32] Explica Christopher Domínguez Michael en su biografía de Octavio Paz que la revista de Rodríguez Monegal, Mundo Nuevo estaba «financiada con fondos non sanctos provenientes, se decía, de la CIA, a través del Congreso por la Libertad de la Cultura» (Octavio Paz en su siglo, Ciudad de México, Debolsillo, 2019, p. 415).

[33] Blanc no fue publicado en L’Éphémère sino directamente en forma de libro en Gallimard junto a los demás poemas de Ladera este (Versant Est, op. cit.).

[34] Claude Esteban, La Saison dévastée, París, Galerie Jacob, 1968. 

[35] La Saison dévastée se volvió a publicar diez años después en Terres, Travaux du cœur, París, Flammarion, 1979 (pp. 7-110).

[36] Claude Esteban, Le Nom et la demeure, París, Flammarion, 1985.

[37] Le Feu de chaque jour es el título que finalmente se conservó. El libro se publicó en 1986 (París, Gallimard).

[38] Estos tres poemas de la tercera sección del libro —Visto y dicho/Vu et dit— no se perdieron en la traducción. Se hallan respectivamente en las pp. 75-77 (Totalité et fragment), 85-89 (Face au temps) y 99 (Encres et décalcomanies) de la edición citada.

[39] Sin fecha.