Conversaciones y novedades

El Premio Mariano de Cavia 1995

Ángel Gilberto Adame

Año

1995

Tipología

Novedad

 

Octavio Paz y la reina Sofía, en la recepción del Premio Mariano de Cavia, Madrid, España, 14 de junio de 1995

Uno de los premios más antiguos en España es el “Mariano de Cavia”, instaurado en honor al periodista zaragozano. Reconoce el talento periodístico de los nominados.


          Torcuato Luca de Tena, director del diario ABC, comenzó la tradición en 1920; en ese entonces, de Cavia trabajaba para El Sol, el periódico rival. Sin embargo, su súbita muerte conmovió la conciencia del gremio, así que, en un acto de empatía y admiración, Luca de Tena le dedicó la portada de ABC y creó la distinción: “Para honrar la gloriosa memoria del maestro de escritores que cifró su cariño y entusiasmo en el ejercicio de su profesión periodista, ABC instituye el premio Mariano de Cavia —consistente en 5,000 pesetas—, que se adjudicará todos los años, empezando desde el actual”. [1]


          El reconocimiento se otorga, actualmente, en el mes de julio y resalta “trabajos firmados que acreditan de modo sobresaliente las condiciones del buen escritor de periódico: perfección literaria, arraigada cultura, juntamente con la facilidad y prontitud de redacción”.  Entre la centena de escritores que han merecido este reconocimiento, sólo destacan cuatro latinoamericanos: la cubana María Cruz Varela; el peruano Mario Vargas Llosa; el chileno Jorge Edwards y el mexicano Octavio Paz, que lo recibió un su edición número 75.


          El jurado fue presidido por Pere Gimferrer y conformado por José María Amusátegui, Blanca Berasátegui, Jaime Siles y José Miguel Ullán. Escogieron a Paz por unánimemente por “Las elecciones de 1994 en México”, un artículo publicado en la revista Claves de la razón práctica en noviembre de 1994. El anuncio se hizo oficial el 4 de mayo de 1995 y un mes después, Paz recibió de mano de la reina Sofía su laurel correspondiente.


          El poeta cruzó algunas expectativas con Gimferrer: "Me emociona que seas tú el que dirá el discurso en el acto del premio Cavia.  En cuanto a mi participación: hablé anoche con [Luis María] Anson y me dijo que debería limitarme a unos cinco minutos, es decir, a dos folios. Seguiré su indicación, aunque es más difícil escribir dos páginas que treinta".[2]


          La famosa cena “Cavia” tuvo lugar en la Casa ABC, ubicada en la esquina de la calle de Serrano y el Paseo de la Castellana. La reina fue recibida por Guillermo Luca de Tena y Luis María Anson, director del rotativo. Junto a ella, en la mesa principal, estuvieron Luca de Tena, Paz, el periodista José Luis Gutiérrez, el dibujante, Tomás Serrano, Gimferrer y la ministra de Cultura, Concha Alborch. En otras mesas estuvieron Catalina Luca de Tena, vicepresidenta de la prensa española; José María Aznar, alcalde de Madrid; Jesús de Polanco, Alberto Peláez, Mauricio Casals, Santiago Castelo y Joaquín Amado.


          La reina Sofía, en su discurso, destacó la congruencia de Paz:

Tuve la fortuna de escuchar en Oviedo su palabra emocionada y transparente, cuando recibió el Premio Príncipe de Asturias por la labor creadora de la revista “Vuelta”, y cuando en la Universidad de Alcalá recibió el Premio Cervantes. También celebré, como todos los españoles, la concesión del Nobel de Literatura a este mexicano universal que, al expresarse en el maravilloso idioma español hace partícipe a todo el mundo del tesoro cultural de los pueblos que vivieron una parte de su historia unidos a España.
En la encrucijada de soledad y confusión en que a veces se debate el ser humano, Octavio Paz sugiere la palabra serena, el permanente aliento lírico, el pensamiento profundo y la llama doble del amor y la entrega. […]. Una reflexión en que Octavio Paz se ha distinguido siempre por su apasionada defensa de la libertad frente a los totalitarismos de cualquier signo y frente a los dogmatismos estériles.[3]


          Luca de Tena apuntó que: “Octavio Paz es un maestro, respetado a izquierda y a derecha. Y ser un maestro en estos tiempos de crisis constituye, sin duda, uno de los títulos más relevantes a lo que puede aspirar un escritor”.[4]


          Finalmente, Gimferrer tomó la palabra:


Es uno de mis principales maestros y amigos; ha encarnado, para muchas personas en muchas lenguas y en muchos países, la poesía en la segunda mitad del nuestro siglo. Es, por otro lado, sin disputa, el ensayista hispánico de más sostenida y dilatada resonancia internacional de las últimas décadas. En cuanto a ensayista, en efecto, el trabajo aquí galardonado, relativo a las últimas elecciones en México y escrito muy pocos días después de éstas, nos concierne también muy de cerca.[5]

          Gimferrer se remontó hasta 1937, cuando un incipiente Paz descubría la herida de muerte de instituciones y, con ello, la visión del joven poeta estaría signada.[6] Paz le respondió: “Las palabras de Gimferrer me conmovieron, aunque temo que fue demasiado benévolo con su viejo amigo. Nuestra amistad comenzó cuando recibí, hace ya cerca de treinta años, un libro de un poeta desconocido: Arde el mar. Lo leí con asombro y con entusiasmo”.[7]  Agradeció a la prensa, a los presentes y a la reina tanto sus palabras como la distinción de la que era objeto. Finalmente reflexionó: “Todo escritor tiene un ideal de escritura. A mí me gustaría dejar unos pocos poemas con la ligereza, el magnetismo y el poder de convicción de un buen artículo de periódico… y un puñado de artículos con la espontaneidad, la concisión y la transparencia de un poema”.[8]



NOTAS

[1] “Premio Mariano de Cavia” en ABC, 16 de julio de 1920. Consultado en línea.

[2] OP a Pere Gimferrer, 2 de junio de 1995, en Memoria y palabras, Barcelona, Seix Barral, 1999.

[3] Sofía de Grecia, “Encrucijada de soledad y confusión” en ABC, 16 de junio de 1995, p 1.

[4] Guillermo Luca de Tena, “Discurso” en ABC, 16 de junio de 1995, p. 15.

[5] Pere Gimferrer, “Discurso” en ABC, 16 de junio de 1995, p. 27.

[6] Ibid, p. 28.

[7] Octavio Paz, “Discurso” en ABC, 16 de junio de 1995, p. 18.

[8] Octavio Paz, “Poesía y periodismo” en Vuelta, número 225, agosto de 1995.


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