Conversaciones y novedades

El Premio Maldoror 1970

Ángel Gilberto Adame

Año

1970

Tipología

Novedad

Lustros

1970-1974

 

Carlos Barral, José María Castellet y Jaime Gil de Biedma, en el restaurante Glaciar, durante la celebración del Premio Maldoror en noviembre de 1970

La amistad de Octavio Paz con el grupo de escritores y editores catalanes de la llamada “Generación del 50” —en particular con Pere Gimferrer, Jaime Gil de Biedma, Carlos Barral y Josep María Castellet— comenzó a forjarse gracias a su participación como jurado del Primer Premio Formentor, en Mallorca, en la primavera de 1961. Esta visita del poeta a la entonces España franquista, sería la primera que Paz haría luego de su estancia en 1937.

La fraternidad entre los catalanes y Paz se consolidó tras su renuncia a la embajada de México en la India. Luego del largo viaje por barco de Bombay a Barcelona, los jóvenes poetas estaban entre el grupo de amigos que recibieron a los Paz en el puerto.

En la década de los sesenta, Carlos Barral, junto con Víctor Seix, encabezó la editorial Seix-Barral, proyecto editorial definitivo para las letras contemporáneas en español. Tras su abrupta salida a finales de 1967, Barral fundó Barral Editores y retomó la filosofía original de la empresa. Una de sus iniciativas fue crear un premio de poesía al que llamó Maldoror, ángel malvado que había reivindicado el Conde de Lautréamont.

El Premio Maldoror se entregaría cada año con esta metodología: el año impar se reconocería a un poeta por su trayectoria, mientras que el año par se le concedería a una obra inédita. Ahí mismo se indicó que en 1969 lo recibiría Paz —su segundo premio internacional después del premio Knokke-Heist de Bélgica en 1963— y que se editaría una compilación de su obra, La centena, con la que se inauguraría la colección Poesía-Libros de enlace, de la naciente editorial:

Con la proclamación de estas bases se hace público que [se] ha acordado conceder el Premio Maldoror 1969, con carácter honorífico, al conjunto de la obra del poeta mexicano Octavio Paz, al que nombran asimismo presidente honorario del jurado.[1]

La centena, edición de Barral Editores

El resto del jurado estaría integrado por Félix de Azúa, Carlos Barral, Josep María Castellet, Jaime Gil de Biedma y Pere Gimferrer. El fallo se debía conceder por la mayoría absoluta de votos, de no ser así y no llegar a un acuerdo, se podía declarar desierto. El premio para el año impar consistiría en una medalla de oro con la inscripción “Premio Maldoror”, y para la fecha impar, se imprimiría el libro ganador en Barral Editores. Otras especificaciones técnicas para poder concursar eran las siguientes:

1. El contrato de edición comportará una edición de paperback, que devengará los derechos de autor que se acostumbra en este tipo de ediciones y en una edición ilustrada de breve tiraje, la mitad de la cual será entregada en propiedad del autor.
2. Los libros inéditos concurrentes al Premio Maldoror, los años en que éste se conceda, deberán estar escritos en lengua castellana y su extensión habrá de estar comprendida entre los 700 y los 3,000 versos, o entre los 60 y los 200 folios en prosa.
3. El tema será libre, pero el jurado tendrá especialmente en consideración aquellas obras que por su contenido, técnica y estilo responden mejor a las exigencias de la poesía en nuestro tiempo.[2]


En el primer y único concurso de libro inédito, participaron 52 poemarios, 26 procedentes de España y los demás de Latinoamérica. Entre sus finalistas estuvieron Enrique Lihn, Saúl Yurkievich y Rodolfo Hinostroza.

Paz no acudió a las deliberaciones, pero envió sus votos por telegrama:

Reunidos en el restaurante Glaciar de la ciudad de Barcelona, a las 11 de la noche del 11 de noviembre de 1970, los señores Félix de Azúa, Carlos Barral, Josep María Castellet y Jaime Gil de Biedma se constituyen en el jurado que ha de otorgar el Premio Maldoror de Poesía en lengua española de 1970. El señor Félix de Azúa pone en manos de sus compañeros del Jurado un telegrama a él dirigido por el señor Octavio Paz, presidente del mismo, que contiene su votación, y el señor Carlos Barral entrega una carta que la confirma. Los cuatro miembros presentes del jurado han recibido todos ellos, así como una carta de Pedro Gimferrer excusando su asistencia y su participación en la votación. Se hace cargo de los documentos de Octavio Paz y se vota en su nombre en cada turno de votación la señorita Ana Castellar, secretaria del premio.

Posibles ganadores del Premio


La obra Contra natura de Rodolfo Hinostroza fue la ganadora. Dos años después, Hinostroza pondría a Paz como una de sus referencias cuando solicitó una beca:

Hace unos meses le escribí una carta que probablemente no haya recibido; en ella le pedía autorización para poner su nombre en la lista de personas que estarían dispuestas a apoyarme para postular a la beca Guggenheim. Lamentablemente, nunca recibí respuesta, y, luego de muchas vacilaciones, me decidí incluir su nombre en mi solicitud. Habían algunas razones para hacerlo; en mi dossier había mencionado el premio Maldoror, su participación como presidente del jurado; pensé por otra parte que usted siempre había demostrado la mejor voluntad para conmigo, presentí que no había recibido mi carta, y el tiempo apremiaba. [3]


Sin embargo, por correspondencia con Saúl Yurkievich, se deduce que el peruano no era su favorito:

Ante todo: ¿ha tenido usted noticias del Premio Maldoror? Yo no he vuelto a saber nada después de una larga, nocturna conversación (debe haberle salido carísima a Barral) que sostuve hace unas semanas con los otros miembros del Jurado. Le haré una confidencia que, a penas si necesito recomendársela, le ruego encarecidamente que no divulgue —es algo entre usted y yo… y nadie más: yo le propuse a usted desde el principio, pero el jurado se dividió y al final se adoptó otra decisión. Pero usted fue uno de los tres finalistas (para emplear esa horrible jerga). Ojalá que nada de esto le afecte. Su poesía merece algo mejor y más verdadero que un premio: nuestra lectura, nuestro apasionado interés.[4]


También Paz confiesa y reafirma su poco interés en los premios literarios, pues le parece tenebrosa la idea de la crítica literaria: “Yo acepté formar parte del Jurado por un compromiso de amistad, pero me arrepiento de mi debilidad”. [5]

José Lezama Lima obtuvo la medalla de oro en 1972. La entrega se hizo en Palma de Mallorca el 7 de mayo. Es de recordar que, en esa misma ocasión, se entregó un premio especial al poeta catalán Gabriel Ferrater, quien sólo días antes había fallecido.

Al felicitar a Lezama, Julio Cortázar le dice al cubano inmenso:  

Te imaginarás con qué alegría me enteré de que habían otorgado el premio Maldoror. Darte a ti premios es casi irrisorio, porque los rebasas infinitamente, pero de todos modos prueba que en el mundo queda mucha gente sensible a la poesía en su grado más absoluto y hasta diría yo ‘antimpremiable’; cosa así me devuelven la confianza que a veces, te lo confieso, vacila como una llamita al viento.[6]

 

La vida del premio fue muy corta, apenas un par de años, lo mismo que el intento de independencia de Barral. En el medio intelectual eran reconocidos sus esfuerzos, pero se veía con pesimismo el panorama en un país bajo un régimen autoritario: “El Maldoror es, por ahora, una entusiasta y solitaria aventura sin ligazón ninguna con la red del mercado librero. Apunta a la sensibilidad, al intelecto: una ‘promoción’ a la poesía que, a juzgar por las reuniones celebradas en Mallorca, hace falta, muchísima falta”.[7]



NOTAS

[1] “Premio Maldoror de Poesía” en La estafeta literaria, 1 de mayo de 1970, número 433, p. 38.

[2] Ibidem.

[3] Rodolfo Hinostroza a Octavio Paz, Deya, España, 8 de febrero de 1973.

[4] Octavio Paz a Saúl Yurkievich, 26 de noviembre de 1970.

[5] Ibidem.

[6] Julio Cortázar a José Lezama Lima, Saignon, 25 de junio de 1972, en Julio Cortázar (1969-1976), Buenos Aires, Alfaguara, tomo 4, 2018. Versión electrónica.

[7] Baltasar Porcel, “Exclusivamente, poesía” en La Vanguardia, 17 de mayo de 1972, p. 15.


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