Conversaciones y novedades

Dos semanas en Oklahoma

Ángel Gilberto Adame

Año

1971

Tipología

Novedad

Lustros

1970-1974

 

En la Universidad de Oklahoma, Norman, 1971

La revista Books Abroad fue fundada por Roy Temple House en 1927, y pronto adquirió un gran prestigio. Nació con la idea de “servir a las comunidades internacionales, estatales y universitarias logrando la excelencia como publicación literaria, patrocinador de premios literarios y centro cultural para estudiantes”. Desde su inicio, la redacción se ubicó en la ciudad de Norman, un pintoresco centro estudiantil ubicado a 32 kilómetros de la capital del estado de Oklahoma, que alberga el Centro Meteorológico Nacional, dado que se halla dentro de la zona de Tornado Alley, y es sede de una de las universidades más reconocidas del centro del país, donde sus equipos deportivos juegan con el popular apelativo de Sooners.

Octavio Paz se confesaba un temprano lector de la revista: “Recuerdo hace muchos años, cuando estudiaba la licenciatura y comenzaba a descubrir a la literatura por mí mismo, una copia del diario llegó a mis manos. En aquellos días, el aislamiento literario de México era casi absoluto, en la medida en que cuando leía esas páginas sentía la apertura de las puertas de la literatura contemporánea en otros idiomas además del mío. Durante un tiempo, Books Abroad fue mi brújula, y la literatura extranjera dejó de ser para mí un bosque impenetrable”[1].

En 1968, Ivar Ivask[2], el poeta estonio, director en esos años de Books Abroad, y Lowell Dunham, responsable del Departamento de Lenguas y Literaturas Modernas de la Universidad de Oklahoma, decidieron homenajear a Jorge Guillén, quien había cumplido 75 años, con un número especial y un simposio en el que hablaría el poeta español y varios especialistas sobre su obra. El evento de tres días —que se programó para el periodo invernal— resultó muy concurrido y emotivo. En ese momento, nadie sabía que esta celebración particular se convertiría en una tradición.

Paz y Marie José, Anadarko, Oklahoma, 1971. Fotografía de Tom J. Lewis

La exitosa visita de Jorge Luis Borges a la Universidad en noviembre de 1969 le dio un gran impulso a este acto. Con el escritor argentino, se utilizó el formato de dos semanas de conferencias, seminarios y simposios, y sentó las bases de su futura organización. El evento sería bienal, adoptaría el nombre de “Oklahoma Conferences on Writers of the Hispanic World”, y consistiría en la estancia de un destacado escritor en lengua española para dirigir una serie de actos académicos, concluyendo con una sesión homenaje de dos días de estudios, documentos y paneles de discusión sobre su trabajo.

Veinte años después de que apareciera la primera reseña de su obra en Books Abroad —la del crítico italiano Donato Internoscia sobre Libertad bajo palabra— se anunciaría que Paz sería el merecedor del tercer homenaje.

Paz arribó a Norman el lunes 4 de octubre, unos días después de anunciar en la Ciudad de México, junto con otros intelectuales y políticos, que crearía un partido político. Dos de sus charlas públicas las impartió en inglés: "La nueva analogía: poesía y tecnología" y “André Breton”. Su seminario de posgrado, “Poesía hispanoamericana moderna: postmodernismo y vanguardismo”, se dividió en seis sesiones y “aclararon aspectos de la poesía hispanoamericana en su evolución del romanticismo al simbolismo y al presente y contrastando la literatura de Europa y América, siempre conduciendo hacia el presente y permaneciendo abierto a el futuro”.[3]

Según recuerda Ivask, “su contacto con el público fue muy diferente al de Borges. […] Mientras Borges había habitado en el pasado, Paz nos lanzó siempre de vuelta al presente. Mientras el mundo de Borges tendía a ser circularmente cerrado y autosuficiente, la realidad de Paz seguía siendo porosa, abierta al futuro universal; Borges apeló como el irónico, humilde, bardo de memoria mítica, mientras que Paz ganó con su fervor profético explorando siempre lo nuevo, pero viejo como el rocío de la mañana”[4].

El 15 y 16 de octubre tuvo lugar el seminario: "La vida y obra de Octavio Paz", a la que fueron invitados los académicos Manuel Durán (Yale), Ricardo Gullón (Austin), Ruth Needleman (California, Santa Cruz), Allen W. Phillips (Austin), Rachel Phillips (Vassar), Emir Rodríguez Monegal (Yale), Alfredo Roggiano (Pittsburgh) y Tomás Segovia (El Colegio de México). El cierre fue un panel de discusión dirigido por Durán, Roggiano, Phillips y Segovia.

En medio de todas las actividades oficiales, “Paz y su esposa Marie José encontraron el tiempo y el interés para explorar lugares emblemáticos de Oklahoma como Indian City y el Cowboy Hall of Fame antes del simposio del fin de semana final (a diferencia de Borges, Paz no asistió a las sesiones) y la ahora lectura habitual y cena”[5].

El sábado 16 tuvo lugar la cena de clausura. En el transcurso de ésta, se leyeron varios testimonios de amigos de Paz:

Jorge Guillén:

El homenaje a Octavio Paz en la Universidad de Oklahoma es muy oportuno. El poeta mismo está ahí con ustedes. Es un placer confirmar que sus obras son una extensión admirable de su persona. Poeta, crítico, ensayista, mexicano, europeo, atraído incesantemente por las culturas asiáticas; muy sensible a la vida más íntima y muy interesado en los problemas de su tiempo. Muchos aspectos de Octavio Paz están dominados —es evidente— por su naturaleza poética: creador de la palabra esencial en toda su poderosa revelación. Permíteme unir mi voz en este homenaje.

 

Carlos Fuentes:

Me alegro de unirme a ustedes en el homenaje a Octavio Paz: el mejor escritor mexicano vivo, excelente renovador de la lengua española, gran poeta y ensayista universal.

 

 Salvador Elizondo:

En el momento en que el ejercicio estricto de la conciencia crítica está a punto de renacer en México, saludo muy cariñosamente a Octavio Paz, cuyo trabajo técnico y teórico será sin duda uno de los ejes más característicos en torno al cual esa nueva conciencia se convertirá en una conciencia a la que muchos escritores, ahí, por primera vez, puedan acceder.

Octavio Paz es el fundador de una crítica rigurosa y profunda de nuestro idioma, especialmente en su forma hablada, y los intentos de fundar una poética basada en los resultados de esa crítica ciertamente no ha sido infructuosa en el propio trabajo creativo de Paz. De hecho, se podría decir que su poesía representa una de las empresas más grandes de ese tipo que se ha intentado en un país de habla hispana: un patrimonio dado libremente, beneficios de los cuales ahora conservamos.

Su trabajo crítico ha confrontado valientemente a los más generalizadas y menos rigurosas suposiciones sobre los valores de nuestra tradición moderna e incluso de esa paradoja "tradición del presente" que tan frecuentemente ha tratado de instalarse en nuestro medio intelectual.

Por lo tanto, aprovecho esta oportunidad para desear el éxito a esta conferencia y personal fortuna a Octavio Paz.

 

 José Emilio Pacheco:

Me pregunto, hoy una vez más, cuando todo parece estar a punto de volver a arder, si hay un lugar para un poema en este alboroto, en esta confusión de sonoridades que nos rodean como islas por todas partes que se apiñan en el mar.

Quizás la poesía es otro oficio de la oscuridad, un disco rayado que se multiplica, hasta que se separa, las voces de los grandes encantadores, muertos hace un siglo al mismo tiempo que, recién humanizado, Dios enterró a Dios y pronunció no un “hasta luego”, sino un adiós definitivo.

Por otro lado, no me gustaría conformarme con un saludo superficial: tengo escrito tanto sobre él, pero al hacerlo siempre me contuve, sé reconocer distancias y, además, el fervor debe ser de alguna manera secreto o tímido.

Sin embargo, abro sus libros nuevamente y, a través de un espejismo totalizador, los años son como fueron: soy nuevamente el deplorable adolescente cuya única virtud es la inocencia. Y cada página se convierte en un jardín y su vegetación es una estrella feroz iluminándome.

Las apariencias son hermosas en su verdad momentánea. Las palabras nacen en el visible centro de la tierra. Los cuerpos renuevan su alegría. La piedra de sol ilumina las calles que todavía no existen. La noche se disuelve en el mar. El amanecer está inundado de pájaros. Amanecer, mundos, levantarse sobre la transparencia del espacio y la sombra del viento sobre el agua. Y de repente, entre quietud y vértigo, el presente es perpetuo.


Marco Antonio Montes de Oca: 

Les pido que acepten mi entusiasta adhesión por el homenaje que la Universidad de Oklahoma le rinde al gran poeta mexicano, Octavio Paz, el maestro indiscutible de la nueva generación en América Latina, un hombre de una estatura moral impecable, un ensayista de una imaginación muy brillante y original, Octavio Paz es, sobre todo, un poeta que sólo puede encontrar paralelo entre los grandes inventores de la literatura española en el siglo XVI. Por eso considero el reconocimiento académico que ha organizado una universidad estadounidense, apropiado y ciertamente no menos importante de esos nuestros miglior fabbro han recibido más allá de la frontera[6].


 Luego, Paz hizo uso de la palabra:

Desde el día que llegamos a Oklahoma, Marie José y yo nos sentimos rodeados de una lúcida cordialidad que parecía una especie de correspondencia espiritual con el brillo de estos días de otoño. Encontramos aquí la viva amistad de Astrid y Ivar Ivask, dos poetas, dos nombres más lunares que solares, dos corazones más cerca del hogar que de la nieve; la amplia hospitalidad de Lowell Dunham, generosa como estos campos interrumpidos aquí y allá por elegantes colinas (una de esas colinas se llama Francis); la calidez de Karen y Tom Lewis, apasionados e idealistas en lo moral, no el sentido filosófico, como lo es la juventud norteamericana de nuestros días en su admirable rebelión; y entre todas estas pruebas de amistad, hay una que no había contado con: la exquisita cortesía de un cielo despejado y del aire radiante. Y todos los amigos que se han reunido aquí para hablar de una persona que conozco e interpreto. No sé quién tiene el mismo nombre que yo, pero no debe ser confundido conmigo y quién es el autor de libros que llevan mi nombre. Han sido días extraordinarios e inusuales en cuya atmósfera se desarrolló una sensación de extrañeza, una sensación deliciosa, no sin ironía y melancolía, que han creado en mí al hablar sobre mí y mi trabajo como escritor. El otro día leí que Picasso había dicho: “Yo con frecuencia pinto Picassos falsos”. Algo sobre eso me parece curioso: las obras del autor tal vez no sean tanto retrato de él, aunque cada obra literaria es un espejo que nunca refleja la misma imagen, ellos inventan al autor que los escribe y al lector que los recrea a ellos. Gracias, amables amigos, por las lecturas variadas, inteligentes y penetrantes: no me veo en lo que tengo escrito; más bien los veo. Veo paisajes y mundos creados por ustedes, por su simpatía creativa. Gracias también al doctor Jim Artman, que me ha otorgado la llave a esta ciudad, una ciudad sin muros ni puertas. Gracias finalmente y, sobre todo, al presidente Paul F. Sharp y a la señora Sharp que nos han honrado[7].

 

La cena concluyó con un recital de Paz donde comentó cada poema, mientras Ivask leía las traducciones. Paz eligió para esta ocasión diecisiete poemas de ¿Águila o sol? y Ladera este: "Escribo sobre la mesa crepuscular", "Jadeo, viscoso aleteo", "Hace años con piedrecitas", "Un poeta", "Hacia el poema I, II", "Aquí", "Madrugada",  "Juventud", "Pueblo", "Aparición", "Madurai,", "México, Olimpiada 1968", “Lectura de John Cage”, “Pasaje”, "Contigo", "Ejemplo" y  "Viento entero”.

Al día siguiente, al mediodía, Paz volaba a Cambridge, donde debía asumir el honor de la Charles Eliot Norton Lectures, conferencia que también habían dictado Guillén y Borges.

Revista Books Abroad

Los ensayos del simposio aparecieron en la edición de otoño de 1972 de Books Abroad. Una versión ampliada se publicó en 1973 en el libro The Perpetual Present: The Poetry and Prose of Octavio Paz.

Con los años el reconocimiento se amplió a escritores de cualquier nacionalidad y adoptó el nombre de “The Puterbaugh Festival of World Literature and Culture”. Después de Paz, sólo otro mexicano ha sido galardonado: Carlos Fuentes en 1983. Paz no lo sabía, pero un año antes que Fuentes, regresaría a Norman por una razón distinta.


Libro editado luego de las conferencias



NOTAS


[1] Octavio Paz, “Laureate's Words of Acceptance” en World Literature Today, volumen 56, número 4, 1982, pp. 595–596.

[2] Ivask fue el quinto editor de la revista desde su fundación.

[3] Ivar Ivask, “The Perpetual Present” en Books Abroad, 1972, volumen 46, número 4, pp. 543-545.

[4] Ibidem.

[5] William Riggan, “The Puterbaugh Conferences: a retrospective appreciation” en World Literature Today, 2002, volumen 76, número 2, pp. 16-18.

[6] Las intervenciones de los autores son traducciones propias, aparecieron en Jorge Guillén, et al., “Tributes to Octavio Paz” en Books abroad, 1972, volumen 46, número 4, pp. 607 y 608.

[7] Octavio Paz, ibid, p. 544.